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Romeros y gaitas acompañan en la jornada grande de Santu Medé, en Pimiango

Vecinos y visitantes participaron en una tradición muy arraigada que culminó con la puja del ramu en la plaza

Celebración de Santu Medé en Ribadedeva

Celebración de Santu Medé en Ribadedeva / Ayuntamiento de Ribadedeva

María Terente Nicieza

Cangas de Onís

La romería de Santu Medé reunió ayer a vecinos y visitantes en uno de los festejos más emblemáticos del concejo de Ribadedeva. La jornada grande de la celebración giró en torno a la tradicional caminata que une la iglesia parroquial de San Roque, en Pimiango, con la ermita de San Emeterio, en un recorrido de algo más de dos kilómetros por uno de los enclaves paisajísticos más destacados de la costa oriental asturiana.

El programa arrancó a las diez de la mañana con un pasacalles del Grupo de Gaitas Principado, que puso sonido al ambiente festivo antes de que, a las once, comenzara la procesión. Desde el templo de San Roque, los asistentes acompañaron al santo hasta la ermita de San Emeterio, siguiendo el tradicional itinerario que discurre por un paraje de gran valor patrimonial.

El camino atraviesa un entorno que concentra algunos de los elementos históricos más relevantes del concejo, como la cueva del Pindal, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, el faro de San Emeterio o los restos del monasterio de Tina, testimonios de la larga historia de este enclave costero.

Misa campestre y folclore

Una vez en la ermita, a las doce del mediodía, se celebró la misa solemne de campaña en honor al santo. Tras la ceremonia religiosa, el programa continuó con la actuación de varios grupos folclóricos, entre ellos el propio Grupo de Gaitas Principado, el Grupo de Baile Tradicional del Suroccidente Asturiano, Perendengue —de la asociación cultural El Bail.le— y el Grupo de Danzas Santa Justa.

A continuación, a las 13.30 horas, tuvo lugar la procesión con el santo hasta la ermita y la tradicional ofrenda del ramu, uno de los momentos más característicos de la romería.

Música y comida campestre

La jornada festiva prosiguió con el concierto del Ochote Cantos del Fontán, que actuó a las dos de la tarde en el entorno de la ermita. Después llegó el remate del ramu y la habitual comida campestre, que cada año reúne a decenas de familias y cuadrillas en los prados cercanos.

Por la tarde, la fiesta se trasladó a la plaza, donde tras una misa cantada se celebró la tradicional subasta del “ramu”, un acto que mantiene viva una costumbre muy arraigada en la localidad y que sirvió de cierre a una jornada marcada por la convivencia, la música tradicional y la devoción popular.

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