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Luis Romano Gutiérrez, emigrante, ganadero, jornalero, tejero y empresario hostelero, cumple 100 años: "Yo vivo a mi aire"

El porruano, que reside a caballo entre Oviedo y Poo, celebró el centenario rodeado de su familia

En el centro, de pie, Luis Romano Gutiérrez, con su familia, durante la celebración de sus 100 años.

En el centro, de pie, Luis Romano Gutiérrez, con su familia, durante la celebración de sus 100 años. / Cedida a LNE

Ramón Díaz

Ramón Díaz

Poo (Llanes)

"Yo vivo a mi aire". La frase no es una declaración de principios para un manifiesto juvenil, sino la declaración de un hombre que acaba de estrenar los 100 años de edad, y que lo ha celebrado con su familia. Luis Romano Gutiérrez nació el 28 de marzo de 1926 en Porrúa (Llanes). Este hombre menudo, que habla con la memoria afilada y el sentido del humor intacto, no oculta ninguna pócima secreta. Su longevidad, explica, es más bien un accidente afortunado y terco. El resultado de una "vida sana" y una sanidad (la pública y la privada) a la que no quiere que se le toque "ni un tornillo".

Es cierto que vive a su aire, porque con sus 100 primaveras a cuestas sigue yendo a pie desde Poo, donde vive, hasta la villa de Llanes a tomar un café y alternar un rato. Lo conoce todo el mundo. Desde que enviudó, con 80 años, hasta hace apenas un año vivió solo, y solo entonces lo convencieron para que fuera a vivir con sus hijas, que ahora se turnan para acogerlo, una en Poo, otra en Oviedo.

Paseos kilométricos

Pero se asea solo, se prepara el desayuno y la cena, y únicamente va a comer en familia. La vista le falla un poco y no oye bien, pero las piernas todavía funcionan de maravilla, como demuestran sus paseos kilométricos.

Luis Romano con sus tres bisnietas

Luis Romano con sus tres bisnietas / Cedida a LNE

Luis Romano Gutiérrez nació en marzo de 1926, justo diez años antes de que la Guerra Civil lo hiciera madurar. En Porrúa, la gran familia, pues eran once hermanos vivía del ganado –cabras, ovejas y vacas– que pastoreaban por el monte, en la sierra del Cuera. Dos de sus hermanos, los mayores, fueron movilizados. Y cuando el frente llegó a esa zona de Llanes, se acabó el ganado. Se lo comieron todo los soldados.

Boda por poderes

Así que hubo que ponerse a trabajar. "Salíamos de jornaleros en lo que cayera, incluso fui tejero dos años, trabajaba donde hiciera falta", rememora. Se licenció del servicio militar en 1949, y tres años después decidió irse a buscar fortuna a Venezuela. Como era habitual entonces, se casó por poderes con la novia que había dejado en España, y con la que compartió toda la vida, hasta que ella falleció hace veinte años. Tuvieron dos hijas en Venezuela, y allá montaron tintorerías y pequeñas sucursales…". Nos fue bien", resume sin alardes.

Luis Romano en su casa de Poo.

Luis Romano en su casa de Poo. / Ramón Díaz

Regresaron en 1972, con algo de dinero, "no mucho", lo justo para comprar una finca, varias vacas y abrir un merendero llamado El Cuartamenteru, hoy convertido en hotel. "Ahí estaba la cuadra", comenta mientras señala uno de los edificios. Él y su mujer trabajaron "a tope, hasta que el cuerpo dijo basta".

"Gracias a los médicos"

"Me retiraron por enfermo a los 57 años. Me reventó todo", cuenta. Y aquí aparece lo que él considera el verdadero milagro: la sanidad. "Gracias a los médicos, y a que no me salió ninguna enfermedad grave, sigo aquí". Hace solo quince días le pusieron un marcapasos, hace tres años le operaron de la próstata… Pero está en perfecto estado, físico y mental.

Luis Romano Gutiérrez con su nieto Luios Inguanzo Romano.

Luis Romano Gutiérrez con su nieto Luis Inguanzo Romano. / Ramón Díaz

Por cierto que "lo de la próstata" tiene historia. Andaba con serios problemas, así que quería operarse a toda costa, pero le ponían muchos reparos por su edad. Hasta que un médico oyó una conversación e intervino: "Mi padre se operó a los 100 y murió a los 103", expuso el galeno, a lo que Luis Romano replicó: "No me importa vivir un año, dos o tres. Lo que quiero es operarme y vivir como cualquier paisano el tiempo que me quede". Resultado, al quirófano, y asunto resuelto.

Los secretos de la longevidad

¿Secretos para vivir 100 años con salud? No fumar; beber lo justo, "pero sin emborracharse", y, lo más importante, "cumplir todo lo que manden los médicos". Finaliza con un deseo: "Que el sistema sanitario no cambie".

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