Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

El fraude de los billetes impulsa la venta de rotuladores detectores en Infiesto: "Vino medio Infiesto a comprar uno"

El golpe al pequeño comercio ha dejado prevención, más control y una nueva herramienta en caja

Calle principal de Infiesto

Calle principal de Infiesto / M.T.N

María Terente Nicieza

Piloña

La circulación de billetes falsos en Infiesto ha dejado una consecuencia inesperada en el pequeño comercio: la venta de rotuladores detectores se ha disparado en los últimos días. En una librería de la villa aseguran que, desde que trascendió el caso, no han parado de venderlos, mientras otros establecimientos afectados reconocen que no advirtieron el engaño hasta llevar la recaudación al banco.

Alarma en el comercio

En una librería de la localidad, el efecto ha sido inmediato. El responsable del negocio explica que, a raíz de lo ocurrido, "vendimos rotuladores detectores a medio Infiesto". Normalmente, añade, suelen tener "dos o tres en stock", pero estos días han salido "muchísimos", hasta el punto de que la herramienta se ha convertido en un producto muy demandado entre comerciantes.

La preocupación se extiende entre los negocios consultados, que coinciden en que el problema no se detectó en el momento del cobro en la mayoría de los casos. En una de las tiendas afectadas, la propietaria resume así lo sucedido: "No nos dimos cuenta en el momento, fue al ir a ingresar el dinero en el banco".

Descubrimiento tardío

Esa misma comerciante recuerda que el pago se produjo "un lunes de mercao", en una jornada de mucho movimiento, por lo que considera que era "imposible darme cuenta". Después supieron que "había pasado en más establecimientos de Infiesto", lo que hizo saltar las alarmas entre los profesionales del comercio local.

También en una cafetería la noticia llegó desde la entidad financiera. Su trabajador cuenta que "nos avisó el del banco al ir a ingresar" y que, desde entonces, decidieron comprar una máquina para comprobar todos los billetes antes de aceptarlos. "Ya pasan todos los billetes por ahí", señala.

Más controles

Otra de las afectadas, dueña de una tienda de ropa, asegura que se enteró "8 días después, cuando fui a ingresar al banco", así que no recuerda a la persona que le entregó el billete. Su testimonio refleja una de las características de este tipo de fraude: el perjuicio muchas veces se descubre demasiado tarde, cuando el dinero ya ha pasado por varias manos.

En una tienda de alimentación, en cambio, sí lograron detectar el problema en el momento. La empleada explica que le hizo sospechar "por el tacto, porque estaba más plastificado de lo normal" y que luego lo confirmó con un rotulador detector, ya que "si el billete es falso, queda marcado".

"Puede pasar a cualquiera"

Según relata, comunicó lo ocurrido a la persona que pagaba y esta pagó con otro billete. "Es algo que no pasa habitualmente, pero de vez en cuando ocurre, y nos puede pasar a cualquiera", apunta. Más tarde supieron que "no había sido algo puntual", sino un episodio más amplio que afectó a varios negocios de la zona.

La sensación común entre los establecimientos consultados es la de una mayor desconfianza en el cobro y una vigilancia reforzada en caja. Entre máquinas, rotuladores y comprobaciones más minuciosas, el pequeño comercio de Infiesto ha reaccionado a un fraude que dejó tras de sí una pérdida económica menor en algunos casos, pero una advertencia compartida por todos: conviene mirar dos veces cada billete.

Tracking Pixel Contents