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Una trabajadora ejemplar

Una vida entre libros: Carmen Acebo, encargada de la biblioteca Cardenal Inguanzo de Llanes, se jubila después de 42 años

"Ir a trabajar nunca me supuso un esfuerzo, seguiré investigando", anuncia esta licenciada en Historia, que ya se despidió como responsable del archivo municipal esta semana

Carmen Acebo y Ramón Sordo Sotres en el archivo municipal de Llanes.

Carmen Acebo y Ramón Sordo Sotres en el archivo municipal de Llanes. / Ramón Díaz

Ramón Díaz

Ramón Díaz

Llanes

El mostrador de la biblioteca Cardenal Inguanzo de Llanes es tan alto que los niños no alcanzan a ver cómo la encargada, Carmen Acebo, anota los libros que se llevan prestados. Por eso los invita a pasar al otro lado, junto a ella, para que vean con detalle todo el proceso. Lo hará solo unos días más, porque esta semana, después de 42 años al frente de ese servicio municipal, se jubila.

Ya dejó de ser responsable del archivo del Ayuntamiento de Llanes el pasado jueves, justo el Día del Libro, aunque no lo dejará del todo, porque asegura que seguirá investigando. Se emociona cuando habla sobre su despedida. No es fácil decir adiós a toda una vida entre libros. Le encanta su trabajo y disfruta entre libros y documentos, y también atendiendo tanto a los niños como a los más mayores, esos a los que ella llama "los sabios", de los que con cada conversación extrae un aprendizaje.

Dos traslados

Carmen Acebo, licenciada en Historia, se muestra satisfecha de muchas de sus vivencias laborales; por ejemplo, de haber protagonizado dos traslados. El primero, desde los sótanos del Ayuntamiento hasta la Casa de Cultura. En el edificio consistorial, recuerda, había libros tirados por el suelo y algunos en tan mal estado que quedaron dañados. El segundo, de la Casa de Cultura a la nueva biblioteca de la villa, en la calle Celso Amieva, porque el fondo era muy grande, más de 20.000 volúmenes, que colocó ella sola.

En la actualidad, la biblioteca municipal crece más por donaciones que por compras. Entre sus fondos, Carmen Acebo destaca dos joyas: la sección local, la más importante para Llanes, aunque ella la extendió a todo el oriente de Asturias, y el fondo histórico no prestable, que está en depósito y donde se guardan ejemplares de especial interés.

Una preocupación

El archivo, sin embargo, le provoca una preocupación. Allí descansan los protocolos notariales del partido judicial. La actual directora del Archivo Histórico de Asturias, Concepción Paredes Naves, los organizó en su momento, pero Acebo alerta de que algunos están muy mal conservados por la ubicación que ocupaban en los sótanos del Ayuntamiento, cerca de paredes "comidas" por la humedad. "Esos no se pueden prestar al público, obviamente", señala.

La solución para conservar esos documentos pasa seguramente por su digitalización, pero Acebo duda: "El archivo dejaría de tener utilidad, porque estaría todo en la red". Además, someter documentos desde el siglo XVII al XIX a ciertos procesos no es sencillo. Pone el ejemplo del archivo de la Chancillería de Valladolid, donde apenas hay documentos digitalizados.

La mayor recompensa

Entre las donaciones más valiosas, Acebo recuerda el original manuscrito y el borrador de la monografía geográfica histórica del concejo de Llanes, obra de Francisco Mijares Mijares, que fue maestro de la calle Mayor de Llanes. El bisnieto del autor lo donó, y Carmen Acebo lo trasladó al archivo junto con algunos apuntes. El libro está publicado en la colección "Temas Llanes".

El trato con las personas ha sido, para ella, la mayor recompensa. A los niños los disfruta, pese al obstáculo del mostrador. A los mayores, más. "El trato con la gente mayor llena mucho y ayuda a ver las cosas que van surgiendo con los años. Te enriquece". Admite que en sus primeros años como encargada cometió algunos errores por inexperiencia y falta de madurez. Fue aprendiendo. "Ir a trabajar nunca me supuso un esfuerzo, disfruto", subraya.

Cada libro, un mundo

En estos días de despedida, Carmen Acebo, trabajadora ejemplar, quiere dar las gracias a quienes usaron el fondo y se sintieron cómodos. También a muchas otras personas, como el historiador, investigador y escritor Ramón Sordo Sotres, que la ayudó mucho en el archivo; por ejemplo, con la donación de la biblioteca de Manuel Díez-Alegría por parte de su familia. Ramón Sordo Sotres, desinteresadamente, clasificó todos los libros, alrededor de 2.500, y Carmen Acebo los ordenó.

Sobre los libros, señala que cada uno revela "un mundo diferente". ¿Qué libro se llevaría de la biblioteca? Elegiría uno que tiene en su casa, un ejemplar de cocina asturiana que un usuario del archivo le consiguió de segunda mano en Gijón. El libro, agotado, contiene muchas y muy buenas recetas; en especial, una para el arroz con leche que considera insuperable. Admite que tendrá que devolverlo antes de entregar las llaves de la biblioteca.

Y un deseo

Al preguntarle por sus planes, responde sin dudar: "Seguir investigando en el archivo". Tiene el guion de un libro que quiere publicar, pero prefiere no dar detalles. "Igual no lo hago. No quiero crear falsas expectativas". Y formula un deseo: que no cambie el nombre de la biblioteca. El Cardenal Inguanzo, entre otras muchas actuaciones, fue el responsable de que se enlosara la iglesia parroquial de Llanes y de la construcción del puente de La Herrería. Una escritura que Carmen Acebo encontró en el archivo y transcribió así lo acredita. "Espero que no le quiten el nombre", finaliza.

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