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La trágica historia de un naufragio con dos muertos y un único superviviente en Ribadesella que acabó en consejo de guerra franquista

Manuel Llaca Carrera publica un libro que relata, minuto a minuto, el hundimiento de un pesquero en 1972, que causó la muerte a su abuelo y a su tío de 16 años y en que solo sobrevivió su padre

Manuel Llaca Carrera muestra su nuevo libro en los jardines del Archivo de Indianos de Colombres.

Manuel Llaca Carrera muestra su nuevo libro en los jardines del Archivo de Indianos de Colombres. / Ramón Díaz

Ramón Díaz

Ramón Díaz

Colombres (Ribadedeva)

Manuel Fernando Llaca Carrera es el homenaje vivo a dos muertos. Lleva ese nombre compuesto porque así lo quiso su padre, el único que salió con vida del pesquero "Los Llacas," que naufragó entrando al puerto de Ribadesella el 24 de enero de 1972, para recordar a los dos fallecidos. Medio siglo después largo, este informático afincado en Vitoria, con segunda residencia en Colombres, ha convertido aquella tragedia en un libro, "Entre Llanes y Ribadesella: memorias de un naufragio," que reconstruye minuto a minuto la zozobra del barco y el triste destino de su abuelo, José Manuel, y su tío, Fernando Ramón.

El accidente ocurrió a la vista de decenas de personas. Era lunes, faltaba una hora para la bajamar, y un temporal golpeaba la costa. El patrón del "Los Llacas," abuelo del autor, decidió arriesgarse a entrar al puerto de Ribadesella tras observar una falsa calma, una "queda" que los marineros saben traicionera. Dentro, además del patrón, de 50 años, iban su hijo mayor, de 24, que sería el único superviviente, y otro de 16, que acababa de empezar a faenar. "Al entrar, justo al final de la barra, arrastró el agua, el barco bajó, pegó con el casco en el fondo y volteó", relata Llaca. "Con tan mala suerte que el mástil principal cayó entre las rocas y quedó volcado".

Una agonía de una hora

El padre del autor, que llevaba ocho años trabajando a órdenes de su padre, cayó del lado del barco que daba a la barra. Esa posición le protegió de la corriente. Su hermano y su padre cayeron al mar abierto. Allí, en medio del temporal, comenzó una agonía que se prolongó durante cerca de una hora. El padre del autor "salió del agua del lado de la barra, subió hacia la quilla y se agarró allí", comenta el autor. "Dice que vino una ola tan fuerte que él se agarró a la quilla con los dos brazos y sintió que se los arrancaban", añade.

La cercanía del puerto convirtió el naufragio en un espectáculo desgarrador. Desde la barra, los testigos tiraban cabos. El padre del autor los rechazaba uno tras otro: no quería salir sin encontrar a su padre y a su hermano. Llegó a ver al primero, le lanzó un cabo, lo agarró... pero el otro extremo se había cortado. El cuerpo de su hermano adolescente no apareció hasta diez días después.

Consejo de guerra

Pero la historia no acabó en el agua. El régimen franquista añadió un epílogo judicial. "Los pescadores estaban entonces militarizados", reseña el autor. El único superviviente pasó un consejo de guerra tres meses después del accidente. "Son 350 páginas, y al final pone ‘sin responsabilidad’", subraya Llaca.

El libro, décimo que publica este ingeniero de software que dirige un canal de YouTube sobre historia de la informática, revela que el tío fallecido era una gran promesa del fútbol. Zurdo, brillante, tenía cerrado un acuerdo para fichar por el primer equipo del Real Oviedo en la temporada 72-73. El entrenador del club, entonces en Primera, iba a ver sus partidos. El mar truncó aquella carrera antes de que empezara.

Una cuestión de suerte

El impulso definitivo para escribir el libro llegó en 2022 al leer rumores falsos en redes sociales. "Decían que los dos que fallecieron sabían nadar y el que sobrevivió no. Y eso era falso. Los tres sabían nadar perfectamente. Fue una cuestión de suerte", explica. Su padre, que vive en Oviedo, había prometido contarle la verdadera historia. Durante cuatro años, cada llamada telefónica de Vitoria a Oviedo era una pregunta, una anotación. Hasta que este año decidió que ya tenía suficiente para plasmarlo en un libro con 108 páginas que se vende en Amazon "a precio ajustado".

"No escribo para ganar dinero", sentencia el autor. "Lo que quiero es que la gente lo lea". Y que se sepa que aquel enero de 1972, en la barra de Ribadesella, hubo un hombre que aguantó una hora agarrado a una quilla, sintiendo cómo le arrancaban los brazos, mientras el mar se llevaba a su padre y a su hermano. Y sobrevivió para contarlo.

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