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Medio siglo del Colegio Reconquista: un pilar de la educación y la cohesión social en Cangas de Onís

El aniversario revive la huella de una escuela pública que unió territorios, familias y trayectorias de vida

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María Terente Nicieza

Cangas de Onís

A las once y media de este viernes, el Colegio Público Reconquista de Cangas de Onís se convirtió en algo más que un centro educativo. En su cincuenta aniversario, las aulas, la biblioteca, el gimnasio y los pasillos fueron tomando el pulso de una memoria compartida por generaciones. Al acto institucional acudieron alumnos, antiguos alumnos, profesores de distintas etapas y familias. Hubo discursos, sí, pero también teatro a cargo del alumnado de , la proyección de un documental, una exposición de fotografías y antigüedades, una muestra de ejemplares del periódico escolar "El Candil" en la biblioteca y una visita a la Escuela Hogar, una de las piezas esenciales para entender la historia del centro.

"Es la historia de muchas familias de la región", resumió la actual directora, Covadonga Vega Sánchez. Su frase contenía buena parte del sentido de la jornada. Porque el aniversario no sirvió solo para recordar la apertura del colegio, sino para poner rostro a medio siglo de vidas cruzadas en torno a un mismo edificio. "Cincuenta años de personas que han pasado por aquí, marca toda una comarca", señaló. Y bastaba mirar alrededor para comprobarlo: abrazos entre antiguos compañeros, profesores reencontrándose tras décadas y niños descubriendo, entre fotos y objetos guardados, que el colegio en el que estudian también forma parte de una historia mucho más amplia. "Está todo lleno de recuerdos", añadió la directora.

Un proyecto para igualar

La creación del Reconquista respondió a la ley de educación de 1970, que introdujo, entre otros principios, el de la igualdad de oportunidades y unificó la escolarización entre los 6 y los 14 años. En septiembre de 1975, el nuevo colegio abrió sus puertas para escolarizar en un mismo espacio al alumnado de Cangas de Onís, que hasta entonces estudiaba en el Vázquez de Mella, y también al de pueblos y zonas mucho más alejadas, como Bulnes o Ponga. Aquella apertura trajo consigo una profunda reorganización. Cerraron 34 escuelas rurales y cerca de 500 niños y niñas pasaron a estudiar en el nuevo centro. El desafío fue enorme para el equipo inicial, formado por 18 personas, que tuvo que poner en pie la organización diaria de un colegio de nueva creación, activar el comedor y coordinar las rutas de transporte. Para muchas familias, aquellos servicios supusieron una auténtica liberación y, sobre todo, una forma concreta de garantizar que el lugar de nacimiento no determinara el acceso a la educación.

El primer director del centro, Pedro Carrio Martínez, recordó este viernes aquellos inicios con emoción. "Hoy me siento rejuvenecer al encontrarme con compañeros que no veía hace tanto tiempo", confesó. También evocó cómo fue creciendo el colegio: "El cambio fue transitorio, se fueron haciendo edificios poco a poco". A su juicio, una de las claves de aquel proyecto estuvo en la Escuela Hogar. "La escuela hogar jugó un papel fundamental porque había lugares muy alejados", explicó, cuando las comunicaciones poco tenían que ver con las actuales.

La casa de los que venían de lejos

La Escuela Hogar permitió durante años que muchos alumnos de pueblos apartados pudieran quedarse en Cangas de Onís de lunes a viernes y volver con sus familias los fines de semana y en vacaciones. Llegó a albergar hasta 58 estudiantes y todavía sigue funcionando. La visita a sus instalaciones, incluida en el programa del aniversario, ayudó a recordar hasta qué punto ese recurso fue decisivo para que aquella igualdad de oportunidades no se quedara en una mera declaración de intenciones.

Vanesa Prieto lo sabe bien. Fue alumna del Reconquista y ella y sus tres hermanos vivieron en la Escuela Hogar porque su casa estaba en Oliciu. Su recuerdo, tantos años después, sigue siendo claro y afectuoso. "Volvería otra vez", dijo, resumiendo bien el vínculo que muchos antiguos residentes conservan con aquel lugar. La creación del colegio supuso también una pequeña revolución social. Los niños de las zonas más rurales y aisladas comenzaron a compartir aula, patio y comedor con los de Cangas. Allí se rompió una brecha silenciosa y se empezaron a tejer amistades y lazos que fueron mucho más allá de la vida escolar.

Un centro que hizo comarca

El Reconquista no solo transformó la enseñanza. También cambió la vida de la villa. Su gimnasio fue, de hecho, el primer centro deportivo que hubo en Cangas de Onís. El colegio era escuela, pero también infraestructura, punto de encuentro y señal de una modernización que iba llegando al concejo. "El Reconquista es más que un nombre", resumió Beatriz Vigil Gómez, antigua jefa de estudios. Recordó que aquellos primeros tiempos exigieron un esfuerzo continuo porque "no era fácil llegar a una comunidad educativa con 4 concejos, algunos muy alejados".

En ese engranaje diario hubo mejoras que hoy parecen menores, pero que entonces resultaron decisivas, como la megafonía o el portero automático. Entre las profesoras fundadoras estuvo también Fifi Ceña, llegada desde Vega de Pervís, una de las escuelas unitarias que cerraron con la reorganización. Su testimonio conservaba este viernes la energía de los comienzos: "Éramos muy jóvenes y teníamos muchas ganas". Y añadió una frase que explica buena parte del espíritu con el que echó a andar el centro: "Sacamos adelante lo que hiciera falta porque hacíamos equipo".

Varias generaciones

Pocas imágenes explican mejor la huella de un colegio que ver cómo varias generaciones vuelven a él. Luisa Fuentes encarna esa continuidad. Fue alumna del Reconquista, hoy da clase en él y además es madre de un estudiante del centro. "Se me pone la piel de gallina viendo tantas caras conocidas hoy", reconocía durante la celebración. "Los mejores recuerdos los tengo aquí". En su caso, la vocación también nació entre estas paredes: "La ilusión de mi vida era ser maestra, por los profesores que tuve, y qué mejor que serlo aquí".

Uno de los momentos más emotivos fue la proyección del documental de Ignacio Cadenaba, exalumno del colegio. "Me emocioné haciendo el documental porque reviví muchos momentos de cuando era pequeño", explicó. Entre ellos, uno muy concreto: "Recuerdo llegar el primer día, que nos pusieron en fila y estaba muerto de miedo". También dejó una comparación que ayuda a entender el salto que supuso el nuevo centro: "Comparado con el Vázquez de Mella, este colegio estaba mucho más equipado".

Cuidar lo recibido

En el acto institucional intervinieron la actual directora del centro, Covadonga Vega Sánchez; el primer director del colegio, Pedro Carrio Martínez; Beatriz Vigil Gómez, antigua jefa de estudios; Ángel Fernández Barrios, antiguo director del colegio y María Dolores Aldea Bueno (Directora general de inclusión educativa y ordenación que reafirmó "el compromiso con una escuela inclusiva y de calidad". Vega recordó que el lema del aniversario, "50 años, educando, soñando y creciendo juntos", "engloba a todas las personas que han trabajado aquí y siguen trabajando y creando la historia del colegio". Y subrayó el reto actual de la enseñanza: "El mayor reto que tenemos como docentes es formarnos constantemente y conseguir hacer un proceso educativo motivante para los alumnos". Ángel Fernández Barrios se dirigió a los escolares con un mensaje directo: "Tenéis que cuidar el colegio, quererlo y hacerlo grande". Y añadió una idea sencilla que resumía bien el tono de la jornada: "Lo más importante es que tratéis de ser felices".

Cinco décadas después de su apertura, el Reconquista sigue funcionando como memoria compartida, ascensor de oportunidades y espacio de convivencia. Este viernes quedó claro que su historia no cabe solo en una cronología ni en una celebración redonda. Cabe, sobre todo, en las vidas de quienes pasaron por allí. Por eso, para Cangas de Onís y su comarca, sigue siendo lo que muchos repetían en voz alta o baja por los pasillos: el colegio de todos.

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