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La Travesera protagoniza la última novela de Óscar Paniagua

El autor presentó en Cangas de Onís una narración en la que la carrera de montaña sirve de nexo para varias historias personales cargadas de conflicto, pérdida y búsqueda

Estela Alonso y Óscar Paniagua durante la presentación

Estela Alonso y Óscar Paniagua durante la presentación / M.T.N

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María Terente Nicieza

Cangas de Onís

Óscar Paniagua presentó este martes en la Casa de Cultura de Cangas de Onís "Atravesados", una novela coral en la que la Travesera actúa como punto de encuentro de varias historias personales. La carrera, con su dureza, su paisaje y su poder simbólico, funciona aquí como el nexo que une a personajes muy distintos y como el lugar en el que terminan por cruzarse trayectorias vitales marcadas por pérdidas, adicciones, heridas íntimas y deseos de cambio.

El origen

El autor gijonés subraya cómo las diferentes tramas se entrelazan con el paisaje. "La gente está más pendiente de las historias personales que he creado, que se mezclan con lo que es la carrera", explicó Paniagua al hablar de una obra que quiere llegar también a lectores ajenos al mundo del trail. En su planteamiento, la montaña no se impone sobre lo humano, sino que lo tensa, lo acompaña y lo empuja hacia un desenlace común.

La novela nace, en cierto modo, de dos biografías que han terminado encontrándose: la del corredor y la del escritor. Paniagua contó en Cangas que llegó tarde a la literatura, casi por accidente. Después de escribir un microrrelato durante el confinamiento, se presentó a un concurso al salir de la pandemia. "Me gustó y empecé a escribir, y eso que desde la EGB no escribía", recordó al repasar un camino que arrancó con el premio de aquel concurso de radio, siguió con la publicación de "Oscuridad" y después con "De quién es ella", antes de desembocar en este tercer proyecto.

Atravesados

Lo singular de "Atravesados" está en cómo se fue construyendo. El autor llevaba tiempo escribiendo pequeñas historias de personajes, lo que él llama "mochilas", y quería levantar con ellas una novela coral, al estilo de esos relatos en los que personas de mundos muy distintos acaban entrelazando sus vidas. Le faltaba, sin embargo, el escenario capaz de sostenerlo todo.

La respuesta apareció en plena madrugada, mientras ejercía de voluntario durante la propia Travesera. "Estaba en el 2024 de voluntario en mitad de Mesones, a las cuatro de la mañana durante la carrera y dije, si lo tengo aquí", relató. A partir de esa intuición, la prueba dejó de ser solo un telón de fondo deportivo y se convirtió en la estructura que permitía hacer confluir a corredores, voluntarios, organizadores y público a lo largo de varios meses hasta rematar sus nudos en un mismo punto.

La trama

Paniagua insiste en que el lector encuentra en el libro dos capas por personaje. Una tiene que ver con la carrera, con el reto, el entrenamiento o el papel que cada uno ocupa en ese universo; la otra, la más decisiva, se adentra en sus conflictos privados. Ahí aparecen asuntos ásperos y complejos, desde el alcoholismo hasta la soledad, el duelo o la culpa, siempre con la intención de que el relato mantenga un suelo creíble.

Esa verosimilitud no se improvisó. El escritor se apoyó en psicólogos, sanitarios, funcionarios de prisiones, bomberos del SEPA y conocedores del terreno para afinar tanto los perfiles humanos como los detalles técnicos del paisaje y de la propia montaña. Más que un gesto de documentación, ese trabajo revela una manera de entender la ficción: dejar que la invención avance, pero con los pies bien clavados en la realidad.

La presentación

Durante el acto celebrado en Cangas de Onís también asomó otra clave del momento que vive el autor: "Atravesados" ya no se agota en el libro. Paniagua está grabando un documental con el mismo título en el que sigue a varias personas reales vinculadas a la carrera, de nuevo mezclando reto deportivo y nudo personal, como si la novela hubiera encontrado una prolongación natural en la vida misma. La idea, explicó, nació al comprobar que ese cruce entre intimidad y montaña tenía una potencia narrativa que iba mucho más allá de la página.

No habla, sin embargo, como alguien instalado en la solemnidad literaria, sino como quien sigue mirando todo esto con una mezcla de asombro y terquedad. "Hace más el que quiere que el que puede", resumió en Cangas, casi como una declaración de carácter. Quizá por eso, más que el ruido exterior, lo que de verdad parece sostenerle son los mensajes de lectores desconocidos que se toman la molestia de escribirle para decirle que la novela les ha tocado por dentro.

Ahí, en esa respuesta cercana, está probablemente el mejor resumen de "Atravesados". No es una novela sobre una carrera, aunque una carrera la vertebre. Es una historia sobre personas que llegan a una misma cita cargadas con su propia mochila y descubren, entre la dureza de la montaña y el roce con los otros, que a veces el verdadero desafío no está en la meta, sino en todo lo que cada uno arrastra hasta ella.

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