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Un nuevo símbolo de convivencia echa raíces en el parque de Posada Herrera, en Llanes

La iniciativa del nuevo colectivo “Llanes por la Paz”, se presentó con respaldo municipal, lectura de poemas y música de Xuacu Amieva

Porla izquierda Eduardo Carrero, Luis de Luxán, Ángel Álvarez, Enrique Riestra y Priscila Alonso

Porla izquierda Eduardo Carrero, Luis de Luxán, Ángel Álvarez, Enrique Riestra y Priscila Alonso / M.T.N

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María Terente Nicieza

Llanes

Llanes riega desde ayer el olivo por la paz en el parque Posada Herrera, durante un acto institucional que reunió a alrededor de medio centenar de personas, entre ellas usuarios del centro de día y de la residencia Faustino Sobrino, además del alcalde, Enrique Riestra Rozas, y de la concejala de Cultura, Priscila Alonso. La cita sirvió también para dar a conocer al colectivo "Llanes por la Paz", promotor de la iniciativa.

El grupo, integrado por los profesores Luis de Luxán Meléndez, Ángel Álvarez Holguera y Eduardo Carrero Gutiérrez, nace con el objetivo "de fomentar hábitos de convivencia, de una vida pacífica donde todo el mundo tenga cabida, sea como sea su forma de pensar, de vivir y de ser".

Un espacio simbólico

El olivo, ya plantado en el parque llanisco, fue presentado como un lugar llamado a perdurar y a convertirse en punto de referencia para futuras actividades. Según explicó Eduardo Rojo, el enclave nace con la vocación de ser "un lugar de reflexión, de meditación por la paz". La concejala subrayó además la necesidad de "ser una referencia de paz y comunidad".

Durante el acto se descubrió una placa con el lema "No hay camino para la Paz, la Paz es el camino", que recordará, a quienes se acerquen al lugar, la necesidad de resolver las diferencias "a través del diálogo y la colaboración".

Manifiesto, poesía y música

La presentación incluyó la lectura del manifiesto de "Llanes por la Paz", en el que el colectivo reivindica la paz y la justicia como base indispensable para la convivencia y apela a no mirar "hacia otro lado" ante el sufrimiento de los inocentes. El texto defiende además el valor de los pequeños gestos cotidianos y de la educación como herramienta para sembrar una cultura de entendimiento.

El acto tuvo también un componente literario y musical. Para la ocasión se recitaron los poemas "La Primavera de los Pueblos", de Rafael Alberti, y "El segundo olivo", de Mahmud Darwish, mientras que Xuacu Amieva puso la nota musical con varias interpretaciones a la gaita.

Vocación de futuro

Más allá del simbolismo de la plantación, el nuevo colectivo aspira a ampliar apoyos y a poner en marcha proyectos "sobre todo educativos" con los que trasladar a las nuevas generaciones "la necesidad de paz y convivencia". La iniciativa quiere así convertir el olivo de Posada Herrera en algo más que un emblema y consolidarlo como escenario de encuentro, reflexión y reivindicación ciudadana.

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