El campeonísimo Roberto Llamedo suma a los 76 años otro título nacional de triatlón: "Si veo que el cuerpo no quiere, lo castigo un poco más"
El triatleta asturiano, natural de Nava, residente en Oviedo y veraneante en Celoriu (Llanes), se proclama campeón de España en Vinuesa, superando 750 metros de natación, 24 kilómetros de bici y 6 de carrera a pie

Roberto Llamedo junto al podió del Campaonato de España, antes de recibir el galardón. / Cedida a LNE

No hay parámetro que mida la potencia del corazón del veterano deportista asturiano Roberto Llamedo Viña, que con 76 años, ha vuelto a hacerlo. Este domingo se proclamó campeón de España de triatlón gravel sprint en Vinuesa (Soria), en la categoría 75-79 años, y regresó a Asturias con un nuevo título que engrosa una leyenda forjada a base de voluntad y kilometraje.
La prueba, disputada en el embalse de La Cuerda del Pozo, arrancó con 750 metros de natación. Luego, 24 kilómetros en bici sobre pistas de guijo y piedra suelta, con desniveles exigentes y bajadas que, reconoce el propio Llamedo, "imponían". Un error de recorrido le añadió cuatro kilómetros extra a su segmento ciclista. "El temor a una caída, habida cuenta que el sábado ya había sufrido una, hacían que fuera más precavido", explica el triatleta del Club Triatlón Oviedo, natural de Nava, residente en Oviedo y segundo residente en Celoriu (Llanes).
El segmento final, una carrera a pie de 6 kilómetros sobre una mezcla de césped blando y cemento, se convirtió en un calvario por el calor insufrible y el sol de justicia. "Se me hicieron muy duros", admite. A pesar de todo, cruzó la meta en primera posición.
Campeón de Europa y subcampeón del mundo
Llamedo, que fue director bancario antes de prejubilarse, no se cansa de coleccionar medallas. En 2024 fue oro en el Europeo de Duatlón Cross, y en 2025 sumó dos oros en los Campeonatos de España de triatlón y duatlón de larga distancia, además de plata y bronce en los Mundiales de duatlón cross y sprint. Ahora añade este triatlón gravel, una modalidad que combina asfalto y tierra.

El trofeo de campeón de España. / Cedida a LNE
Pero el podio no es su única motivación. "El puesto es importante, pero no es el máximo objetivo, aunque, qué duda cabe, es parte de la competición", reflexiona. "Ser el primero en este campeonato es un aliciente para seguir practicando la natación, donde soy un plomo", añade con gracia.
Un lugar paradisíaco
El entorno, eso sí, ayudó a sobrellevar el esfuerzo. "El lugar era paradisíaco, un arbolado de pinos inmenso junto con el embalse lo hacían sorprendente y muy agradable", rememora. También destaca "el ambiente extraordinario entre los atletas", un factor que también le anima a seguir compitiendo.
Roberto Llamedo entrena a diario, sin concesiones: "Si veo que el cuerpo no quiere, lo castigo un poco más". Su próximo reto será el Europeo de duatlón en Banyoles, donde competirá en duatlon y triatlon cross. Mientras tanto, sigue dando lecciones: la edad es un número, y la pasión, un combustible infinito. "Tengo 76 años, aunque siempre creo que rondo los 40", concluye.
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