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Las despedidas y los agradecimientos y la emoción marcan el último día de curso en el colegio Matemático Pedrayes de Llastres

El centro educativo celebra la graduación de sus alumnos de sexto de Primaria con discursos emocionados y un reconocimiento a la colaboración familiar

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Ramón Díaz

Ramón Díaz

Llastres (Colunga)

El último día lectivo del curso en el colegio público Matemático Pedrayes de Llastres, en el concejo de Colunga, se convirtió este viernes en algo más que la mera entrega de boletines. La jornada, que reunió a alumnado, familias, profesorado y vecinos del entorno, estuvo marcada por una sucesión de actos que combinaron la emoción de las despedidas, el reconocimiento a la colaboración familiar y la celebración compartida en torno a la mesa y los juegos.

El momento central de la mañana fue la graduación del alumnado de sexto de Primaria, que pone fin a su etapa en el centro. Los niños y niñas protagonizaron un discurso en el que repasaron sus vivencias, aprendizajes y experiencias acumuladas durante su paso por el colegio. Pero la sorpresa llegó después: las propias familias tomaron la palabra para dedicarles unas palabras, en un gesto que, según señalaron desde la organización, refleja una de las señas de identidad del centro: la apuesta por compartir y construir comunidad entre todos sus integrantes.

Diplomas, orlas y obsequios

Tras los discursos, los graduados recibieron sus diplomas, la orla de recuerdo y varios obsequios, mientras que el resto del alumnado también obtuvo un pequeño detalle de final de curso. El acto prosiguió con una sesión fotográfica en el photocall preparado para la ocasión y con la presentación de una canción creada mediante inteligencia artificial por los propios estudiantes. En ella, los niños repasaban su trayectoria escolar y dedicaban palabras de cariño y agradecimiento a sus compañeros, al profesorado y, de manera especial, a su tutora.

La jornada sirvió también para reconocer públicamente la colaboración de dos familias que resultaron fundamentales en la financiación del viaje de estudios. María Busta recibió el agradecimiento del colegio por elaborar semanalmente galletas y bizcochos destinados a los mercadillos solidarios organizados por el alumnado, mientras que Clara Roza fue distinguida por preparar la totalidad de la comida que los estudiantes llevaron durante la excursión. Como muestra de gratitud, ambas recibieron una orquídea cuya maceta había sido firmada por todos los niños y niñas del centro.

Aula del Futuro

El reconocimiento se extendió también al mural del Aula del Futuro, un espacio concebido para visibilizar a personas que contribuyen de manera significativa a la vida del colegio y a la comunidad. María Busta pasará a formar parte de la pared dedicada a referentes, en reconocimiento a su labor como vicepresidenta de las Guisanderas de Asturias y por su contribución a la difusión de la gastronomía tradicional asturiana. A este espacio se sumarán además Lidia Rodríguez Garanda, antigua directora del centro, por su permanente disposición a ayudar, y Sofía, profesora de Educación Artística, por su implicación en la mejora estética y ambiental de los espacios escolares junto al alumnado.

La celebración continuó con un aperitivo compartido en el que cada familia aportó elaboraciones caseras. Empanadas, bizcochos, galletas y otros productos tradicionales llenaron de sabor un encuentro pensado para favorecer la convivencia y fortalecer los lazos entre familias, alumnado y profesorado.

Este momento de convivencia guardaba además una sorpresa muy especial para Cristina, una niña ucraniana que se encuentra estas semanas en acogida junto a otro compañero gracias a la colaboración de una familia del entorno. Coincidiendo con su cumpleaños, el colegio preparó una pequeña fiesta sorpresa con decoración y tarta, permitiendo que pudiera celebrar esta fecha acompañada de toda la comunidad educativa.

Juegos de agua

Como broche final, el alumnado participó en diferentes juegos de agua organizados por el profesorado. Repartidos en estaciones, los niños y niñas afrontaron retos cooperativos relacionados con el transporte, lanzamiento y conservación del agua, demostrando ingenio y trabajo en equipo en una jornada marcada por la alegría.

La entrega de boletines puso fin a un día que, a juicio de la organización, reflejó el espíritu del centro: una escuela abierta, participativa y comprometida con la educación integral de su alumnado, donde la colaboración de las familias y el sentimiento de comunidad ocupan un lugar fundamental. El colegio Matemático Pedrayes cierra así el curso, pero deja abierta la puerta a un nuevo periodo en el que, como demuestra esta jornada, el aprendizaje trasciende las aulas y se construye en cada gesto compartido.

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