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Los ecologistas piden retrasar hasta agosto la campaña de arranque de ocle en el Oriente

La Coordinadora Ecoloxista d'Asturies denuncia la ausencia de evaluación ambiental de la actividad y reclama que la temporada de extracción comience un mes más tarde para favorecer la recuperación del recurso

Un barco llega al puerto de Llanes cargado de ocle.

Un barco llega al puerto de Llanes cargado de ocle. / LNE

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Ramón Díaz

Ramón Díaz

Llanes

La Coordinadora Ecoloxista d'Asturies ha presentado una batería de alegaciones contra la propuesta de resolución de la Consejería de Medio Rural y Política Agraria que aprueba el plan de gestión para la extracción de ocle (algas) de fondo del género Gelidium para la campaña de este año. La organización ecologista centra su reclamación principal en la necesidad de demorar el inicio de la temporada, que la administración sitúa el 1 de julio, al menos hasta el 1 de agosto, con el objetivo de que las algas alcancen un mayor porte antes de ser arrancadas.

El escrito formula varias objeciones al plan autonómico. La primera de ellas, de carácter procesal, denuncia que el plazo de diez días concedido para presentar alegaciones vulnera lo establecido en la Ley del Procedimiento Administrativo Común, que fija un mínimo de veinte días para el trámite de información pública. Los ecologistas sostienen que este incumplimiento supone la nulidad de pleno derecho el procedimiento, algo que, señalan, se repite por segundo año consecutivo.

Más allá de la cuestión formal, el fondo de las alegaciones se articula en torno a varios ejes: la ausencia de evaluación ambiental de la actividad, la necesidad de retrasar el inicio de la campaña, la exigencia de controles más rigurosos en los desembarcos y pesajes, y la reclamación de estudios científicos que valoren el estado actual del stock de Gelidium en los fondos donde se viene practicando la extracción.

Evaluación de repercusiones

La Coordinadora Ecoloxista recuerda que la actividad de arranque de ocle coincide con espacios protegidos incluidos en la Red Natura 2000, en concreto las ZEC y ZEPA de la Ría de Ribadesella-Ría de Tinamayor, Cabo Busto-Luanco, Cabo Peñas y Peñarredonda-Barayo. Según la organización, la extracción de algas de fondo debería someterse a una evaluación de repercusiones sobre estos espacios, tal como exige la normativa de patrimonio natural y biodiversidad. Sin embargo, a su juicio, no consta que se haya realizado tal evaluación, ni la correspondiente Evaluación Preliminar de Impacto Ambiental (EPIA), a pesar de que los Instrumentos de Gestión aprobados para estos espacios así lo exigen para aquellas actividades que puedan afectar a los hábitats y especies de interés comunitario.

El argumento central que esgrime la organización para solicitar el retraso de la campaña se apoya en criterios biológicos y de gestión del recurso. Con las frondes más desarrolladas, explican, el arranque afectaría a menores extensiones de terreno en los campos de Gelidium, lo que optimizaría la cosecha y favorecería la recuperación posterior de las praderas. Además, apuntan que un retraso al 1 de agosto beneficiaría también a la recogida de ocle de arribazón, ya que unas frondes más crecidas se desprenderían con mayor facilidad por la acción del mar y llegarían a las playas.

En cuanto a los controles, la Coordinadora Ecoloxista reclama la presencia permanente de agentes o empleados de la administración autonómica en los desembarcos y pesajes del Gelidium, para verificar que la práctica de arranque se ajusta a lo prescrito: evitar el arranque desde la base y la destrucción del sustrato, así como controlar que no haya excesivas algas autóctonas arrancadas, especialmente laminarias, que perjudicarían la regeneración de los campos. La entidad advierte de que, hasta ahora, no hay control suficiente de lo que se arranca, y señala que el pesaje debería realizarse en presencia de un funcionario autonómico para evitar posibles connivencias en la cadena de arranque que tiendan a minimizar las cantidades extraídas.

Sobreexplotación del sector

Los ecologistas cuestionan también el sistema de cupo por zona, al considerar que convierte la temporada en una competición entre barcos de distintas características, y plantean la conveniencia de estudiar alternativas como un cupo por embarcación en función de sus características, u otro sistema que garantice mejor el control de los kilogramos arrancados. Mantener la delimitación de zonas tal como aparece en la propuesta, señalan, supondría que en lugar de los ocho barcos acordados para la zona oriental, desde Cuevas del Mar a la ría de Tinamayor, se pasaría a nueve, lo que consideran una sobreexplotación de ese sector.

La organización incide en la necesidad de estudios científicos que valoren la situación actual del stock de Gelidium en los terrenos donde se viene realizando la extracción en años anteriores, así como informes técnicos sobre el efecto de esta explotación. La técnica de arranque, describen, se ha llevado a cabo sin estudios previos rigurosos, sin el establecimiento gradual de áreas de explotación con controles de seguimiento sobre los impactos y la capacidad de renovación de los campos, y sin sistemas de rotación o dosificación más respetuosos con las dinámicas biológicas y ambientales.

Menos centollos y nécoras

Las praderas de algas marinas, recuerdan, son fundamentales como hábitats marinos, zona de asentamiento larval y refugio contra la depredación para diversos invertebrados, de ahí su importancia en el crecimiento y desarrollo de los peces en su primera etapa. La organización asegura que, después de ocho temporadas de arranque de ocle, en determinadas playas antes ricas en arribazón escasea, y que se ha observado una disminución de crustáceos como centollos y nécoras, especies que tienen su hábitat en la zona litoral más próxima a la costa, sobre fondos cubiertos de algas. Los recolectores encuentran con frecuencia crías muertas de estas especies entre el Gelidium arrancado, añaden.

El escrito menciona también el impacto que conlleva la desaparición de las praderas de algas en la dinámica costera y la estabilización de los perfiles de playa, al actuar como espigones submarinos naturales que disipan la fuerza del oleaje y reducen la erosión sobre la costa. La destrucción de estas praderas, advierten, podría afectar gravemente a las playas de la costa asturiana.

La Coordinadora Ecoloxista d'Asturies solicita que se tengan por presentadas sus alegaciones, que sean estimadas y que se modifique el proyecto sometido a consulta en los términos argumentados. Además, reclama una respuesta razonada de acuerdo con la Ley, advirtiendo de que la falta de respuesta sería motivo de nulidad de la tramitación.

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