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El trazado de FEVE en el Oriente, una carrera de obstáculos: 236 pasos a nivel y 37 de limitaciones de velocidad

La línea de ancho métrico acumula entre Piloña y Ribadedeva una media de un cruce cada 415 metros, la mayoría sin barreras ni señalización automática

Un tren circula junto a la playa de San Antolín (Beón), en Naves de Llanes.

Un tren circula junto a la playa de San Antolín (Beón), en Naves de Llanes. / Ramón Díaz

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Ramón Díaz

Ramón Díaz

Llanes

El viajero que toma el tren de ancho métrico (antigua Feve) en el oriente de Asturias observa valles, ríos y costa: un paisaje privilegiado. Pero también atraviesa un trazado que es un museo viviente de la ingeniería ferroviaria del siglo XIX y principios del XX. Y un desafío para la seguridad y la eficiencia: en los 98 kilómetros que separan el extremo más occidental del concejo de Piloña y el límite con Cantabria, la vía estrecha suma 236 pasos a nivel y 37 limitaciones permanentes de velocidad. Unas cifras impensables en el contexto de un ferrocarril moderno.

El trayecto de Feve en la comarca presenta de media un paso a nivel cada 415 metros. De ellos, 203 carecen de cualquier sistema de protección automática; son los denominados "sin guardar". Solo 31 disponen de barreras o señales automáticas, y otros dos son de uso exclusivo para maniobras internas de las estaciones.

Dispersión de titularidades

La diversidad de responsables es parte del problema: la mayoría de los pasos a nivel (216) son competencia de los ayuntamientos; 13 los gestiona el Principado; y 57 son de "uso particular", lo que significa que su mantenimiento y seguridad recaen, al menos en parte, en propietarios privados.

Paso a nivel de Feve en Bustio (Ribadedeva).

Paso a nivel de Feve en Bustio (Ribadedeva). / LNE

"Esta dispersión de titularidades dificulta cualquier plan homogéneo de modernización", explican fuentes del sector consultadas por este periódico. "Un paso a nivel sin guardar es un punto de conflicto permanente entre el tren, el vehículo y el peatón. Y para el maquinista, una obligación de reducir la velocidad y extremar la atención", añaden.

El problema de la velocidad

Precisamente, la velocidad es la otra gran protagonista. A lo largo del recorrido, el tren sufre 37 limitaciones permanentes de velocidad, muchas de ellas motivadas por la presencia de pasos a nivel, curvas cerradas o tramos en trinchera. Los límites oscilan entre los 20 hasta los 70 kilómetros por hora, aunque la mayoría rebajan la marcha a 30 o 40 kilómetros durante centenares de metros.

El efecto sobre los tiempos de viaje es evidente. Pero más allá de la incomodidad para el viajero, aparece un problema de fondo: la dificultad de implantar sistemas de control de velocidad continua (como el ERTMS) en una vía con tantos puntos de interrupción visual y física.

Puntos negros suprimidos

El inventario de túneles, puentes, trincheras y pasos superiores es extenso. Muchos de ellos, como el túnel de Infiesto, de 180 metros de longitud, fueron construidos con mampostería y ladrillo, en una época en la que el tren era el rey de la movilidad rural.

En los últimos años, se han suprimido algunos puntos negros; por ejemplo, en el barrio de El Fuerte en Ribadesella o en Posada la Vieya (Llanes), sustituido el primer caso por un túnel artificial, y en el segundo por barreras que no impiden el acceso peatonal.

Llanes, 86 pasos a nivel

La concentración de pasos a nivel es mayor en los tramos que atraviesan núcleos rurales y dispersos, mientras que la vía se vuelve más fluida a medida que se acerca a los centros urbanos. Pero incluso en las inmediaciones de las estaciones de Infiesto, Arriondas o Llanes, los pasos a nivel son numerosos. Por concejos, Llanes suma 86 pasos a nivel, Piloña 60, Ribadesella 34, Parres 28 y Ribadedeva 8.

La pregunta que queda en el aire es si la línea podrá superar este escollo sin perder su esencia. Los expertos apuntan a la necesidad de un plan integral que priorice la supresión de los pasos a nivel más conflictivos, la implantación de sistemas de protección avanzada en los restantes y medidas que permitan un importante aumento de la velocidad media.

Pero, de momento, el tren sigue cruzando en el Oriente estos 236 puntos en los que la vía se encuentra con carreteras, caminos, sendas o accesos a fincas y otras propiedades, y donde la seguridad depende, en muchas ocasiones, de la prudencia de los conductores y los viandantes.

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