Los ganaderos recurren a la autogestión tras el sabotaje a la conducción de agua a Amuesa: "Si dejamos de subir se pierde el puerto y una forma de vida"
Los afectados se conjuran para salvar la majada y subirán este fin de semana a enterrar la manguera que llevará el líquido hasta la zona en la que pasta el ganado

G. E.
María Terente Nicieza
Varios ganaderos volverán a subir a Amuesa este fin de semana para soterrar la manguera que instalaron el pasado viernes para llevar agua a esa majada, ubicada en el corazón del macizo central de los Picos de Europa. El regreso es obligado después de que unos turistas –o al menos eso suponen los afectados– sacaran el empalme", y dejaran el agua correr monte abajo. El episodio ha convertido una solución de urgencia en un nuevo contratiempo para quienes llevan años peleando por algo tan básico como garantizar agua para el ganado en verano.
Arraigo
Rufino Mier, vecino de Bulnes, habla de Amuesa como se habla de una herencia. "Yo mamé el puerto desde pequeño, no me crié en la ciudad", comenta, enlazando su vida con la de su padre, que ya subía el ganado a ese mismo enclave de montaña. Para él, además del arraigo, hay una razón práctica: Amuesa tiene buenas camperas, pasto de calidad y es el puerto que sienten como propio los vecinos de Bulnes.
Guillermo Echizarreta, incorporado por su cuenta en 2015 y subiendo el ganado a Amuesa desde 2018, tampoco contempla renunciar a ese lugar. "Es, posiblemente, el mejor puerto que hay en Cabrales", sostiene, convencido de que merece la pena pelear por él pese a todas las dificultades. No hay acceso rodado a Amuesa, y la subida desde Bulnes supone casi tres horas de camino y salvar un enorme desnivel.
Al final, ambos vuelven al mismo punto. "Si dejamos de subir a Amuesa se pierde el puerto, se pierde una forma de vida y se pierden muchas cosas", advierte Rufino. En esa frase cabe no solo un oficio, sino una memoria familiar, una cultura ganadera y una forma de cuidar la montaña que dejaría de existir si un día nadie volviera a echar el verano allí arriba.
El agua
La falta de agua no es nueva, pero ambos creen que hoy pesa más que nunca. Rufino recuerda que su padre ya sufrió esa carencia y lamenta que antes se limpiara más el puerto, mientras ahora la laguna de Amuesa, vallada, se ha ido llenando de juncos y maleza porque no se mantiene como antes. Guillermo añade que el cambio de una cabaña con más cabras y ovejas a otra con más vacas ha disparado la demanda de agua, porque una sola res de vacuno puede beber en verano "entre 50 y 60 litros diarios".
De ahí que la manguera, enganchada a una fuente situada a más de dos kilómetros de distancia, se haya recibido como un alivio provisional, no como una solución definitiva. "Los animales toleran mejor pasar hambre que pasar sed. Como nosotros, los humanos", resume Guillermo. Rufino lo expresa con una crítica directa a la falta de voluntad política para resolver el problema: "El agua se puede traer; lo que pasa es que hay que tener ganas de traerla".
Soluciones
La conducción, que fue transportada en helicóptero el pasado día 12, duró intacta muy poco. Según relatan los ganaderos, tras colocar la conducción el pasado viernes, alguien la manipuló al día siguiente en la zona de la Collada Grande y soltó un empalme, por lo que ahora tocará volver a subir y enterrarla para protegerla mejor. Entre ocho y diez personas podrían participar en esa nueva jornada de trabajo, una muestra más de que muchas veces son ellos mismos quienes resuelven lo que tarda años en llegar por la vía administrativa. A pesar del compañerismo que existe, ambos aseguran que es necesaria aún “más unión de los ganaderos” para tirar por el bien común.
A corto plazo creen que, si queda la conducción bien soterrada, el agua permitirá pasar el verano al ganado en Amuesa. Pero Rufino insiste en la necesidad de una actuación más completa para el futuro: limpiar a fondo la laguna, sustituir el actual depósito provisional de plástico por depósitos de fibra y dejar una instalación más sólida y mejor repartida por el puerto. Su propuesta pasa por colocar dos depósitos permanentes, uno en la Collada Grande y otro más arriba, de forma que el agua no llegue a un único punto y el ganado pueda distribuirse mejor por Amuesa.
La subida
Esos depósitos, explica, “tendrían que trasladarse en helicóptero, asentarse sobre plataformas y quedar bien anclados para resistir la nieve y el viento”. Después se conectarían a la manguera para alimentar varios bebederos y evitar que todo el ganado se concentre en el mismo, como ocurre ahora. Rufino subraya además que el depósito actual, de plástico, está expuesto al calor y al desgaste a casi 2.000 metros de altitud, por lo que ve necesario cambiarlo por otros materiales más resistentes. "Lo que hay ahora lo pusimos para salir del paso este año", advierte.
Contado desde abajo, subir el ganado puede sonar a rutina, pero en realidad es una operación larga, dura y arriesgada. Guillermo calcula que solo preparar las vacas le lleva una semana entre saneamiento, desparasitación y agrupamiento, a lo que se suma la dificultad creciente para reunir gente que ayude en la subida. Después llega el trayecto, en dos o tres tandas, desde Arenas hasta Bulnes y de ahí por la Canal del Texu, una senda estrecha donde un mal paso puede resultar fatal para un animal, y para una persona.
Futuro
"Todo ese esfuerzo para tener que bajarlas a la semana siguiente porque no hay agua... no compensa", lamenta. Y aun así, ni él ni Rufino hablan de Amuesa solo como un lugar de trabajo, sino también como un espacio de plenitud y de continuidad con lo aprendido desde niños. Guillermo lo resume con una frase que explica mejor que ninguna otra por qué siguen subiendo: "Subir el ganado al puerto, echar allí el verano, estamos las vacas y yo allí... en la gloria".
Detrás de la pelea por el agua asoman otros problemas de fondo: burocracia, escasa escucha institucional, menos ganaderos, poco relevo y, según menciona Rufino, también conflictos por la sobrecarga ganadera y el reparto de licencias. Guillermo asegura que en Carreña, con 42 años, es el más joven, mientras Rufino reclama ayudas ágiles para hacer captaciones de agua y atender necesidades urgentes sin eternizar los trámites.
Suscríbete para seguir leyendo
- Mañana se esperan colas kilométricas en Lidl para conseguir la máquina de coser de mano que garantiza los mejores resultados: compacta, ligera, portátil, potente e ideal para reparaciones rápidas
- El refugio de verano de Amancio Ortega está en un pequeño pueblo rodeado de calas preciosas, conocido como el Caribe gallego
- La justicia elimina la multa de la ITV: un juez pone punto y final a la clásica sanción de 200 euros impuesta por la DGT
- El mejor refugio para combatir las olas de calor está en Asturias: una piscina de agua 'muy fresca', ubicada en un parque natural y rodeada de verde y grandes montañas
- Un futbolitsas francés que apoya a 'La Roja': 'Me gustaría que ganase España; me reconozco más en su forma de jugar
- La Audiencia de Gijón respalda el desahucio de un hijo de 24 años por la mala convivencia con los padres
- Tres heridos, uno de ellos grave, al ser arrollados por su propio coche en Pajares
- Los motivos de la marcha de los curas de Navia y Tapia, que dejan sus parroquias tras treinta y siete años, respectivamente
