Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Regreso a Covadonga de los nietos de la Asturias emigrante: "Es como llegar a la tierra prometida"

Descendientes de asturianos de la diáspora ponen rostro en el santuario a los relatos escuchados durante generaciones

Los participantes del Campus Orígenes en Covadonga

Los participantes del Campus Orígenes en Covadonga / M .T .N.

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

María Terente Nicieza

Cangas de Onís

La de este jueves, no era una parada más del viaje. La visita a Covadonga era, para los veinte participantes del III Campus Orígenes, el momento más esperado de toda la semana. Allí estaban por fin, frente a uno de los lugares más simbólicos de Asturias, después de años escuchando en casa historias sobre la Santina, la basílica, y un paisaje que muchos sentían próximo incluso antes de conocerlo. "Todos tienen una historia con Covadonga, así que el viaje de hoy era muy esperado", explicaba Candelaria Polino, coordinadora de esta iniciativa impulsada por la Asociación Iberoamericana de la Comunicación (Asicom), con apoyo del Principado y del Real Instituto de Estudios Asturianos (Ridea), y en la que también colabora el canal Asturias Exterior de LA NUEVA ESPAÑA.

La jornada comenzó con algo de retraso por la preocupación generada entre las cuatro participantes de origen venezolano tras el potente terremoto registrado en su país la noche del miércoles. Venezuela participa por primera vez en el Campus. Según explicó Polino, todas las jóvenes pudieron contactar con sus familias, que "se encuentran bien y no han sufrido daños físicos ni materiales". Superado ese sobresalto, el grupo pudo centrarse en una visita cargada de emoción y que ayudó a confortar la incertidumbre generada a primera hora.

Herencia familiar

Los jóvenes recorrieron la basílica y después se encaminaron hasta la Santa Cueva. Allí prendieron velas y algunas de las participantes aprovecharon la hora del rezo del rosario, para participar en la lectura de los misterios. El entorno, los recuerdos y el propio gesto de participar despertaron las emociones en algunos de ellos.

Guadalupe Argüello, de Tucumán, expresaba así el vínculo: "Mi bisabuela nació en Beceña (Cangas de Onís). Mi tía nos transmitió todo el amor por Asturias y por la Virgen, así que hoy es como llegar a la tierra prometida". En su caso, el viaje tiene además un fuerte peso simbólico porque cierra una especie de círculo familiar. "Ellos nunca pudieron volver, yo soy la primera generación que logra llegar a Asturias", señaló.

Guadalupe Argüello

Guadalupe Argüello / M .T .N.

Un paisaje reconocible

La emoción no venía solo por el valor histórico o religioso del santuario. También por una sensación inesperada de familiaridad. "Es impresionante la similitud con el paisaje de nuestra ciudad", decía Guadalupe al comparar el entorno asturiano con Tucumán (Argentina). Esa impresión se repitió en otros testimonios del grupo: la de estar descubriendo un lugar desconocido y, al mismo tiempo, cercano, como si lo hubieran recorrido antes a través de las palabras de sus mayores.

Argüello subrayó además una idea que resume el sentido de esta experiencia para los descendientes de la emigración: el relevo en la transmisión de la memoria: "Allí somos parte del centro asturiano, y con este viaje vamos a pasar a ser parte de los transmisores de la historia que nos contaron". Y añadió: "Voy a poder contar las historias desde mi punto de vista, la versión modernizada. Mi abuela contaba con mucho orgullo la historia del rey Pelayo".

La fe al otro lado del océano

Virginia Dulout, también de Tucumán, vivió la visita como la confirmación de un relato escuchado durante años. "Mi abuela nació en Salinas, y sí pudo volver 50 años después, con un programa del gobierno 'Añoranza' que la trajeron aquí", cuenta. Esta vez, era ella quien ponía los pies en las mismas piedras, ante las mismas imágenes que había visto tantas veces en fotografías. "Yo tenía la emoción de ver en vivo lo que ella me mostraba en fotos", afirmó.

En su recuerdo familiar, la Virgen ocupa un lugar central. "Es muy emocionante ver la fe que mantiene a pesar de la distancia y lo presente que está la virgen", explicó. Después recordó una promesa que su abuela sigue evocando: "Siempre dice que tiene que volver porque le cumplió todo lo que le prometió". También en su caso el paisaje actuó como un puente con la memoria. "La abuela me decía que en Asturias me iba a impresionar lo que se parece el paisaje. Cuando subíamos parecía que estamos subiendo a nuestra casa. Todo me resulta familiar", relató.

Virginia Dulout

Virginia Dulout / M .T .N.

Nuevos narradores

Tras la visita al santuario, el grupo se desplazó a Cangas de Onís para conocer el puente romano y completó la jornada en el Museo de la Sidra de Nava, donde se celebró con la bebida autóctona esa vuelta simbólica al origen.

Más allá de las actividades, el día dejó una certeza entre los participantes: han dejado de ser solo herederos de una historia para convertirse también en quienes la contarán a partir de ahora. "Tenemos que comprar los periódicos de estos días para llevarlos a la familia, porque estamos saliendo todos los días", decía Virginia entre risas. Es toda una declaración de intenciones: regresar con pruebas, recuerdos y palabras nuevas para seguir alimentando, al otro lado del Atlántico, la memoria de Asturias.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents