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Tregua en el puente de Ribadesella: vecinos y veraneantes respiran aliviados tras abrir al tráfico rodado en ambos sentidos

La reapertura de la N-632 durante el verano no disipa el malestar por el anunciado corte total de 15 semanas, que partirá en dos la villa

VÍDEO: El puente de Ribadesella, abierto al tráfico para todo el verano

Ramón Díaz

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Ramón Díaz

Ramón Díaz

Ribadesella

Vecinos y veraneantes respiran aliviados en Ribadesella. Saben que, al menos durante el verano, el puente sobre la ría del Sella permanecerá abierto en los dos sentidos de la marcha. Libre de obras en el tablero. Desde el mediodía de ayer, ya no hay semáforos, ni cortes alternativos. Pero esta apertura no logra disipar la inquietud que planea sobre la villa por el anuncio de que el puente quedará cerrado al tráfico rodado 15 semanas en los próximos meses. La intervención forma parte de la rehabilitación integral, valorada en 7,5 millones, que ha desatado una oleada de críticas entre una parte del vecindario y el equipo de gobierno local, encabezado por el alcalde Paulo García, del PP, por la falta de un paso alternativo.

La vida cotidiana del concejo de Ribadesella depende del puente. Comunica las dos zonas de la capital municipal y por él discurre la carretera nacional 632. En una parte están las escuelas, en la otra el instituto; en una el polideportivo y la playa, en la otra el centro de salud y el Ayuntamiento… Cientos de personas cruzan el puente a diario, muchas de ellas por trabajo. El cierre del puente significa para ellos un enorme contratiempo.

Apertura "en precario"

Eduardo Lombardero, ovetense con segunda residencia en la villa, acude los fines de semana y todo el verano. "El cierre del puente es fatal". Explica que el semáforo instalado para regular el tráfico no es suficiente y pide agentes para gestionar los accesos porque "se forman unas colas que llegan casi hasta el puente de Lloviu". Se alegra de la apertura estival, aunque cree que es "en precario".

El cierre total durante 15 semanas es el escenario que más preocupa a los residentes. Lombardero lo resume con un argumento que se repite entre los vecinos: la geografía funcional de Ribadesella queda partida. "Hay gente mayor que no puede cruzar el puente andando, que no tiene coche, que no tiene medios". Y aunque el Ministerio mantendrá la vía peatonal, replica que "muchas personas mayores no pasan caminando, pasan en coche, en taxi. Y ni el coche ni el taxi van a poder pasar".

"La seguridad es cuestionable"

Ángel Escudero, "Pilu", reconoce que "algunos riosellanos llevan bien los cortes, pero otros "lo llevan fatal, porque tiene que cruzarlo". Pone el foco en quienes viven en la zona de la playa y necesitan desplazarse al otro lado de la villa. O lo contrario. Además, denuncia un problema de seguridad: "Cuando pasan camiones o autobuses, vehículos grandes, lo hacen a una cuarta de los peatones". La seguridad, subraya, es "cuestionable".

Sobre el retraso acumulado en las obras, Escudero es contundente. Recuerda que se anunció el cierre total durante 15 semanas para el 15 de septiembre del año pasado, por lo que el desfase ya es de, al menos, un año. Critica además la falta de transparencia en los plazos. Y se pregunta qué se ha avanzado realmente en las obras, porque "la sensación es mala, de que va todo muy lento". Con sarcasmo, apunta a que la finalización podría producirse "justo para antes de las elecciones. Para la foto".

Una situación "absurda"

Ernesto Collín, ovetense y residente secundario en Ribadesella desde hace seis décadas, ofrece una perspectiva diferente. En su silla de ruedas, confiesa que el cierre parcial no le afecta porque puede circular por las aceras. "El problema es para los que están bien y caminan", señala. Lamenta que la demora de las obras en un pueblo donde "la gente que tiene negocios vive de los tres meses de verano". Para Collín, la situación del puente es "lo más absurdo que puede haber". Y, como todos los consultados, sostiene que se debieron ejecutar soluciones más ambiciosas: "Un puente nuevo".

Comerciantes, taxistas y hosteleros se cuentan entre los más afectados por las obras y los cortes intermitentes, y lo serán anunciados más con el cierre total de 15 semanas. Keysi Cordero, su hermana Julia y Borja Bello, propietarios del bar La Playa, reconocen que las obras afectan al negocio, sobre todo cuando hay cortes, y temen esas 15 semanas de cierre total. "En esta zona de Ribadesella no hay bancos, no hay cajeros…" y el cierre obligará a dar un rodeo de 17 kilómetros por la autovía para pasar de un lado al otro de la villa. Todo ello se suma, destacan, al "grave problema de aparcamiento" en la localidad.

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