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Las monjas de Belorado, que tuvieron restaurante en Arriondas hasta principios de año, rechazan la petición de 12 años de cárcel y denuncian una persecución

La comunidad asegura que seguirá adelante con su proyecto de vida y pide respeto para su libertad de conciencia

Las monjas de Belorado, que tuvieron restaurante en Arriondas hasta principios de año, rechazan la petición de 12 años de cárcel y denuncian una persecución

A.D. / Europa Press

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María Terente Nicieza

Cangas de Onís

Las monjas de Belorado, que tuvieron restaurante en Arriondas hasta principios de año, han expresado su desacuerdo con la petición de doce años de prisión para cada una formulada por la Fiscalía y la acusación particular en el procedimiento judicial que les afecta. En un comunicado difundido este miércoles, la comunidad afirma que afronta el proceso con serenidad y con la convicción de que no ha cometido los hechos que se le imputan.

Las religiosas sostienen que siguen considerándose “plenamente inocentes” de las acusaciones relacionadas con sus "queridas hermanas mayores" y confían en que la verdad quede acreditada durante el proceso. También manifiestan que desean defender públicamente su posición ante el avance del caso.

Críticas al proceso

Las monjas describen la presión sobre la comunidad como una "caza de brujas" y comparan la situación con la antigua inquisición. Aseguran que viven este momento con tristeza y con la idea de que se pretende quebrar su comunidad y destruir su proyecto de vida.

Pese a ello, recalcan que no renunciarán a aquello en lo que creen y que seguirán adelante “con la misma determinación” que, según dicen, les ha acompañado hasta ahora.

Defensa de su postura

La comunidad señala que algunas personas las consideran "monjas rebeldes", pero ellas prefieren definirse como mujeres de fe, conscientes de sus decisiones y dispuestas a asumir las consecuencias de actuar conforme a su conciencia. Desde su perspectiva, lo que están viviendo supone una “persecución y un castigo por haber desafiado a la autoridad eclesiástica”.

Las religiosas afirman que no responderán con odio ni resentimiento y que continuarán defendiendo su dignidad, su libertad de conciencia y su vocación. Confían, según expresan, en que la verdad prevalecerá.

Petición final

El comunicado concluye con una petición de respeto para la comunidad, para su libertad de conciencia y para el derecho de la sociedad a conocer todas las circunstancias del caso antes de emitir un juicio definitivo.

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