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Del Fitu a Luces: preparativos y expectación en Colunga para el eclipse del 12 de agosto

Vecinos de la localidad ya barajan miradores, compañía y provisiones para seguir el fenómeno del verano

Mariana García, Maria José Mansilla y Llilián González

Mariana García, Maria José Mansilla y Llilián González / M .T .N.

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María Terente Nicieza

Colunga

El eclipse solar del 12 de agosto ya se deja notar en Asturias antes incluso de que llegue la fecha. Muchos vecinos llevan días pensando desde qué mirador seguirlo, con quién compartir la experiencia y qué necesitan para disfrutarla con seguridad, desde unas gafas homologadas hasta algo de comida para pasar la tarde. Entre la búsqueda de un horizonte despejado y la duda habitual sobre el tiempo, la expectación crece en torno a un fenómeno que nadie quiere perderse.

Miradores en mente

Lourdes Visiedo y Mario Socolovsky, de Caravia, aún no tienen decidido del todo el plan, aunque sí una intención clara. "Intentaremos verlo", resumen. Ambos comentan que uno de los lugares que les parece más adecuado es el Faro de Luces, aunque admiten la duda de si a esa hora el Sol se verá bien desde ese punto.

Si ese emplazamiento no termina de convencerles, tienen claro que buscarán otro enclave en Caravia. La idea, en todo caso, les seduce por sí sola. Ver el eclipse les parece "un plan estupendo", una de esas propuestas de verano que mezclan naturaleza, curiosidad y el atractivo de asistir a algo poco frecuente.

Lourdes Visiedo y Mario Socolovsky

Lourdes Visiedo y Mario Socolovsky / M .T .N.

Un plan que apetece

También Paz Fernández y José María Hernández comparten las ganas de mirar al cielo en agosto. "Sí que me apetece verlo", explica ella mientras, junto a otros asistentes, repasa posibles lugares desde los que seguir el fenómeno. Entre ellos, surge uno con fuerza: "En la parte de arriba de la bajada al arenal de Morís".

En medio de esas conversaciones aparece enseguida una cuestión práctica, casi tan importante como el paisaje: la protección ocular. José María apunta: "tenemos que comprar las gafas". Pablo Cayado, profesor e investigador "Ramón y Cajal" del Departamento de Física de la Universidad de Oviedo, insiste en que la observación del eclipse exige protección adecuada y señala como únicos métodos seguros “las gafas de eclipse certificadas, los filtros solares homologados para prismáticos y telescopios y, en el caso de los cristales de soldador, solo aquellos con numeración DIN-14 en adelante”. Además, hace especial hincapié en evitar métodos caseros como radiografías o CD’s.

José María Hernández y Paz García

José María Hernández y Paz García / M .T .N.

El Fitu, en grupo

María José Mansilla, Mariana García y Lilián González también planean asistir al acontecimiento. En su caso, además, el entusiasmo viene acompañado de una afición más continuada. Mariana se declara fascinada por todo lo que ocurre en el cielo y explica que cada año se compra una guía con los eventos astronómicos. "Me encanta", dice sin rodeos.

A la hora de pensar en un lugar, las tres coinciden en que el mirador del Fitu reúne muchas condiciones para convertirse en un punto privilegiado. Altura, vistas y amplitud del horizonte juegan a su favor. Pero, junto al entusiasmo, aparece también un rasgo muy asturiano: la cautela ante el cielo cambiante. María José introduce enseguida la duda que sobrevuela cualquier plan al aire libre en la región: "Con esta tierra nuestra, nunca se sabe".

Mariana, sin embargo, no quiere rebajar ni un ápice la expectación. "Yo, pase lo que pase, lo voy a ver, es un acontecimiento", afirma. Lilián, por su parte, vuelve al terreno de la seguridad. Aún no tiene las gafas y se plantea opciones para conseguirlas: "Igual en la farmacia las venden. Hay que comprar unas seguras", plantea. En el grupo, alguien apunta que las distribuirán con este periódico.

Tarde de verano

Más allá del interés científico, en muchas de las conversaciones asoma otra idea: la del eclipse como experiencia compartida. No se trata solo de mirar al Sol durante unos minutos, sino de convertir la jornada en una salida con amigos o familia, casi en una pequeña excursión de verano. El número final de asistentes, en muchos casos, aún esta en el aire, pero el ambiente apunta a reuniones numerosas. "La gente se ve apuntando, a última hora siempre hay incorporaciones", comentan.

María José dibuja incluso la escena completa, con una imagen muy reconocible en cualquier plan estival asturiano: "Es un plan perfecto para pasar la tarde en un sitio bonito, con un poco de queso y un vino". Entre Luces, Morís o el Fitu, entre la emoción y la prudencia, la impresión es que el eclipse del 12 de agosto ya ha empezado a vivirse mucho antes de mirar al cielo. Y en este tramo de la costa oriental (y alrededores) lo hacen con mucha ilusión.

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