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La ola de calor dispara la contaminación por ozono en Llanes hasta niveles preocupantes para la salud, alertan los ecologistas

La estación de Niembru registra valores que pueden afectar a la población sensible, agravando dolencias respiratorias

La estación de medición de Niembru (Llanes)

La estación de medición de Niembru (Llanes) / CEA

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Ramón Díaz

Ramón Díaz

Llanes

La estación de medición de temperaturas, pluviosidad y calidad del aire de Niembru, en el concejo de Llanes, registró este lunes una concentración de ozono de 121 microgramos por metro cúbico (µg/m³), un valor que mantiene la calidad del aire en estado "regular" según el Índice Nacional de Calidad del Aire que publica el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. Esta estación y la de Somiedo son las dos únicas que miden la contaminación de fondo en Asturias; es decir, aquella que no procede directamente de fuentes locales sino que se desplaza a través de la atmósfera. La denuncia sobre la mala calidad del aire partió de la Coordinadora Ecoloxista d'Asturies.

El ozono troposférico, a diferencia de otros contaminantes que se emiten directamente a la atmósfera, tiene una naturaleza secundaria. No proviene de un tubo de escape o de una chimenea, sino que se genera a partir de compuestos orgánicos volátiles, metano, monóxido de carbono y óxidos de nitrógeno que, al reaccionar con la radiación solar, producen este gas. De ahí que sus niveles sean a menudo superiores en las periferias de las ciudades y en las zonas rurales, ya que el proceso fotoquímico necesita una cierta distancia para completarse.

Ola de calor

La ola de calor que atraviesa Europa ha contribuido a elevar estas concentraciones en gran parte del continente, situándolas por encima de los valores establecidos por las normas europeas de calidad del aire. En el caso de Asturias, los registros de Niembru reflejan una situación que, aunque dentro de la categoría de "regular", supone un riesgo para determinados grupos de población. La población más sensible –personas con enfermedades pulmonares, asmáticos y quienes realizan ejercicio físico al aire libre– puede experimentar efectos negativos en su salud, mientras que los grupos de riesgo podrían sufrir afecciones más serias.

Los efectos del ozono sobre el organismo están documentados: irritación del sistema respiratorio, agravamiento del asma y de las enfermedades pulmonares crónicas, reducción de la función pulmonar y, en los casos más graves, disminución de la esperanza de vida, alerta la Coordinadora. La inflamación de las vías respiratorias que provoca el ozono, sumada al estrés térmico propio de las altas temperaturas, puede crear condiciones críticas, en especial para quienes ya padecen patologías previas. Las horas de mayor concentración, debido a la dependencia de la luz solar, se concentran desde el mediodía hasta el anochecer.

Efectos sobre la salud

Los estudios epidemiológicos recientes han demostrado que los efectos en la salud se producen con concentraciones inferiores al antiguo valor guía de 120 µg/m³. Este umbral, según las investigaciones actuales, se ha quedado obsoleto y no garantiza una protección adecuada de la salud pública. Por esta razón, la Organización Mundial de la Salud ha rebajado el límite de protección hasta los 100 µg/m³, basándose en la relación concluyente entre el nivel de ozono y la mortalidad diaria en concentraciones que se sitúan por debajo de los 120 µg/m³.

Más allá de los efectos sobre la salud humana, las concentraciones elevadas de ozono en superficie también perjudican a la vegetación y a los ecosistemas. Pueden afectar gravemente el rendimiento de los cultivos y contribuir a la pérdida de biodiversidad, lo que convierte a este contaminante en un factor relevante también para el cambio climático, destaca la Coordinadora Ecoloxista.

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