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Alejo en el reino de los imanes: "El verano en Llanes es un lío, pero me gusta"

El empresario, que disfruta de una vista privilegiada desde su pequeña tienda, lo tiene claro: "Si quitas el turismo, aquí no quedamos ninguno"

Alejo Hernández, en la calle del muelle de Llanes. | M. T. N.

Alejo Hernández, en la calle del muelle de Llanes. | M. T. N.

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María Terente Nicieza

Llanes

Hay sitios desde los que se entiende un lugar sin necesidad de subir a un mirador. En Llanes, uno de ellos está en la calle del Muelle, detrás del mostrador de una tienda de recuerdos. Allí lleva 30 años Alejo Hernández, al frente de El Trasgu, viendo entrar a quienes llegan a la villa con ganas de pasear, curiosear y llevarse algo en la mano antes de volver a casa. "Abrí la tienda en 1996, cuando había mucho turismo y pocas tiendas de este tipo", cuenta desde un local pequeño y apretado de objetos en el que casi siempre está entrando o saliendo alguien.

Alejo Hernández, en la calle del muelle de Llanes. | M. T. N.

El puerto deportivo de Llanes, con la calle del Muelle a la derecha. / .

Si algo ha aprendido en estas tres décadas es que el turismo también se mide por lo que compra. Alejo recuerda cuando iba a las ferias de artesanos de Oviedo en Navidad para encargar piezas de cara al verano y vender después esos objetos más elaborados que los de ahora. Ese tiempo, dice, ha cambiado. "Antes se vendía mucha artesanía, ahora los reyes son los imanes". La frase explica una transformación más amplia: sigue llegando mucha gente, pero el gasto es más contenido y la compra más rápida. "Ahora hay más gente pero ya no vendes una pieza artesana de 100 euros", resume al situar en la crisis de 2008 un punto de inflexión en la forma de consumir.

El billete de la abuela

Por la puerta de El Trasgu entra todo el abanico turístico que llega a Llanes. Pasan parejas, familias, veraneantes de toda la vida, autocaravanistas, despistados, y también excursiones escolares que irrumpen "con el billete que les dio la abuela para gastar", llenando durante unos minutos la tienda de voces, prisas y manos que buscan un detalle. Alejo, como casi todos los llaniscos, habla del apuro del verano: "Los dos meses de verano son de mucho lío". En esa frase caben las jornadas largas, "de once a diez", el cansancio de finales de agosto y los días "tirando de tupper", sin apenas separarse del mostrador. Pero tampoco pierde la perspectiva: "Si quitas el turismo, aquí no quedamos ninguno".

Esa dependencia de los que vienen de fuera y de los que han elegido el concejo como segunda residencia no se entiende sin mirar el escenario. Llanes concentra en muy poco espacio buena parte de lo que busca todo aquel llega al Oriente: casco histórico, edificios históricos, una muralla medieval, puerto, tres playas, un paseo que recorre un acantilado, muelle pesquero, calles y plazas empedradas y costa abierta. El recorrido más natural pasa por el puerto y los "Cubos de la Memoria", sigue por las calles antiguas y la basílica de Santa María del Conceyu, roza la playa de El Sablón y acaba casi siempre asomándose al paseo de San Pedro, una de las imágenes más limpias de la villa. Alejo lo tiene claro cuando se le pregunta por el rincón más bonito: "El Paseo de San Pedro y toda la costa". Ahí está, seguramente, la parte de Llanes que mejor resiste al bullicio comercial del verano.

Aunque la tienda sea un termómetro perfecto de la temporada, su relato no suena a queja. Alejo habla de Llanes como alguien que conoce también la suerte de vivir donde otros vienen a disfrutar. "Me gusta mucho. Es un sitio en el que tienes de todo y se vive muy bien", asegura. Y quizá esa sea una de las claves de la villa: que puede ser destino de vacaciones, negocio estacional y vida cotidiana al mismo tiempo. En El Trasgu, entre imanes, postales y pequeños recuerdos, esa mezcla se ve a diario.

Qué ver El puerto, la ruta "Llanes de cine", los "Cubos de la Memoria", el casco histórico, la basílica de Santa María del Conceyu, la muralla, las playas de El Sablón, Puertu Chicu y Toró, y el paseo de San Pedro. Por dónde pasear Del puerto al paseo de San Pedro, enlazando el centro histórico y el frente costero en un recorrido corto y muy reconocible. Qué comer Pescado, marisco, cocina asturiana tradicional y, como guiño local, verdinas, pantruque, varios quesos y helado Peña Tú. Cómo llegar Llanes está conectada por la A-8 y la N-634. Tiene estación de FEVE y de autobuses. Está a una hora del aeropuerto de Santander y a hora y media del de Asturias.

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