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Colombres recuerda a Venezuela bajo el sol indiano

El simbólico viaje a América que rememoran los vecinos de Ribadedeva reúne memoria migratoria, celebración y sabor popular en Ribadedeva

Elvira Lorenzo, José Antonio Abascal, María Antonia Canales y Nuria Prado

Elvira Lorenzo, José Antonio Abascal, María Antonia Canales y Nuria Prado / M .T .N.

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María Terente Nicieza

Ribadedeva

Colombres celebró este sábado su viaje anual a América con Venezuela como destino simbólico y solidario. El descubrimiento de una placa conmemorativa dedicada al país homenajeado abrió una nueva edición de la Feria de Indianos de Ribadedeva, marcada desde primera hora por el calor, los sombreros y una plaza convertida en escenario de otra época.

El alcalde, Jorge Martínez, estuvo acompañado en el acto por la vicepresidenta del Principado, Gimena Llamedo; el presidente del PP de Asturias, Álvaro Queipo, y los alcaldes José Manuel Fernández, de Peñamellera Baja, y José Sánchez, de Cabrales. Tras el descubrimiento de la placa, la comitiva encabezó el desfile hasta la plaza del Ayuntamiento, arropada por vecinos y visitantes que ya comenzaban a tomar las calles en ese momento.

Bajo las sombrillas

Guayaberas, vestidos blancos y sombrillas de época fueron poblando el recorrido y la plaza, donde el abanico se convirtió en el complemento imprescindible para combatir una jornada en la que el termómetro apretó desde primera hora de la mañana. Entre telas claras, pamelas, tirantes y canotiers, Colombres recuperó por unas horas la imagen de aquella Asturias que miraba al otro lado del Atlántico.

En la plaza aguardaban los puestos de comida, bebida y artesanía, mientras una gran parrilla instalada en el centro atraía a los más madrugadores. El olor de la carne al fuego se mezclaba con el ir y venir de visitantes y con los preparativos de los colectivos locales, que daban forma a una jornada en la que la gastronomía compartía protagonismo con la recreación y la música.

En uno de los laterales, la Asociación Comandefe Mansolea de Pimiango preparaba la paella popular, una de las citas gastronómicas de la jornada. La entidad fue también la encargada de asumir el pregón inaugural, pronunciado por sus miembros José Nosti y Marisa López, tras la intervención de Jorge Martínez. Su participación unió el arranque oficial de la feria con el trabajo vecinal que sostiene buena parte de las actividades programadas.

Memoria de ida y vuelta

El regidor recordó la vinculación de esta edición con Venezuela y tuvo palabras para la reciente tragedia sufrida en el país latinoamericano. También situó el acto en el contexto de una plaza que definió como "un ejemplo del movimiento indiano, construida altruistamente con fondos de emigrantes que regresaron".

Martínez quiso acordarse igualmente de "aquellos emigrantes que no regresaron por no haber podido conseguir su sueño". En una jornada dedicada a la memoria de las partidas, los retornos y las ausencias, defendió la necesidad de conocer el pasado. "Un pueblo tiene que recordar su historia para no repetirla", señaló.

El Alcalde enlazó esa memoria con una preocupación actual: la salida de jóvenes en busca de empleo. En ese sentido, prometió "trabajar para evitar que nuestros jóvenes tengan que marchar fuera a trabajar". La frase conectó la experiencia de los emigrantes de antaño con una realidad que todavía reconocen muchas familias de la comarca.

Vestirse para viajar

La feria se alimenta también de quienes se meten en el papel y hacen de la calle una escena compartida. Integrantes de la escuela de teatro Medio Cudeyo, llegada desde Cantabria, recorrían Colombres con sus personajes perfectamente compuestos y una indumentaria que no pasaba desapercibida entre el público.

Para Elvira Lorenzo, una de las integrantes de este colectivo, lo mejor de la cita es "poder transformarse en otras personas". Era la primera vez que el grupo acudía a la Feria de Indianos, aunque sus integrantes reconocían tener "un verano muy ocupado" entre el oriente de Asturias y Cantabria, con asistencia a todo tipo de eventos.

La recreación es, en su caso, una forma de entrar en la historia desde el juego, el vestuario y la interpretación. El desfile ofrecía ese espacio para que visitantes y participantes compartiesen una atmósfera en la que los detalles contaban: un abanico abierto, una sombrilla, un vestido de encaje o una fotografía improvisada junto a la plaza.

Mirar y aprender

"El buen ambiente" es también lo que destaca Patricia Laso, integrante de la comisión de fiestas de Villanueva. Laso expresa asimismo la buena acogida de la visita guiada a la casa de las Raucas y del taller gastronómico, dos propuestas para quienes buscan profundizar en la historia indiana más allá de la imagen festiva.

Con esa misma intención llegaron desde Oviedo miembros de Global Vibes, asociación que integra a personas de 22 nacionalidades. Su presidenta, Catalina Hipscomb, reconocía que estaban "muy emocionados, sobre todo por el valor histórico de la fiesta y lo que podemos aprender".

Jesús Vicente Verbeador subrayó el peso de la celebración al recordar que "fue la primera fiesta de indianos que se hizo en Asturias". Entre la paella popular, las parrillas, el bullicio de los puestos y los abanicos en movimiento, Colombres volvió así a mirar a América desde su propia memoria.

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