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Celoriu planta un eucalipto de récord tras la tormenta

La fiesta conservó el reparto tradicional de papeles enmuna jornada pasada por agua

La lluvia hace acto de presencia en la hoguera de Celoriu

Juan Carlos Rodríguez Gutiérrez

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María Terente Nicieza

Llanes

La tormenta descargó este domingo sobre Celoriu poco antes de las seis de la tarde, justo cuando vecinos y visitantes se disponían a asistir al izado la hoguera del Carmen. La lluvia obligó a aplazar el inicio del acto más de una hora y llevó a buena parte del público a buscar refugio en la entrada de la iglesia, antes de que el pueblo retomara su cita con una de sus tradiciones más arraigadas.

El eucalipto elegido este año mide 38,5 metros y pesa más de 3.000 kilos. Un tractor lo había colocado a las 17.30 horas en la plaza de la iglesia de Celoriu donde varios integrantes de la comisión limpiaron el tronco con hacha y motosierra para dejarlo listo para la maniobra. En la picoreta se colocaron las banderas de Asturias y España.

Cuerdas, empuje y panderetas

La primera tregua de la tormenta duró apenas unos diez minutos y la lluvia volvió a caer con fuerza. Finalmente, a las 19.10 horas, comenzó el trabajo para elevar el enorme tronco. Unos cincuenta hombres se encargaron de empujar el eucalipto, mientras unas 30 personas tiraban de las cuerdas, ante alrededor de un centenar de asistentes.

La lluvia añadió dificultad a la operación. "Normalmente se tarda un par de horas en subirlo", explicaba Isabel García. "Hoy resbala más por la lluvia, pero está muy bien colocado en el hueco", añadía.

Las mujeres acompañaron la escena con las coplas propias de la celebración y el sonido de las panderetas. "Yo desde que tengo uso de razón se hace", señalaba Vanessa Carriles, integrante de la comisión de fiestas, sobre una costumbre que abre las celebraciones del Carmen en la localidad llanisca.

Sin polémica

El levantamiento transcurrió sin las incidencias registradas en la pasada edición, cuando varias mujeres reclamaron poder participar directamente en el izado y el debate acabó retrasando el acto. Este domingo se mantuvo el reparto tradicional: los hombres empujaron el tronco y las mujeres interpretaron las canciones y tocaron la pandereta.

La polémica de entonces dejó un sabor agridulce en la comisión de fiestas. Desde la organización sostienen que el problema no radicaba en la posible participación de las mujeres, sino en que esa intención no se había planteado previamente durante la preparación de la fiesta. Este año, una patrulla de la Guardia Civil permaneció en el entorno de la iglesia de forma preventiva, aunque no hubo incidencias, más allá del retraso ocasionado por la tormenta.

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