Arriondas inaugura el nuevo puente del Sella: "Renovamos un auténtico símbolo de toda Asturias"
La estructura, que sustituye al histórico viaducto de 1939 y moderniza el escenario de salida de Les Piragües, "no es solo una mejora para Arriondas, sino para todo el oriente de Asturias", destaca Barbón

Adrián Barbón, Gimena Llamedo, Alejandro Calvo, Emilio García y Marifé Gómez tras cortar la cinta inaugural del puente. / Mario Canteli
Miguel Guerrero
A escasas tres semanas de la celebración del 88.º Descenso Internacional del Sella, Arriondas inauguró este viernes el nuevo puente Emilio Llamedo Olivera. La infraestructura servirá el próximo 8 de agosto de escenario renovado para la cita asturiana más universal. Concluidos diez meses de obras, el nuevo puente quedó abierto a la circulación tras un acto inaugural en el que participaron el presidente del Principado, Adrián Barbón; la vicepresidenta del Principado, Gimena Llamedo; el consejero de Movilidad y Medio ambiente, Alejandro Calvo; el viceconsejero de Infraestructuras y Movilidad Sostenible, Jorge García; el director general de Carreteras, Guzmán Castro; y las autoridades locales encabezadas por el alcalde de Parres, Emilio García Longo, y Marifé Gómez, teniente de alcalde del Ayuntamiento de Cangas de Onís.
"Todos los que estamos aquí vemos algo más hoy que una obra de ingeniera, aunque sea una magnífica obra", comentó Barbón durante la inauguración, a propósito del nuevo puente de la capital parraguesa. El presidente del Principado explicó que se trata de una estructura "más moderna, segura y accesible", y puso énfasis en su importancia y "utilidad" para reducir el riesgo de inundaciones. También aprovechó para recordar otras obras en la localidad, como la de la glorieta situada en la entrada, que "regula el tráfico al hospital del oriente de Asturias y a los principales focos comerciales".
"Es inevitable pensar en Les Piragües"
Como era de esperar, las alusiones a la Fiesta de las Piraguas no se hicieron esperar: “Hoy en realidad no inauguramos un puente, renovamos lo que es un auténtico símbolo de toda Asturias”, expresó el Presidente. "Es inevitable pensar en la fiesta de Les Piragües, cuando este nuevo puente se transformará en un balcón de Asturias al mundo, en esa postal que se repite todos los agostos, cuando Arriondas se convierte en la capital internacional del piragüismo", zanjó.

El nuevo puente emilio Llamedo. / Mario Canteli
Dedicó también unas palabras al difunto Emilio Llamedo Olivera, histórico del piragüismo asturiano y español, que da nombre a la infraestructura: "Pienso en Emilio Llamedo, porque si los ríos tienen alma, el alma del Sella incluye por fuerza a quien se desvivió siempre, entregado y cordial, sobrado de entusiasmo, por el Descenso, por el piragüismo y por Arriondas".
Antes de proceder al corte de la cinta junto con Gimena Llamedo, Emilio García, Alejandro Calvo y Marifé Gómez, el presidente del Principado reivindicó la acción de su gobierno: "Vamos a seguir haciendo Asturias con política útil, demostrando con hechos que nuestro compromiso con la tierra va más allá de las palabras".
Más cómodo para los peatones
El puente, que conecta la zona de El Portazgo, en Cangas de Onís, con Arriondas, capital de Parres, ha supuesto una inversión de 5,5 millones de euros. El jefe del servicio de construcción de infraestructuras de la Dirección General de infraestructuras, Flavio Valperga Ovejero, aportó detalles técnicos sobre la obra: "Además de sus 96 metros de longitud, su ancho es de 14 metros y medio, lo que permite alojar una calzada central bidireccional con dos carriles de tres metros cincuenta, uno en cada sentido, más aceras laterales de unos tres metros treinta de ancho útil".

Asistentes a la inaugiuración. / Mario Canteli
Esto garantiza una plataforma más amplia para vehículos y peatones. Por otro lado, la nueva estructura alberga un mirador sobre el río Sella con suelo de cristal de triple capa, y no cuenta con los apoyos que hasta ahora se situaban en el cauce. Con esto último se pretende reducir el impacto ambiental y, principalmente, mejorar la seguridad frente a inundaciones.
El escenario de Les Piragües
Dentro de tres semanas, el nuevo puente Emilio Llamedo vivirá su gran bautismo. El 8 de agosto se convertirá en el escaparate de la salida del 88.º Descenso Internacional del Sella, la cita deportiva y festiva más emblemática del Principado. Miles de personas volverán a concentrarse en sus inmediaciones para entonar el himno, presenciar el tradicional estruendo del cañón y el arranque de una prueba que volverá a convertir Arriondas en el epicentro del piragüismo mundial.

El nuevo puente Emilio Llamedo, segundos después de su apertura. / Mario Canteli
Será la primera gran cita de una infraestructura llamada a convertirse en uno de los nuevos símbolos de la villa. El puente Emilio Llamedo es mucho más que una obra de ingeniería. Es un símbolo identitario del concejo de Parres y un balcón único sobre la salida de la fiesta deportiva más internacional de Asturias: el Descenso del Sella. Las obras para la construcción del nuevo puente incluyeron la demolición del antiguo tablero, que comenzó el pasado mes de septiembre y concluyó en octubre.
El presupuesto global de la actuación fue de 5,2 millones de euros, lo que supuso un incremento de 1,5 millones respecto a la cantidad anunciada inicialmente; entre otras razones, porque se incluyó la construcción de una nueva glorieta en la entrada sur de Arriondas, sobre la carretera N-634.
Mayor seguridad frente a avenidas
La inversión del Principado no solo resuelve problemas estructurales y de capacidad, sino que mejora sustancialmente la seguridad frente a avenidas, eliminando los pilares intermedios que agravaban el riesgo de inundaciones. El viaducto tiene un único tablero de 109 metros de longitud, dos metros de altura y 10,8 metros de ancho, completamente en voladizo y sin pilares intermedios. El ancho total de la infraestructura se ha ampliado hasta los 14,3 metros (el antiguo puente tenía 8,40 metros), albergando dos aceras peatonales y una calzada central de 7,3 metros.

Asistentes a la inauguración. / Mario Canteli
Una de las aceras incluye un elemento singular: un mirador con suelo de vidrio de triple capa situado justo encima del punto de salida del Descenso del Sella. El pavimento acristalado permite observar el cauce a través de los pies, creando un nuevo atractivo, que aspira a convertirse en un nuevo reclamo para los visitantes.
Volado durante la Guerra Civil
La historia del puente de Arriondas sobre el Sella arranca hace 180 años, en 1846, cuando el Ayuntamiento de Parres estudió su construcción, aunque fue finalmente el ingeniero Pedro Pérez de la Sala quien presentó el proyecto en mayo de 1860. El presupuesto inicial ascendía a 702.956 pesetas (4.225 euros) y la obra se anunció en el Boletín Oficial de la Provincia el 18 de septiembre de 1860. Fue un puente de tres grandes bóvedas esquifadas y sillares de piedra caliza, que funcionó hasta que fue volado durante la Guerra Civil, en octubre de 1937.

El nuevo puente Emilio Llamedo. / Mario Canteli
Tras la guerra, el ingeniero Francisco González y González proyectó un viaducto sin bóvedas, con tramos rectos de hormigón armado. La nueva estructura se construyó en 1939, en paralelo a un puente provisional de madera que se había habilitado años antes. Evitaba apoyos intermedios para mejorar la resistencia ante las avenidas del río.
Emilio Llamedo Olivera, en el recuerdo
En enero de 2012, el puente recibió oficialmente el nombre de Emilio Llamedo Olivera, histórico presidente del Comité Organizador del Descenso del Sella (CODIS) y "embajador de Arriondas". El homenaje, impulsado por el Ayuntamiento de Parres y el CODIS, se celebró en vísperas de fin de año y contó con la presencia de autoridades, la familia Llamedo (de la que forma parte la vicepresidenta del Principado) y numerosos vecinos. Las cenizas de Emilio Llamedo Olivera se habían vertido en el Sella momentos antes de dar la salida a la 75.ª edición del Descenso del Sella, en 2011.
Con el paso de los años, el puente se quedó desfasado en capacidad y seguridad. Su anchura original de 8,40 metros era insuficiente para el creciente tráfico y la convivencia entre peatones y vehículos. Además, las pilastras que sostenía dentro del cauce generaban un efecto obstáculo que dificultaba el desagüe durante las crecidas, un riesgo que quedó patente en la gran inundación de junio de 2010.
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