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Hontoria se vuelca con "su" Virgen: "Al Carmen no se puede faltar"

La fiesta del pueblo llanisco reúne a vecinos y veraneantes en torno a la misa, la procesión y los bailes tradicionales

VÍDEO:  Hontoria celebra la fiesta del Carmen

M. T. Nicieza

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María Terente Nicieza

Llanes

El cielo cubierto alivió en la mañana de ayer la tarea de quienes, desde primera hora, se enfundaron los trajes regionales para honrar a la Virgen del Carmen en Hontoria (Llanes). La nube, que luego descargó con fuerza por la tarde, fue una aliada discreta para las aldeanas y porruanos que, con sus galas, fueron llenando La Bolera en el día grande de unas fiestas que cada verano devuelven al pueblo a muchas de sus familias.

La Banda de Gaitas "Picos de Europa" comenzó a anunciar la jornada temprano. Sus sones recorrieron las calles de Hontoria (H.ontoria según la Academia de la Llingua Asturiana y Jontoria para muchos lugareños) como un aviso festivo y una llamada para los vecinos, los veraneantes y quienes regresan cada julio con una cita marcada en el calendario. Poco a poco, La Bolera se convirtió en un ir y venir de últimos preparativos: ellas se colocaban la dalia en la solapa; ellos ajustaban las bandas, y los niños se acercaban a observar los ramos que, poco después, emprenderían camino hacia la iglesia.

Una cita inexcusable

El Carmen es para muchos más que una fecha dentro de las vacaciones. Es el momento de volver, encontrarse y repetir gestos aprendidos desde pequeños. Los hermanos Querol lo explicaban mientras terminaban de ajustarse la banda: "Al Carmen no se puede faltar". Su frase condensaba el ambiente de una mañana festiva que parecía convocar tanto a los vecinos estivales, como a quienes viven todo el año en el pueblo.

También Blanca Martín sitúa el verano en torno a la patrona. "Venimos la primera quincena para estar en el Carmen", explicaba entre el trasiego de gente y el sonido de las panderetas. En Hontoria, la elección de las fechas de descanso tiene a menudo una razón familiar y sentimental: volver al pueblo y participar de una celebración que conserva sus ritos y su capacidad de reunir generaciones.

"Solemos venir todos los veranos", señalaba un emigrante llegado desde México. Su presencia, como la de otros visitantes vinculados a familias del pueblo, daba a la jornada una dimensión de regreso. El Carmen funciona así como un punto de encuentro para quienes mantienen Hontoria como referencia, aunque la vida cotidiana transcurra a muchos kilómetros.

Tres ramos en marcha

Los tres ramos partieron de La Bolera. El recorrido fue corto, pero no faltó música, cánticos ni panderetas. La comitiva avanzó entre el color de las indumentarias tradicionales y la expectación de quienes se sumaban a una escena repetida año tras año, pero siempre distinta por los nuevos ojos que atrae.

El ramu pequeño aportó una novedad práctica y pensada para los más jóvenes: fue instalado en un carro con ruedas para que los niños pudieran transportarlo con mayor comodidad. La solución permitió que los pequeños asumieran su papel en la ofrenda, sin renunciar a la practicidad.

La tradición se mostró, de este modo, como una costumbre viva: fiel al ceremonial, pero capaz de adaptarse para incorporar a quienes tomarán el relevo. Alrededor de los ramos se mezclaban las familias que repiten el ritual cada año, los niños que lo descubrían de cerca y los visitantes atraídos por una fiesta que conserva en la calle buena parte de su fuerza.

Visitantes

No todos los asistentes tenían raíces directas en Hontoria, pero la mañana atrajo también a quienes pasan sus vacaciones en el concejo. Ana Díaz y Lorenzo Cano, llegados desde Zaragoza y alojados estos días en Niembru, aprovecharon la jornada para acercarse. "Aprovechamos que hoy está nublado para ver esta fiesta", comentaban.

Su presencia evidenciaba el interés que despierta una celebración que combina devoción, música y tradición popular. La jornada no se limitó al interior del templo: antes y después de la misa, el pueblo fue escenario de saludos, fotografías y conversaciones entre quienes coincidían junto a La Bolera o acompañaban el paso de los ramos.

Tras la misa solemne y el ofrecimiento, la Virgen del Carmen salió en procesión. Después llegaron la danza prima y los bailes regionales, que prolongaron la celebración colectiva a las puertas de la iglesia, demostrando un año más que El día del Carmen en Hontoria es el día más importante del pueblo.

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