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Adiós a la mortandad de peces: el río Bedón recupera su salida al Cantábrico tras 17 días de espera

Operarios municipales de Llanes abrieron ayer un paso en San Antolín para renovar el agua estancada

La maquinaria trabajando

La maquinaria trabajando / M. T. N.

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María Terente Nicieza

Llanes

El río Bedón vuelve a desaguar al mar en la playa de San Antolín. La maquinaria municipal abrió ayer, a las ocho de la mañana, un canal en la barra de arena y cantos que mantenía embalsada la desembocadura, una situación que durante 17 días provocó la aparición de cientos de peces muertos por falta de oxígeno.

Los trabajos fueron realizados por un operario municipal y contaron con la presencia del vicealcalde de Llanes, Juan Carlos Armas, y del vigilante de Costas. La actuación permite restablecer el intercambio de agua entre el río y el Cantábrico y favorecer la renovación del caudal retenido en el tramo final del Bedón.

La apertura se produjo después de que la Demarcación de Costas autorizase la intervención. La concejala de Playas de Llanes, Priscila Alonso, confirmó que “la autorización de Costas llegó el viernes”.

Diecisiete días de espera

El Ayuntamiento de Llanes recibió el primer aviso sobre la presencia de peces muertos en la desembocadura el pasado 6 de julio. Desde entonces, los servicios municipales retiraron a diario los cadáveres que aparecían en la zona, situada junto al arenal y a escasos metros de un área habitual de baño.

El cierre de la boca del río por una barrera natural de arena y cantos rodados impedía su desagüe al mar. La falta de renovación del agua y el progresivo agotamiento del oxígeno explicaban la mortandad, después de que las inspecciones descartasen la existencia de vertidos aguas arriba.

Demora administrativa

La intervención se demoró durante 17 días a la espera de las autorizaciones necesarias, pese a que el Ayuntamiento había puesto el caso en conocimiento de Costas, la Confederación Hidrográfica del Cantábrico, el Principado y el Seprona desde los primeros avisos.

La prolongación del problema había generado preocupación por el deterioro ambiental de la desembocadura, el mal olor y la acumulación de peces muertos en una zona de paso y baño. La apertura del canal busca ahora cortar esa situación y recuperar las condiciones normales de circulación y renovación del agua en San Antolín.

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