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Un cartel botánico conmemora la historia centenaria del aguacate de Llacín

La cita reunirá el 13 de agosto a las entidades vinculadas al árbol y a la finca del Museo del Oriente de Asturias

Isabel González y José Luis Villaverde

Isabel González y José Luis Villaverde / Cedida

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María Terente Nicieza

Llanes

El Aguacate de Llacín, situado en la finca que acoge el Museo del Oriente de Asturias, cumple 120 años y Porrúa celebrará la efeméride con un acto el próximo jueves, 13 de agosto. La conmemoración cuenta con la implicación del Museo del Oriente de Asturias, la Asociación Cultural Llacín, la Junta Vecinal de Porrúa y la Asociación Casino de Porrúa.

El aniversario recupera la historia de un árbol plantado en 1906 por Ángel Sordo Pandal, emigrante porruano que había viajado a México con 14 años. Sordo Pandal, nacido en 1886 y fallecido en 1975, se embarcó hacia el país americano en 1900, siguiendo los pasos de su padre, Manuel Sordo Haces, indiano que había hecho fortuna en Cuba.

Una acuarela para el aniversario

Con motivo de la celebración, las entidades organizadoras han presentado un cartel basado en una acuarela de la ilustradora Isabel González. La obra original recoge el árbol, la hoja, la flor, la inflorescencia y el fruto del histórico aguacate.

La composición reproduce la disposición propia de una lámina botánica y pone el foco en los distintos elementos del ejemplar centenario de Llacín, que será protagonista del acto previsto para el 13 de agosto.

Raíces indianas

Manuel Sordo Haces levantó a finales del siglo XIX el conjunto de casas, cuadras y llagar que conforma hoy el barrio de Llacín, a partir de una humilde propiedad. El enclave conserva un singular ejemplo de arquitectura y patrimonio indiano en Porrúa.

En su primer regreso a España, en 1906, Ángel Sordo Pandal plantó el aguacate en la finca de sus padres cuando tenía 20 años. La fecha y las circunstancias de aquella plantación se conocen por una carta y una fotografía que el propio Sordo envió a la revista "La Hacienda", editada en castellano en Nueva York, que las publicó en abril de 1958.

El árbol fue durante décadas un símbolo para la familia propietaria de la finca, pero ha terminado por convertirse en un elemento identitario para el conjunto de Porrúa. Su valor para la localidad se reforzó tras la donación realizada hace más de treinta años por Teresa Sordo Sordo, sobrina de Ángel Sordo, para destinar los terrenos a usos culturales y deportivos.

La plantación realizada por Ángel Sordo Pandal permite recordar la emigración asturiana a América, mientras que la cesión de Teresa Sordo cerró un ciclo familiar que hoy forma parte del patrimonio colectivo porruano. La finca alberga actualmente el Museo del Oriente de Asturias y se ha consolidado como un emblema del legado indiano de la localidad.

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