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Rubén y Sara viven de 6 a 8 meses al año en una cabaña de los Picos de Europa a 1.100 metros de altitud, sin agua corriente ni cobertura móvil, para hacer el "mejor queso del mundo"

La cueva en la que maduran sus joyas gastronómicas está bajo tierra en la Majada de Belbín

Sara y Rubén, con sus animales y en la cabaña, y a la derecha, la cueva del Gamonéu.

Sara y Rubén, con sus animales y en la cabaña, y a la derecha, la cueva del Gamonéu. / @queseria_enriqueremis

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Rubén y Sara son pastores en los Picos de Europa y durante 6-8 meses al año viven en una cabaña situada a 1.100 metros de altitud, sin agua corriente ni cobertura móvil. Son elaboradores del "mejor queso del mundo": el Gamonéu del Puerto. Una pieza que el año pasado se coronó en el festival de Benia de Onís y que tiene de singular que su maduración se hace en una cueva situada bajo tierra. Son, de hecho, 37 los peldaños (de una escalera telescópica) que la pareja tiene que bajar para madurar sus quesos y esperar un mínimo de tres meses para que la madre naturaleza haga su "magia".

Rubén y Sara están al frente de la quesería Enrique Remis, una de las pocas que elaboran en Asturias la especialidad del Gamonéu del Puerto, la más dura. "La nuestra es, sin duda, una historia de película. Continuamos una tradición familiar. Mantenemos vivo el legado de Enrique, nuestro maestro y padre de Rubén", afirma Sara. La cabaña, la quesería y la cueva se encuentran en la Majada de Belbín, en pleno corazón del Parque Nacional de los Picos de Europa, a donde no llegan los coches. "Aquí elaboramos y ahumamos nuestro queso", explican.

Con el burro "Atilano"

Su queso está hecho con leche cruda de tres especies de cabra, oveja y vaca. Tras su elaboración, llega la fase de ahumado, para la que utilizan leña de roble y castaño. Llegar a la cueva donde madura su "tesoro" es una auténtica "aventura", con ayuda de su burro "Atilano". "Cargamos los quesos recién sacados del ahumadero en las alforjas de nuestro fiel compañero, listo para una travesía por la montaña. Caminamos por senderos llenos de historia hasta llegar a la cueva de maduración, donde ocurre la magia. El queso finalmente se transforma en una auténtica joya gastronómica, adquiriendo ese sabor único que solo se consigue aquí. ¡Este proceso es puro arte! ¡La naturaleza y la tradición hacen el queso perfecto!", aseguran.

Rosa y Rubén se conocieron precisamente en Belbín. Como ellos mismos describen, ella era una niña apasionada de la montaña y él, un chaval que pastoreaba con sus padres. Los dos convirtieron su pasión en su medio de vida. "El secreto de un queso de excelencia está en muchas pequeñas cosas que van sumando… Una leche de calidad, una buena mezcla de elementos, unas manos que lo traten con mimo y, por supuesto (y no menos importante), un ahumado correcto. Hacer queso es un arte y, por tanto, el ahumado también es parte de este proceso arte-sano".

¿Y la soledad? "Con todos estos animales, ¿tú te sentirías solo?", contestan Rosa y Rubén mostrando sus vacas, ovejas, perros, gastos y el burro "Atilano".

Santiago Abascal, el líder de Vox, estuvo hace unos días con su mujer, Lidia Bedman, y sus tres hijos en la quesería de Enrique Remis. La familia quedó maravillada. "Rubén y Sara son una pareja de pastores asturianos que comparten en sus redes sociales cómo elaboran su queso y cómo es la vida en los Picos de Europa. Si tenéis la oportunidad, os recomiendo seguirles. Traer a mis hijos hasta aquí, para ver cómo se elabora el auténtico queso Gamonéu del Puerto, y poder contarles que su bisabuelo también fue pastor de ovejas y que su bisabuela hacía el queso a mano, de la misma manera, ha sido uno de esos momentos que no se olvidan. Hay historias que no se aprenden en los libros, se viven", escribió Bedman en sus redes sociales.

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