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Sheila de la Maza dibuja el rastro de Les Piragües

La ilustradora de Arriondas convierte el cartel del Sella en un álbum de afectos, tradición y futuro

Sheila de la Maza con la camiseta del descenso

Sheila de la Maza con la camiseta del descenso / M. T. N.

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María Terente Nicieza

Parres

La historia del cartel del 88 Descenso Internacional del Sella empezó con Hacienda. Sheila de la Maza, ilustradora de 30 años y vecina de Arriondas, buscaba una segunda opinión para resolver una cuestión de gestión cuando pidió a una tía el teléfono de su asesor. El contacto era Juan Carlos Sierra, tesorero del Comité Organizador del Descenso Internacional del Sella (CODIS). Ella no lo sabía. Tampoco sabía que la organización acababa de hablar de ella y buscaba el modo de localizarla.

"Al ser de Arriondas, no me presenté con mi nombre, sino que le dije que era la sobrina de Mini", recuerda. Tras resolver la consulta, Sierra volvió a llamarla. Ya no era el asesor: era el miembro del CODIS que le abría la puerta a su primer cartel. La autora, que trabaja desde 2023 a tiempo completo como ilustradora y colabora con Penguin Random House en la serie "Me llamo Goa", recibió en febrero un encargo que, aunque no es su primer proyecto profesional, sí supone su estreno en la cartelería.

La noticia circuló enseguida por casa. "Con los libros vendemos muchísimo y me considero una privilegiada, pero mi madre me dijo claramente que este era mi mayor triunfo, que hasta que no hice este cartel, no había triunfado de verdad". No era una exageración. En Parres, el Sella tiene otra medida: "El Sella es un evento gigantesco, pero la presión real venía de saber que el cartel lo iban a ver mis vecinos y la gente que me conoce de toda la vida".

El rastro

La ilustradora se reunió durante meses con el presidente del CODIS, Juan Manuel Feliz, y en mayo se puso de lleno con una obra que debía condensar una fiesta demasiado grande para caber en un papel. "Me preguntaba constantemente cómo definir Les Piragües. Es la carrera, pero también es la gente; engloba demasiadas cosas", explica de la Maza.

Su primera obsesión fue el desfile. De la Maza echaba de menos una mayor presencia de esa parte folclórica: los colores, los collares de flores, los concejos, las amistades y las generaciones que convergen antes del cañonazo. Pero había que unir aquel ambiente con el piragüismo sin dejar a nadie fuera y sin limitar el relato a Arriondas.

La solución llegó desde el agua. "Surgió la idea de que fuese el rastro que deja la piragua. El piragüismo es el eje central, por eso está en el medio y tiene más peso; todo lo que deja atrás, el poso que queda en la fiesta, es la parte del desfile y la tradición". La estela se convierte así en corriente narrativa: une la competición con las peñas, el tren fluvial, la sidra, las gaitas, la espera en la orilla y los recuerdos de varias generaciones.

Falu y la herencia

Entre los muchos guiños del cartel hay uno que desborda el encargo profesional. Los dos piragüistas de la parte inferior evocan a su tío "Falu" Rafael Hernanz y a "Ton" Antonio Soto Zaragoza, vencedores del Sella en 1987 y 1989. También aparece el dorsal 020 de aquella primera victoria. "Para mí lo más importante era que el cartel incluyera un homenaje a mi tío, que es la figura clave para mí en esta historia".

Sheila nació en 1995 y no conoció la etapa competitiva de "Falu". La ha reconstruido en relatos familiares y fotografías hasta hacerla propia. "Es lo típico que ocurre cuando asimilas tanto una historia que ya no sabes si la viviste o te la contaron". Esa frase resume el sentido de una obra que va más allá de su condición promocional: cada elemento aspira a activar una memoria particular y, a la vez, compartida.

Le habría gustado incorporar todavía más rostros y referencias, especialmente un homenaje a los fotógrafos que siguen el Descenso desde los detalles. Los plazos de imprenta obligaron a medir las inclusiones. Pero el resultado ha encontrado ya el respaldo que más le importaba. "Varias personas me contactaron para decirme que había captado muy bien la esencia". Y añade: "Que alguien de aquí, que vive la fiesta y sabe de lo que habla, lo vea y diga: '¡Ay, esto son Les Piragües!', es lo más bonito para mí".

Una mirada humana

La artista sitúa en esa memoria colectiva la distancia entre un cartel construido desde la experiencia y una imagen automática. "Lo que podemos aportar los artistas es precisamente la personalización y un sentimiento real". La IA puede combinar símbolos, pero no sabe por qué "Falu" ocupa ese lugar concreto, ni qué despierta el 020 en una familia y en quienes recuerdan aquella victoria.

El cartel abre, además, una puerta generacional. De la Maza cree ser la mujer más joven, o una de las más jóvenes, en firmar la imagen del Sella, y recuerda que los creadores de Parres que la precedieron fueron hombres. Su profesor de pintura, había realizado años atrás uno de los carteles del Descenso; ahora es ella quien toma ese relevo. "Me parece muy poético este carácter cíclico", afirma. "Me gustaría que alguna niña que vea el mío, sea la encargada de pintarlo dentro de unos años". Este lunes, su estela ya no es solo la de una piragua: es la de una memoria que sigue buscando quién la dibuje.

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