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Greta García: Ganar sin perderse

El récord en la Traveserina confirma a una atleta que compite con menos presión y más equilibrio.

Greta García

Greta García / Iñaki Lombardero

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María Terente Nicieza

Piloña

Greta García Morán llegó al trail como una salida natural a lo que siempre fue. Antes de empezar a correr por montaña había jugado al fútbol en Arriondas, había pasado por el atletismo escolar en Infiesto y competía sobre todo en orientación, una disciplina exigente y técnica en la que el mapa acompaña a cada zancada. Cuando la pandemia frenó ese calendario y la universidad hizo incompatible el fútbol con los viajes de entrenamiento a Gijón u Oviedo, apareció otro camino. "Por competir en algo empecé a correr en trail", cuenta ella misma, como si la historia hubiera empezado casi por casualidad.

Aquella casualidad duró poco. En sus dos primeras carreras terminó segunda y la sensación de estar delante, la empujó a seguir. "Supongo que, al ir quedando en buenas posiciones, te motivas a seguir; quizás, si hubiera quedado la décima, no sé qué habría pasado", admite. Luego llegó una edición de jóvenes talentos de Asics, probó suerte y terminó dentro del equipo de montaña de la marca. "Todo fue muy rápido", resume.

Ahora, su nombre vuelve a sonar con fuerza después de ganar la Traveserina con récord, pero la victoria que más recuerda no es necesariamente la última. Esta ha sido su cuarta participación en la prueba: fue segunda en 2022, ganó en 2023, faltó en 2024 y regresó en las dos últimas ediciones. Sin embargo, cuando mira atrás, la carrera que de verdad le removió por dentro fue aquella primera conquista. "La de 2023 fue liberadora", dice. La había preparado como objetivo, había pasado la semana previa nerviosa y durmiendo mal, y cruzar la meta significó algo más que un resultado: era tachar una cuenta pendiente.

Competir en casa

También por eso competir en Asturias conserva para ella un valor especial. No habla tanto del terreno, que puede parecerse al de otras zonas del norte, como de la compañía. "Aquí seguramente conozcas a la persona que te está animando entre el público", explica. Fuera sucede lo contrario: "Cuando corres fuera, en Francia por ejemplo, no conoces a nadie; llegas a la meta y estás más sola que la una". En esa diferencia hay una parte importante de su identidad deportiva, porque su relación con la montaña no se entiende del todo sin el paisaje cercano y sin la gente que la reconoce al paso.

Pero la parte más interesante de su historia quizá no esté en el podio, sino en el freno. La lesión que la dejó sin una Zegama, la obligó a repensar la distribución de su vida, a asumir que no era eterna y a escuchar unas advertencias sobre la carga de trabajo que soportaba. Desde entonces mira el deporte con otra medida. "Soy una fisioterapeuta que corre y esto es un hobby que no me debe suponer un coste para la vida", afirma. La frase no rebaja su ambición; la ordena. Ella misma reconoce que bajó una marcha: "Ya no me pongo tanta presión y creo que por eso salgo mejor".

Carácter

En carrera se define sin rodeos: "Soy muy cabezona, tengo mucha capacidad para sufrir y creo que soy muy disciplinada". Aunque necesita tiempo para entrar en ritmo, suele sentirse cómoda a partir de la hora y pico de carrera, "sobre todo al final". También sabe que su fortaleza aparece cuando otros empiezan a aflojar: "Yo no es que vaya a más, pero mantengo el ritmo." Esa mezcla de paciencia, técnica heredada de la orientación y resistencia mental explica bastante bien a la deportista que hoy es.

Futuro

Ahora quiere descansar, disfrutar del verano y volver al monte de otra manera, antes de mirar a Chamonix y al tramo final de la Copa del Mundo. Más allá del calendario, su aspiración inmediata parece menos grandilocuente y quizá más difícil: sostener el equilibrio. Le gustaría seguir en el mismo trabajo, en el mismo sitio y compaginar la vida laboral con el máximo nivel, aunque sabe que el trail se profesionaliza y que cada vez quedan menos huecos para quien trabaja y compite a la vez. Si en unos años toca elegir, ya decidirá. De momento corre así: con los pies en la montaña, la cabeza algo más en calma y la convicción de que a veces ganar también consiste en no perderse.

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