Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Cabrales, un mercado con alma propia: de los frixuelos al carrusel

La plaza del Castañéu de Arenas reúne propuestas artesanas y cocina popular en una jornada para el disfrute, previa al Certamen del queso del próximo domingo

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

María Terente Nicieza

Cabrales

Las callejuelas que desembocan en la plaza del Castañéu se llenaron este miércoles de aromas, conversación y piezas hechas a mano. El Mercáu Tradicional, una de las citas que anticipan el día grande del Certamen del queso de Cabrales, repartía sus puestos entre cuero, lana, cerámica, joyería, alimentos de elaboración casera y propuestas pensadas para detenerse sin prisa.

No hubo los apretujones de otras ediciones, según coincidían varios de los participantes, pero sí un goteo constante de visitantes. La menor afluencia permitía pasear, mirar y charlar con calma. Un ritmo amable, casi de aldea, que encajaba con el espíritu de una cita en la que buena parte de la mercancía tiene detrás manos conocidas, asociaciones locales y proyectos personales.

Tortos y frixuelos para empezar

A primera hora, Javier Rodríguez y Félix Martínez trabajaban ya ante su gran sartén. Llegados desde Casar de Periedo, en Cantabria, llevaron sus tortos y las alubias de su tierra. "Son las más famosas porque hay mucha producción", explicaba Rodríguez mientras atendía la fila de clientes.

La propuesta tenía ya seguidores fieles. "Yo ayer ya desayuné dos tortos", celebraba un veraneante habitual que regresaba al puesto. El apetito también se abría en el espacio de la Asociación Pica La Mesnada, de Arangas. Elia Caso preparaba frixuelos desde primera hora para alimentar a quienes ayudaban en la jornada. "Que no se queme, eh?", advertía Erik González, atento a la sartén mientras cogía fuerzas para el día.

El carrusel de Noldi Visser, este miércoles, en el Marcáu tradicional de Arenas.

Niños en el carrusel de Noldi Visser, este miércoles, en el Mercáu tradicional de Arenas. / M. T. N.

Aquí, la sensación de menor afluencia no se trasladó a las ventas. "Nosotros tuvimos mucha gente. La comida al momento siempre funciona y además, nosotros tenemos frixuelos sin gluten", apuntaba Caso. A pocos metros, Andrea de la Riva y sus compañeras colocaban empanadas, tortillas y leche frita procedentes de Carreña. "Son platos que aportan los vecinos de Carreña, y que vendemos para recaudar dinero para las fiestas de La Salud", relataba.

El queso y las manos

En un mercado ligado a la gran fiesta del Cabrales, el queso ocupa un lugar natural. Alan Pendás, de la quesería Los Puertos, ofrecía distintas piezas a los turistas que se acercaban a probar. "El Cabrales siempre se vende bien", resumía con una sonrisa mientras algunos visitantes se marchaban con sus compras.

El recorrido también dejaba espacio para los oficios. Encarnita Jiménez, "La filandera", mostraba calcetines de lana pensados para los inviernos de montaña y compartía conversación con Patricia Muñoz, autora de obras pintadas sobre pizarra en "Rupestreando". Ambas percibían una jornada más templada en visitantes: "Este año está más tranquilo que otros años, pero hay gente".

Terina Martínez envolvía una pieza de cerámica destinada a viajar a un nuevo hogar. Cabraliega y artesana, coincidía en el diagnóstico y apuntaba una demanda: "Hay que potenciarlo más". Ana Niembro, al frente de las mermeladas de arándanos de El Caleyu, elegía, sin embargo, la cercanía como mejor definición de la cita: "Vamos a todos los mercados pero este es como estar en casa".

Un viaje y muchas vueltas

Los niños encontraban su propio destino en el carrusel de pedales de Noldi Visser. El artesano, llegado de Holanda hace 17 años, lo puso en marcha para las primeras vueltas de la mañana. "Está hecho para Asturias, con diseños celtas", explicaba sobre la pieza construida por él mismo.

En otra de las calles, Enzo Jurado ordenaba sobre la mesa sus piedras pintadas con motivos asturianos. Cada venta le acerca a un objetivo muy concreto: "Conseguir dinero para viajar a Noruega". El martes tuvo que reponer existencias después de vender casi todas las que llevaba.

Entre quienes buscaban un recuerdo, se detenían ante un queso o apuraban un tortu, el mercado fue manteniendo su pulso durante la mañana. Sin la presión de las grandes aglomeraciones, las calles de Las Arenas ofrecían este miércoles espacio para mirar con calma, conversar con los artesanos y descubrir que tras cada puesto había una asociación, un oficio, una recaudación vecinal o un pequeño proyecto de futuro.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents