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Noelia Longo, artesana de la moda, rescata elementos del traje tradicional asturiano y los integra en el diseño contemporáneo

La canguesa impulsa el proyecto "Prestosura", que rescata elementos del traje tradicional asturiano y los integra en la moda contemporánea, y persigue un sueño: crear colecciones de producción artesanal, sostenibles y con identidad, respetando el trabajo local

Noelia Longo,

Noelia Longo, / M. T. N.

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María Terente Nicieza

Cangas de Onís

La canguesa Noelia Longo aprendió a coser en casa, a cortar prendas y a ir contra lo establecido, no por rebeldía, sino por convicción. En una localidad pequeña, salirse del molde no resultaba fácil hace 35 años. Su respuesta fue convertir la estética en un idioma propio y una forma de expresión. De esa necesidad nació "Prestosura", un proyecto que rescata elementos del traje tradicional asturiano y los integra en la moda contemporánea. Su sueño: "crear colecciones de producción artesanal, sostenibles y con identidad, respetando el trabajo local"

El relato de Longo no empieza en una escuela de diseño. Se formó en peluquería, estética y maquillaje, pero se define como "autodidacta y hecha a sí misma". De niña cortaba el pelo a los muñecos; más tarde, en años de estrechez económica, comenzó a coser y transformar ropa en casa. Esa pulsión creativa también fue un refugio ante una adolescencia difícil y experiencias dolorosas de la vida.

"La moda y la estética fueron para mí una manera de expresarme y un refugio", resume. Creció en una familia tradicional y en un concejo donde, sostiene, la diferencia se mira de cerca. "En una gran ciudad pasas más desapercibida, pero aquí, sí te juzgan por la forma de vestir". Intentar encajar, añade, "me enfermaba". El pelo rapado o de colores, y una imagen poco convencional, la expusieron al comentario ajeno siendo aún muy joven.

"Necesito más"

No fue una rebeldía de escaparate. "Necesito más", explica, como quien encuentra su lugar en el monte o sobre una bicicleta. Ella lo encuentra en el arte, la moda y el cabello. Su amiga Marián Vega resume su capacidad para multiplicar posibilidades: "Le das cualquier cosa y se imagina un montón de alternativas".

La Longo pública, dispuesta a conversar y a recibir gente, convive con otra más reservada. "Parezco extrovertida porque me encanta la gente y conversar, pero en realidad no lo soy". Su espacio de pertenencia está lejos del foco: "Donde realmente me siento bien es entre modistos y diseñadores, en el taller: tocando telas, viendo patrones y aprendiendo". Esa frase condensa su modo de entender su visión: la creatividad necesita materia, tiempo y técnica. Puede pasar hasta la madrugada modificando un sombrero –la prenda irrenunciable de su armario– o buscando una armonía completa entre pelo, maquillaje y ropa. Su interés no se limita a vestir un cuerpo; busca construir una presencia.

"Prestosura" es el cauce de esa mirada. El concepto parte del traje regional asturiano, pero no pretende reproducirlo ni dejarlo guardado para una fecha concreta del calendario. "Es la visión del traje regional llevado a la calle y adaptado para eventos", define. El dengue, el manteo, las chaquetillas o la siempreviva aparecen como referencias que pueden adquirir otra vida contemporánea.

Cuando Longo empezó a imaginar esa colección, recuerda, el traje se utilizaba sobre todo en las fiestas patronales. En unas jornadas de moda y artesanía escuchó que la artesanía estaba "de capa caída" y el proyecto que visualizaba en su cabeza tambaleó. Tiempo después, la tradición se convirtió en uno de los ejes de la Fashion Week de Madrid y un profesional llegó a llamarla visionaria. Para Alicia Palacios, apoyo fundamental de Longo, ahí radica el rasgo distintivo: "Nació en una época y un lugar que quizás no le correspondían del todo porque es una adelantada a su tiempo".

Alquiler, reutilización

Noelia no disfraza la raíz: la transforma. La prenda regional, interpretada como pieza de uso urbano, también puede ser un gesto de pertenencia. Incluso imagina un manteo, que considera unisex, en el vestuario de músicos como J Balvin o Rodrigo Cuevas, a los que le encantaría vestir. No se trata de convertir Asturias en atrezzo, sino de dejar que su imaginario dialogue con el presente.

El proyecto persigue además otra forma de consumo: alquiler, reutilización y valor de piezas únicas. Ha recibido ofertas para clonar el concepto y producirlo masivamente en China o India, pero se niega: "No voy a traicionar la confianza de las personas que me prestaron ropa, ni a fusilar patrones que son arte y tradición que nos identifica". Podría haber ganado dinero, reconoce, pero esa decisión también encuadra sus valores.

"Prestosura" es, para ella, más que moda: "es un concepto, una energía y una forma de romper con lo establecido". Su próxima colaboración con la artesana y sombrerera gallega Julia Vilariño aspira a abrir otra etapa la próxima primavera. Longo no deja de cuestionarse a sí misma por la falta de una formación reglada en diseño, aunque los reconocimientos que recoge en cada cita profesional le devuelven una certeza que Palacios resume así: "Tiene mucha visión. Si hubiese desarrollado su carrera en Madrid o Barcelona, estaría en lo más alto de la moda." Quizá Cangas de Onís no fue una maceta lo suficientemente holgada para crecer, pero la apabullante sensibilidad de Longo ha encontrado la rendija suficiente por la que salir a la luz.

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