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Guía oficial de Turismo de Asturias

Je suis Les Arriondes

Sobre la decisión de Parres de rescatar el topónimo Arriondas

"Bueno home, ¿qué vas facer? É lo qu'hai?" Asina solía concluir Carlos Barredo, vecín del pueblo de Llames, un paisanu de los que ya escasean, cuando aseveraba sobre algún infortunio, y es que al bisgüelu de mi afiyáu nunca nada le vino regalado.

Me imagino que así hubiera resuelto tras leer la noticia que nos despertaba el viernes pasado, en la que el pleno del conceyu de Parres decidió resucitar la castellanización Arriondas para llamar a su capital; Les Arriondes. Éste era el único topónimo oficial desde 2009, el nombre que los trabajos de campo demostraron como el tradicional y genuino, pero amenazado lógicamente por el desuso y la diglosia.

"Les Arriondes no aparece en Google Maps y esto confundía a los turistas" argumentaba insólitamente la propuesta de Foro, secundada por el resto de partidos. Digo insólitamente, porque el hecho que una empresa privada llegue a interferir en las decisiones de una institución pública y democrática como es un ayuntamiento asienta un precedente -cuanti si menos- muy peligroso.

Abastaba con hacer las cosas bien desde el principio; solicitar el cambio al INE para incluirlo así en los documentos de identidad, iguar los errores en las señales de tráfico, realizar campañas de normalización en el ámbito público y privado (sí, incluyendo Google) y lo que es más básico, usarlo desde el mismo ayuntamiento. Si esto no se ha hecho en 7 años, ¿cómo no va a haber situaciones confusas? Es que no sé si son conscientes de que se están excusando en las consecuencias de su propia incompetencia. No señores conceyales, lo que nos confunde no son Les Arriondes, ¡sino ustedes!

Pero además y como guía de turismo, son sus alegaciones hacia mi sector profesional lo realmente surrealista de este atropello. El desarrollo turístico en cualquier territorio no debe entrar jamás en contradicción ni con su medio natural ni con la calidad de vida de sus moradores tradicionales ni con su cultura, esa es la premisa básica con la que se nos insistía en la Escuela de Begoña. ¿Cómo vamos a rescatar sicofonías como Arriondas? Tengamos de una vez presente que se trata de deturpaciones, castellanizaciones arbitrarias -o incluso porfiadas latinizaciones- motivadas por el menosprecio hacia el idioma asturiano y a sus hablantes, que consideraban vulgares. Y así, igual que no es razonable poner a la misma altura feminismo y misoginia, no podemos normalizar una lengua y mantener sus fobias, o recuperar un topónimo y mantener su deformación. Más aún cuando la tendencia del turismo de calidad se inclina cada vez más en torno a la valorización del patrimonio inmaterial y a la búsqueda de autenticidad, algo que no puede sustentarse sin una actitud favorable por parte de la comunidad.

Me pregunto si esto mismo hubiera sido posible en Galicia, volver a un Sangenjo, a un Rianjo, a un Ferrol del Caudillo? ¿Se imaginan? Pero aquí no nos pica el niki, nos plantan un San Julián por un Santuyano, o un Grado por un Grau y no gorgutia ni dios. Algo fiede en esta supuesta normalización social que obvia los prejuicios que alimentan el odio tumultuoso de munchos asturianos contra lo que es suyo. ¿Realmente é lo qu'hai, nos conformamos con nuestro desprecio? ¿De qué nos sirve recuperar los nombres de nuestros pueblos si no los usamos?

Paisanos, tomémoslo en serio y empecemos a llamar a nuestra Asturies como se merece. Con cariñu.

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