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Fernando Granda

Protejan las joyas que tenemos

La necesaria reacción que debe tener la Corporación llanisca para adoptar medidas ante la avalancha turística

Nunca es tarde si la razón es buena. El concejal de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Llanes, Juan Carlos Armas, aboga por reunirse con representantes del Gobierno del Principado para hablar de la salvaguarda de los monumentos naturales que abundan por el concejo. Le preocupa su deterioro, consecuencia de la

Porque el mal no destroza solamente esas maravillas, alcanza a otras muchas bellezas del municipio, puede que menos aparatosas pero de una gran belleza. Esos monumentos, naturales o no, que adornan una comarca que se conservaba bastante limpia de aberraciones artificiales, sin adefesios construidos por el hombre. Me refiero a playas como la hoy conocida ya "mundialmente" de San Antonio, declarada en una red social como la mejor playa de España.

El abandono de algunas zonas, el llamamiento sin control a visitar otras, junto con la irresponsabilidad de cierto turismo que no se para ante nada, están deteriorando nuestro paisaje. El peligro es inminente en algunos sitios que han dado fama a Llanes. Pero el consistorio ha alegado falta de recursos para contener ese peligro. No los tiene para vigilar que se cumplan las normas decretadas por el Principado, declaran fuentes del gobierno municipal. Y esto en el caso puntual de este verano. Pero el deterioro empieza a ser histórico, mucho más amplio.

Ya no es único el caso de esos turistas que se adentraron con su coche por senderos de los Picos de Europa "obedeciendo" las indicaciones del GPS sin atender las advertencias en contra de montañeros y senderistas para que desistieran de continuar con su vehículo por caminos exclusivamente peatonales. Pronto llegarán así a la playina de San Antonio, en la cercanía de Cabo de Mar. Y llegarán al nacimiento del río Cabra, en el entorno de la Borbolla, donde se recomienda dejar el coche antes de bajar al antiguo molino, un antiguo remanso de paz hoy continuamente conturbado por los curiosos y mirones que parecen más admirados por el edificio renovado que por la belleza natural. El talado desproporcionado de la arboleda y la tendencia a llegar con el coche "hasta la cocina" contribuyen a esa triste e invasora "aventura".

Se pueden enumerar otros muchos lugares naturales plenos de belleza. El Bau -la ensenada de Barro- semidestrozado por arenas ajenas que van ocupando el terreno del rico suelo marino; los Cubos de la Memoria que Agustín Ibarrola diseñó para el pequeño puerto pesquero, hoy convertido en muelle deportivo que aporta dinero a las arcas públicas pero arrincona a los pescadores. Su vergonzoso abandono por parte de la Corporación que lo promovió es el paradigma de la incapacidad municipal. De los gobernantes y de la oposición, que han dejado decaer su fuerza desgastada por su falta de conservación de uno de los atractivos del concejo.

Es difícil llegar a un consenso en un gobierno participado por cuatro formaciones políticas, lo constata la falta de realizaciones decisivas en los cinco años que llevan al frente del Ayuntamiento. Pero una cosa es avanzar y otra ir paliando situaciones sobrevenidas. Ahora, cuando la situación empieza a ser demasiado grave (¿se ha preocupado por la superación del aforo de algunas playas atestadas días pasados?) es cuando la corporación municipal se preocupa, hablan de desestacionalizar el turismo y llaman a otros estamentos a cooperar en el remedio.

En fin, doce meses tiene el año, nunca es tarde si se llega a tiempo.

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