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Relatos sobre vitela

Congregaciones educativas del centro-oriente

La presencia de los “viatores” y las “vedrunas” en la comarca y la huella que dejaron sus novedosos métodos pedagógicos

En el transcurso del pasado verano una prestigiosa revista española, de carácter científico y dedicada a la educación, publicó un interesante trabajo de investigación del joven profesor Andrés Martínez Cardín referido a la presencia en Asturias de la congregación francesa de los Clérigos de San Viator, los conocidos “viatores”, que a pesar de su efímera actividad en la región han dejado significativas huellas de los métodos pedagógicos diseñados por su fundador, el francés Padre Querbes.

El estudio, de gran profundidad académica, no se limita sólo a recorrer el itinerario histórico de esta Congregación y su éxodo a España en el año 1903, como consecuencia de hostil panorama que la III República francesa ofrecía a las congregaciones religiosas, sino que aborda su implantación en Asturias y, concretamente, en tres localidades del oriente regional; la fundación de Cangas de Onís, la primera, llevada a cabo en el año 1912 y con sede en el conocido Palacio Cortés; la de Ribadesella, en 1913; y la de Infiesto, en 1922.

A pesar de ser esta última la más tardía, fue significativamente la que más perduró y la que mas influencia tuvo en el panorama escolar asturiano por la afluencia de un alumnado procedente de todo el ámbito regional, particularmente de las ciudades mas importantes de la época, Oviedo y Gijón.

Se había establecido esta fundación en un viejo caserón, en la parte alta del caso urbano de Infiesto, conocido como el Mesón, inmueble que también había sido utilizado como cárcel de distrito. Su propietario, don Adolfo Fernández Vega, se compromete en la escritura de arrendamiento a favor de la Congregación a llevar a cabo las obras necesarias para su adecuación, y con la ayuda de los padres de los futuros alumnos el edificio se amplía, se le dota de un nuevo piso, se amplían patios y espacios deportivos, así como el espacio boscoso que rodeaba la parte trasera del recinto escolar. Este espacio tan privilegiado y con tan magnífica dotación escolar será objeto de divulgación a través de los anuncios que la dirección del centro inserta en la prensa regional dando prueba, una vez más, de cómo manejan ya en aquellos tiempos una técnica publicitaria muy novedosa en su empeño de aumentar un alumnado, procedente de los estratos sociales mas favorecidos de la región. En el año 1941 y, tras los acontecimientos de la pasada Guerra Civil, el colegio de los Viatores pone fin a su actividad educativa en Asturias.

Por otra parte, es de reseñar otro trabajo de investigación del mismo autor que aparece hace unos días en el “Boletín de Letras y Humanidades” del Real Instituto de Estudios Asturianos y, en esta ocasión, dedicado a la implantación en Asturias de otra congregación femenina, la de las Carmelitas de la Caridad de Vedruna, las “vedrunas”, que llegan a la villa de Infiesto en el año 1893 para atender la educación, fundamentalmente, de niñas pobres. Tras su establecimiento en la conocida casa palacio del marqués de Vista Alegre promueven en 1895 la cercana fundación de Villaviciosa, el aún hoy conocido colegio de San Rafael.

Son estos dos colegios los únicos que las Vedrunas fundan en Asturias con el propósito de atender la educación de la mujer. Pionera la Congregación en este empeño, puso al servicio de la población femenina múltiples iniciativas pedagógicas muy novedosas en la época, que al igual que las empleadas por los Viatores supusieron para la comarca una contribución importante en la erradicación del analfabetismo imperante en la época. La aplicación de sus modernos proyectos educativos anticiparon técnicas pedagógicas aún en vigor, y utilizadas en la actualidad como recursos aptos para la motivación y el aprendizaje escolar.

No cabe duda que su actividad en la región constituye una esplendorosa página de la historia escolar de este Principado.

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