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Miguel Ángel Fuente Calleja

En recuerdo de Luis Lobo

Un personaje querido y respetado en todo el oriente de Asturias, cronista oficioso de Posada de Llanes

En todos los pueblos o ciudades tenemos oportunidad de conocer establecimientos que son una referencia en la comarca. Son referencia, repito, para el viajero, para el veraneante o para los propios vecinos, conocedores ellos de la garantía que ofrecen esos bares de carretera de toda la vida o esos comercios

Uno de esos establecimientos que siempre ponemos como ejemplo, lo tenemos en Posada de Llanes, en plena carretera general, la que unía Oviedo con Santander. Allí está con fachada señorial Casa Lobo, tienda mixta fundada en el año 1916 por don Jacinto Lobo Ruenes, personaje procedente del concejo de Aller, de la saga Lobo Castañón de Moreda, y desde 1956, regentado por su hijo ahora fallecido a los 91, mi amigo Luis Lobo Posada, con quien cada mes de agosto celebrábamos sus cumpleaños, sus primeros ochenta y pico… después los noventa años, lleno de vitalidad, entusiasmo, agilidad, buena memoria y con mucho gusto para seguir catando vinos jóvenes de la Rioja que son los que prefería.

Luis, viudo de Geli, guapa rubiales riosellana, estaba considerado un sibarita del comercio y se lo explico: era comerciante de nacimiento, tenía buen gusto y sabía que lo que le gustase a él, le gustaba al cliente, y así, encontramos en su tienda productos de todo tipo que agradarían al comprador, sabedor este, de que no le darán gato por liebre en ningún momento, ni siquiera se la darán con queso como dice el refrán.

No se le ocurra al lector pretender comprar queso de Gamonedo en el mes de julio en Casa Lobo, porque Luis, le aseguraba, que hasta finales de agosto no bajan de las majadas los pastores con las elaboraciones artesanales y en esa santa casa con categoría de excelencia culinaria, no admiten sucedáneos del queso más caro del mundo elaborado a partir de leche de vaca, oveja y cabra en las montañas de Onís y Covadonga y ahumado con la combustión de madera de fresno, haya o brezo. Imitaciones ni del Gamonéu ni de ningún otro. Está garantizada la calidad y autenticidad de todos los quesos del Oriente, que como el de Cabrales, los Beyos, Peñamellera, Buelles, Pría, Vidiago o Bedón tienen a la venta y de los cuales conocen al fabricante y las características de cada queso.

Luis Lobo, a la puerta de su establecimiento, en Posada. | M. A. F. C.

Merece la pena conocer el establecimiento. Todo rigurosamente colocado al milímetro, sin que un tarro de pimientos sobresalga sobre el de más abajo, al igual que el resto de latería, botellas de licores de Los Serranos, condimentos, salsas, etc. Todo con mucha influencia de la tierrina y cuidado tan al detalle que tal parece un museo, como me comentó el cineasta Gonzalo Suárez cuando coincidimos este pasado verano en Casa Lobo. Gonzalo acude al establecimiento para adquirir huevos de corral y para que Luis le asesorase de vinos, de quesos o de otras ricas viandas.

Los primeros días de cada mes de agosto aparecía por el umbral de la tienda Rubalcaba y Luis Lobo que ejercía de cronista oficioso de Posada –y que debía haberlo sido oficialmente– le daba las novedades a don Alfredo y le comentaba lo de la coincidencia de las témporas, que tiene que ver con el tiempo que reinará en el corto veraneo que disfrutaba el político. Lo mismo que Jaime Lissavetzky, que se avituallaba en la casa con productos asturianos que llevar para compartir con los amigos en el foro madrileño.

Era un placer disponer de tiempo y estar de charla con Luis, hombre ameno, con muchos y buenos recuerdos en su prodigiosa memoria y con otros no tan buenos, como cuando siendo un niño, la Legión Cóndor bombardeó Posada cortando la carretera y derribando edificios colindantes a su casa. Son recuerdos de la infancia que no se olvidan, me aseguraba, y después que su hijo Manolo atiende el mostrador, Luis con el ordenata portátil sobre sus rodillas, buscaba datos de su pueblo, de su familia allerana, de los compañeros de estudios o de las correrías de los franceses por Espinosa de los Monteros.

Un personaje querido y respetado en el oriente de Asturias con quien, repito, merecía la pena estar de conversación sin medir el tiempo. A quien consideré mi amigo, le reconocí en vida como una auténtica enciclopedia. Descanse en paz.

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