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Antonio Trevín

Un adiós doloroso

En recuerdo de Dolores Álvarez Campillo, compañera leal y política solvente

Dicen que las malas noticias vuelan. Debe ser cierto, porque el fallecimiento de Dolores me llegó a través de un amigo de Ribadesella y no de nuestros compañeros y amigos comunes de Llanes.

Nuestro último saludo fue digital. La noche del pasado domingo, a través del WhatsApp. Nos mandó una foto suya brindando con sus hermanas Elena y Patricia. Está última figuraba en la lista con la que me presenté a dirigir la Agrupación Socialista de Llanes.

Nuestro primer encuentro fue muy diferente. Hace bastantes años. En mi primer mandato como alcalde de Llanes. Ella y Elena, su hermana, habían puesto en marcha un proyecto agrícola con invernaderos, en Meré, después de haber estado estudiando en Madrid. Vinieron a verme para documentarse sobre trámites administrativos e incentivos públicos a la actividad. Volvían a Llanes y no se querían ir.

Recibida la información, no pudo evitar pasar al ataque. Sobre aspectos muy diversos de la política local. Lo que consideraba equivocado de nuestra gestión. Lo que debía corregirse. Las nuevas iniciativas que debían ponerse en marcha. Me demostró inquietud, espíritu crítico y solvencia. Apunté su nombre para el futuro y la invité a formar parte de la lista que encabecé en las elecciones municipales de 1999. Fue mi segunda en el gobierno municipal hasta el 2004 y la primera hasta 2015.

Después, hasta 2019, pasó a la Junta General del Principado, como diputada, representando a Llanes y todo el Oriente de Asturias.

Fue por formación y personalidad, psicóloga. Pocas personas conocí tan dotadas como ella para analizar y entender el comportamiento humano. A pesar de la aparente dureza de su carácter, era sensible y justa. El ámbito social fue su prioridad política. Convirtió en obsesión atemperar la precariedad que la crisis de 2008 supuso para muchas familias. Su “Llanes ayuda solidaria” constituyó un bálsamo para ellas.

Y fue también una mujer valiente. En lo personal y en lo político. Estas últimas semanas, afrontando con entereza lo que venía. Como alcaldesa, acordando la peatonalización de la calle principal y la primera zona azul en la villa. Por estas decisiones y por otras, como la construcción del puerto deportivo y la pasarela sobre el mismo, soportó críticas tan despiadadas como injustas. Quienes las lideraron, hoy en el Consistorio llanisco, nunca se disculparon, a pesar de mantener todas esas iniciativas tal como ella las diseñó.

Recordé todo esto los últimos días, pateando el concejo. En Posada, frente a la pista polideportiva, también obra suya. En el valle de Ardisana comprobando la popularidad del “Camín Encantáu”. Y en Meré, frente a la casa familiar, acordándome de su padre, Ricardo, emprendedor hace ya cuatro décadas, y de su madre María Luisa, quien ejerce aún hoy de matriarca para toda su gran familia.

Para ellos, para Guillermo, su compañero de vida, y para Elena, Ricardo, Juan, Luisa y Patricia, sus hermanos, todo mi afecto.

Y para tí, Dolores, amiga fraternal, compañera leal y política solvente, mi recuerdo permanente.

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