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Toni Silva

A bajamar

Toni Silva

Valente y Martino

Hace unos días, casi en familia (y en ausencia de las instituciones civiles y culturales) se presentó en la Casa de Cultura riosellana un libro que recoge las cartas entre el crítico Florentino Martino (El Carmen, 1930) y el poeta José Ángel Valente (Orense, 1929-Suiza 2000), titulado "Lo que en la tuya me dices. Epistolario José Ángel Valente / Florentino Martino". El acto estaba previsto que se celebrara en Santiago, dado que es una edición propia de la Universidad compostelana, pero para mayor comodidad de Florentino se trasladó a Ribadesella. Intervinieron Claudio Rodríguez Fer, director de la Cátedra José Ángel Valente de la Universidad de Santiago, y Saturnino Valladares, poeta y profesor de la Universidad Federal del Amazonas, de Brasil, que es quien ha corrido a cargo de la edición y de las feraces notas de este libro. Cerró el acto el propio Florentino, que evocó el momento en que visitó al poeta Valente en Almería en 1992.

El libro recoge 39 cartas cruzadas entre el crítico (que escribía desde Caracas) y el poeta (que lo hacía desde Ginebra) entre 1963 y 1973, aunque hay una más escrita en 1993 por Martino. José Ángel Valente, que se había dado a conocer como poeta con "A modo de esperanza" (Premio Adonais 1954), residía en Ginebra por su cargo de empleado de la Organización Mundial de la Salud (OMS). No pudo regresar a España hasta la llegada de la democracia porque tenía pendiente un consejo de guerra por un escrito publicado en España ("El uniforme del general") que el estamento militar consideró ofensivo.

Saturnino Valladares, Florentino Martino y Claudio Rodríguez. | T. S.

Florentino Martino vivía en Caracas, pues trabajaba en el Banco Venezolano de Crédito, y desde allí enviaba sus colaboraciones de crítica poética a las revistas de Venezuela, de España (Ínsula, Revista de Occidente, Papeles de Son Armadans) y de París (Libre, Ruedo Ibérico). José Ángel Valente le había ayudado a contactar con esas prestigiosas editoras, aunque el propio Martino conocía por su cuenta a varios de los grandes autores, escribía sobre ellos e iba publicando sus ensayos y estudios. El trabajo que le puso en contacto con el poeta orensano fue la antología “Cuatro poetas de la España actual” (Caracas, 1963), en la que además de a Valente quiso incluir a Ángel González, José Agustín Goytisolo y al ya casi olvidado Jesús López Pacheco. Martino reconoce ahora que seleccionó a esos autores no sólo por su interés poético, sino por la denuncia política y social que aparecía en sus versos. Esta defensa de la función social (y moral) de la poesía ha sido una constante en la obra crítica de Martino, y esa misma concepción es la que seguramente le condicionó para no ser capaz de degustar la poesía del zamorano Claudio Rodríguez, seguramente el menos social y el más místico del grupo poético del 50.

Florentino Martino Granda nació en Sotu en 1930, estudió en la escuela de El Carmen y emigró en 1955 a la boyante Venezuela del general y dictador Marcos Pérez Jiménez, derrocado en 1958. Martino es hijo de Florentino Martino Rodríguez, “Tino el de Rucales”, que resultó muerto en 1937 cuando trató de escapar de la cárcel que el bando franquista había instalado en el palacete de la Atalaya, propiedad de los herederos de Asunción del Valle, asesinada en 1936 en Madrid. Tras treinta y cinco años en Venezuela, Florentino regresó en 1990 y se instaló en Sotu, en una casona que fue restaurando y acondicionando, y allí vive desde entonces acompañado de su gato, su archivo, sus libros, sus recuerdos y una colección de morteros y de pesas de báscula sin parangón en el mundo. Dejó de escribir crítica de poesía hace tiempo y cultiva ocasionalmente otros géneros literarios, aunque es capaz de viajar al rincón más remoto del planeta para conseguir alguna pieza exótica para su colección de pesas y morteros. Tiene en su haber varios libros de crítica (entre ellos "La criba y el hisopo", Caracas, 1979) y dos hijos, Roberto y Cosette, esta última integrada en la familia González, todo un referente de la hostelería riosellana desde principios del siglo XX.

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