Arribó a la ciudad de Cangas de Onís en septiembre de 2019 tras una etapa un tanto convulsa en la parroquia de Santa María de la Asunción. Llegó sin hacer ruido, dispuesto a trabajar sin suscitar grandes polémicas y tratando de involucrarse en la vida social como si fuese un vecino más. Tres años después, gracias a su tesón y constancia, se ha ganado el respeto y el cariño de muchos conciudadanos, tanto en la urbe canguesa como en la infinidad de pueblos y aldeas que conforman la Unidad Pastoral que abarca a los concejos de Ponga, Amieva, Cangas de Onís y Onís. 

Diego Macías, diciendo misa en Cangas de Onís. J. M. Carbajal

Me refiero a Diego Macías (Villar de Candamo, 1976) quien cursó sus estudios en los Seminarios Menor y Mayor de Oviedo, recibiendo la ordenación sacerdotal en 2003, fecha en la que es nombrado Vicario Parroquial de San Nicolás de Bari de Gijón (2003-2006). Consiliario del Movimiento Junior de Acción Católica (2006-2010), desde noviembre de 2006 era párroco de Santa María de Blimea. También fue vice -arcipreste de El Nalón; delegado episcopal de Pastoral Juvenil y Vocacional; y vicerrector del Seminario Metropolitano de Oviedo. 

Don Diego, o simplemente Diego -como le llaman en Cangas de Onís- puede decirse que ha sabido, desde el primer momento, congeniar con buena parte de los vecinos, tanto feligreses como no, pues se mostró muy cercano cuando se trasladó a vivir a la vieja capital del Reino de Asturias, en una época en la que los vientos puede decirse, sin temor a eqivocarme, que no eran demasiado favorables, sino todo lo contrario. Pero, afortunadamente, se ganó fu ganando el afecto de sus parroquianos gracias a su talante y buen hacer. 

Hoy en dia, asentado en la antigua Cánicas, son dignas de elogio las catequesis que se desarrollan, junto a un grupo de voluntarios y voluntarias, en la iglesia de Santa María de la Asunción y la cantidad de niños y niñas, ademas de padres, madres y otros familiares que asisten. Por si fuera poco, su función pastoral agrada en la mayoría de los núcleos rurales que conforman la citada Unidad. E incluso, impulsa iniciativas en pro de la comunidad. Sabe escuchar y eso es digno de agradecer, a la vez que abre las puertas de la Iglesia, “la Casa del Señor”, a todo el mundo. 

Aficionado a la montaña, a Diego Macías le encantan las largas caminatas por la vertiente asturiana de los Picos de Europa. Del mismo modo, reconocido deportista, no pierde la oportunidad de participar en algunas de las carismáticas pruebas que se organizan en la zona, como, por ejemplo, la Media maratón Ruta de la Reconquista, esta con el tradicional recorrido Cangas-Covadonga- Cangas. Toma parte como un atleta más, disfrutando del ambiente y del entorno como otros cientos de atletas. 

Y esta pasada semana, don Diego recibió una buena nueva por parte del arzobispo de Oviedo, monseñor Jesús Sanz Montes, en este caso el nombramiento como arcipreste de Covadonga, cargo que compaginará con el de párroco de la Unidad Pastoral de Ponga, Amieva, Cangas de Onís y Onís. La noticia corrió como la pólvora por la ciudad canguesa y las felicitaciones al sacerdote no se hicieron esperar, como no podía ser de otra manera. Se lo tiene bien ganado y merecido. 

Espero y deseo que esta reflexión no moleste al clero, sobremanera a algunas personas a las que tengo en estima, como monseñor Sanz Montes; el abad de Covadonga, Adolfo Mariño; el capellán del hogar Beceña-González, Luis Álvarez; al párroco de Tazones y UPA de La Mariña, José Manuel Fueyo Méndez; José Antonio González Montoto o Jorge Juan Fernández Sangrador, este vicario general de la Archidiócesis de Oviedo -uno de mis compañeros de promoción en el Instituto Rey Pelayo de Cangas de Onís-, entre otros. 

Insisto, me sumo a las felicitaciones a don Diego Macías Alonso y espero siga unos cuantos años más predicando por la parroquia de Santa María de la Asunción y demás pueblos y aldeas de la Unidad Pastoral. Todo mi respeto y toda la suerte del mundo en su nuevo cometido en el santuario mariano de Covadonga, en la “cuna” de la Reconquista.