Opinión

Cuando el concejo de Amieva soñaba con un canal de aguas bravas

El concejo albergó en su momento pruebas de la Copa de España de slalom

El concejo de Amieva soñaba hace tres lustros con la posibilidad de contar con un canal de aguas bravas en el río Sella, en tiempos de José Manuel Fernández Ovies como presidente de la Federación de Piragüismo del Principado de Asturias, pero que no llegó a fraguar. Se habló de hacer estudios sobre la viabilidad del proyecto, aunque el asunto se fue enfriando y acabó por quedar en el olvido, hasta que volvía a ser rescatado en 2019, siendo regidor José Félix Fernández (Foro), cuando se lo planteó a la anterior consejera de Cultura, Política Lingüística y Turismo, la canguesa Berta Piñán. Eso sí, nada nuevo en el horizonte, más de lo mismo, pese a que en la actualidad "suenan" otras alternativas lejos del oriente asturiano.

Corría el año 2008, cuando Amieva acogió la segunda prueba puntuable para la Copa de España de slalom de aguas bravas, que tenía como escenario, un bucólico paraje natural en las aguas del río Sella, a su paso por la localidad de Santillán, prueba que acabó como el rosario de la aurora, pues quince de los veinticinco clubes inscritos se negaron a participar y, seguidamente, dieron la "espantá". Los restantes, quizás los más modestos del actual panorama nacional de la especialidad de aguas bravas, no quisieron secundar el boicot a la prueba de los grandes equipos, y sí se decantaron por tomar parte en la competición, la única de la Copa de España de esa especialidad piragüística que se celebró aquel ejercicio en Asturias.

Prueba de aguas bravas celebrada en Amieva.

Prueba de aguas bravas celebrada en Amieva. / J. M. Carbajal

¿El motivo argumentado? La falta de caudal, según los descontentos, con la consiguiente carencia de seguridad para palistas y embarcaciones. Y eso que la organización de la prueba, a cargo de la Federación de Piragüismo del Principado de Asturias, en colaboración con el Ayuntamiento de Amieva, se había esmerado lo suyo para solventar la anómala situación por la escasez de lluvia durante aquellos meses previos a la prueba, logrando durante los dos días de competición la suelta puntual de cuatro metros cúbicos por segundo del líquido elemento, procedente del embalse de La Jocica, que gestionaba la empresa Navarro SA. Aún más: en las últimas ediciones se decidió adelantar, a causa del bajo nivel del agua, de mayo a marzo esa prueba para hacerla más espectacular.

El plante de esos quince clubes cayó como una losa sobre los organizadores, ya que, desde hace un lustro, venían apostando por la promoción de las aguas bravas en el Principado de Asturias, más exactamente en ese pequeño municipio del Oriente como es Amieva. Al parecer, todo estaba premeditado, pues algunos de los equipos más fuertes no se mostraban totalmente dispuestos a que esta prueba se consolidase definitivamente en el calendario oficial de la Liga Nacional de aguas bravas. Y nada mejor para intentar hacerla fracasar que plantearle una serie de exigencias -impulsadas por clubes del País Vasco y de Cataluña, secundados por otros- al comienzo de la misma. Al final, tras mucha tensión, lo consiguieron.