Opinión

Javier G. Caso

Adiós a Pepe el de Villaverde, criador de casines

Sobre el fallecimiento de un ganadero muy conocido y apreciado en la comarca

A los ojos de una niña, que hablaba con lengua de trapo, aquellas vacas casinas eran... unas vacas "marones", o sea marrones. Eran las de Jose Díaz Rodríguez, "Pepe, el de Villaverde", fallecido días atrás con 82 años. Aquellos animales pastaban en una finca de la localidad parraguesa de Fuentes que tenía arrendada. Su explotación ganadera estaba en Villaverde, su pueblo, en la parroquia de Sebarga, concejo de Amieva, pero el ganáu de Pepe, además de en otros concejos como Parres, también pastaba al otro lado de la Cordillera Cantábrica, ya que solía arrendar algún puertu por León.

Pepe nos dejaba tras varios días ingresado en el Hospital de Arriondas. Llevaba tiempo con achaques, unos problemas de salud que no dejaron de ir a más tras la muerte de Doni, su mujer, hace cuatro años. El matrimonio crio a 7 hijos. Hablamos de un ganadero muy conocido, apreciado y que destacó como criador de ganáu casín. No estuvo en su fundación, pero Pepe, el de Villaverde, fue uno de los socios más reconocidos de la Asociación de Criadores de Ganado Selecto de la Raza Asturiana de la Montaña (ASEAMO) Sus responsables aún lo consideran un referente para quienes regentan ganaderías con animales esta raza de vacuno autóctona. Los suyos eran animales de excelente genética. En su día Pepe se hizo con un lote de reses casinas que le compró al histórico ganadero Alfredo Armayor González. Este vecino de Caliao, en Casu, fue el primer presidente de ASEAMO y toda su vida luchó por preservar y evitar la desaparición de la raza Asturiana de la Montaña. 

Pepe, con sus hijos, Pepín y Roberto, en 2003, en un concurso subasta nacional de la raza casina celebrado en Cangas de Onís.

Pepe, con sus hijos, Pepín y Roberto, en 2003, en un concurso subasta nacional de la raza casina celebrado en Cangas de Onís. / J. P.

Aquellos animales cambiaron los pastos del Alto Nalón por los de Amieva. Criados y vendidos por Pepe, muchos ejemplares de la más pura raza casina, descendientes de aquellas vacas procedentes de Casu, acabaron en otras ganaderías de toda Asturias y de fuera de nuestra región. De su gran trabajo como criador quedan los muchos premios que Pepe recibió en distintos concursos ganaderos. Hubo años especialmente buenos. Como 2009. Ese año se celebró en su concejo, en Amieva, el XV Concurso Subasta Nacional de la Raza Asturiana de la Montaña. Y Pepe fue profeta en su tierra. Su ganadería se llevó los tres principales premios individuales. El toro "Lebabiegu" y la vaca "Galfarra" fueron coronados como campeones nacionales del certamen y el premio a la mejor hembra joven fue para otro de sus animales: la novilla "Guinda V". Además, Pepe sumó otros dos galardones de mucho prestigio: el premio al mejor lote de vacas y el premio memorial "Alfredo Armayor", con el que ASEAMO distingue todos los años al mejor criador.

La cosa no quedó ahí. En el palmarés de premios de aquel concurso nacional, también se hizo con el primer premio en cuatro secciones. Desde luego la de aquel concurso fue una buena cosecha. La calidad de sus animales fue tal que Pepe, el de Villaverde, llegó a exponer alguno de ellos nada más y nada menos que en Barcelona. También le permitieron protagonizar tratos de esos que, por su cuantía económica, se siguen recordando. Fue también en 2009 y en Corigos, Amieva, en el marco del mismo concurso subasta nacional. Allí mismo Pepe vendió en 6.000 euros un toro casín de nombre "Garrafu". Su legado como criador queda reflejado en todos esos animales inscritos en el libro genealógico de la raza Asturiana de la Montaña por otros ganaderos, y cuya genética y ascendencia familiar proceden de la ganadería de este sebarguín de Villaverde.