Opinión
La dudosa compra del Cine Colón, gravemente lesiva para el interés general de Cangas de Onís
Una adquisición directa rayana, incluso, en la esfera de lo penal
Érase una vez que el ínclito alcalde de Cangas de Onís, de apellido González, años ha alumbró una idea de aurora boreal la adquisición directa de un vetusto inmueble destinado en su día a cinematógrafo, denominado Cine Colón, al objeto de convertirlo, a medio de su rehabilitación verde y sostenible, ahí es nada, en una locomotora turística desestacionalizadora.
La película del Cine Colón, en pleno rodaje, no va como algún indocumentado trasnochado manifestó con rancio lenguaje, tan rancio como él, de rojos y azules, la trama de la misma tiene que ver con la concurrencia de ilegalidades varias, numerosas sin duda, en el iter procedimental seguido, algunas de ellas rayanas en la esfera de lo penal y que, a buen seguro, serán objeto del obligado control jurisdiccional en dicho ámbito; tiene que ver, también, y entre las anteriores, con una valoración "ad hoc" de la arquitecta municipal que supuestamente avala el precio acordado años antes, según declaraciones a la prensa del responsable municipal, quien manifestó haber llegado a un preacuerdo verbal con la propiedad en la cantidad de ochocientos setenta mil euros –870.000 €– como así proclama y pregona la obtención, con indebida e injustificada antelación a una operación absolutamente incierta que conllevó la nociva consecuencia del devengo de gravosos intereses, la obtención, decimos, de sendos créditos (600.000 y 270.000 € por dicho importe).
Por cierto, la existencia de un preacuerdo verbal entre un responsable municipal, el alcalde, y la propiedad, amén de una insoslayable ilegalidad configura, también y además, una figura jurídica desconocida hasta ahora en el derecho administrativo local y al sustraer aquel, al hurtar en definitiva, las competencias del Pleno, convierte a este en mera comparsa de aquel y a los ediles dóciles al acuerdo en simples marionetas.
El alcalde con innegable, diáfana e inconcusa ilegalidad invierte, a su libérrimo antojo, el procedimiento legalmente establecido, de tal suerte que, por expresarlo de forma coloquial, en el supuesto que nos ocupa se empieza la casa por su techumbre, primero llega a un acuerdo más propio de los tratos de ganados al uso en cualquier feria y luego “viste el santo” años después, iniciando el procedimiento legalmente establecido y acomodando el acuerdo legal al preacuerdo verbal previo, anterior en el tiempo, y ello hasta el extremo que el precio inicial –ochocientos setenta mil euros, fruto de un acuerdo ilegal, coincide, qué casualidad, con el que concluye la arquitecta municipal –ochocientos sesenta y cinco mil euros– 865.000 €, de ahí que "ab initio" se hablara, no sin fundamento, de una elaboración de tal informe pericial oficial "ad hoc", lo que es y resulta tan obvio que no precisa por ende de mayor glosa.
La película del Cine Colón, su trama, es bastante más compleja de ese absurdo reduccionismo a una lectura en clave política, que Vox excluye al articular su rotunda y obligada oposición a la adquisición directa del inmueble de constante referencia y, sobre todo y ante todo, en la forma y condiciones que se pretenden.
Habida cuenta del inquebrantable compromiso adquirido por Vox con todos y cada uno de nuestros queridos convecinos, sin excepción alguna, no puede permanecer impávido ante una operación dudosa, rayana en la esfera de lo penal y gravemente lesiva del interés general, lo que será objeto de cumplida prueba en sede y momento procesales oportunos, sin perjuicio de breves antecedentes que serán objeto de desarrollo a continuación y que desvirtúan, como no podía ser de otro modo, las erróneas y así, a título de ejemplo, meramente enunciativo, no se pueden, ni se deben, soslayar las siguientes circunstancias:
a) Difícilmente la valoración puede alcanzar la cuantía, que podía ser calificada con benevolencia de excesivamente alta, cercana al abuso, del informe técnico municipal, por mor de los análisis técnicos muy cualificados de los equipos de Vox.
b) La realidad es que el objeto de compraventa se circunscribe a un edificio con sus características constructivas(aunque profano, a mi modesto entender, el inmueble que data de principios del siglo XX ha agotado ya, con generoso exceso, su periodo de vida útil, razón por la cual, y entre otras, presenta un lamentable estado de conservación, fruto de la absoluta ausencia de las mínimas labores de conservación y de la paupérrima calidad de los materiales empleados en su construcción, fibrocemento en su cubierta y ladrillo principalmente, de tal suerte que el único mérito de un edificio mediocre para ser incluido en el BIC es su destino como cinematógrafo, sin más) y un suelo sobre el que se asienta con las condiciones urbanísticas inherentes al mismo.
c) El método seguido por el informe técnico municipal, amén de no resultar de aplicación, no es fiable, ya que, al englobar suelo y construcciones, al comparar transmisiones de cines en ubicaciones diversas (Oviedo, Siero, Cangas de Onís), se incurre en una traslación de valores del suelo de una ubicación a otra, y al ser esta disímil, de más está decirlo, en diferentes localizaciones, lo que no es de recibo y desvirtúa además y en consecuencia, distorsionándola, la conclusión valorativa.
d) La arquitecta municipal se pronuncia sobre la idoneidad y, sin perjuicio de no coincidir con su criterio sobre el particular, ello le compete. Sin embargo, yendo más allá de sus atribuciones, también se pronuncia sobre la necesidad, algo que le vendría vedado y precisamente atendiendo a este último concepto de necesidad, en el que también insiste la memoria de la Alcaldía, sin el más mínimo informe de viabilidad que lo sustente, la denostada operación de compra del Cine Colón es la crónica de un fracaso anunciado por carecer de necesidad a los usos que se pretenden –celebración de congresos–, tal cual después se expondrá y demostrará tal operación podría ser calificada de auténtica quimera.
La versión oficial llega a la errónea conclusión de la necesidad sobre la base de presupuestos fácticos, cuando menos inexactos, ya falsos de toda falsedad. Y así, fundamenta una eventual necesidad en la pretendida carencia de instalaciones municipales a tal fin, afirmación que –en tanto inexacta o falsa– es fácil de redargüir.
A título de ejemplo, existe el viejo templo parroquial, hoy reconvertido en Aula de la Monarquía, que podría albergar cantidad próxima a 200 personas, siendo público y notorio que, al margen de su destino principal, Aula de la Monarquía, acoge y se celebran en dicho inmueble todo tipo de eventos: gala de deportes, conciertos, actos solemnes protocolarios –véase el relativo al nombramiento como hijo predilecto al periodista Diego Carcedo–, es decir, con aforo más que suficiente y mejores equipamientos que el cinematógrafo a que nos venimos refiriendo, la hoy denominada Aula de la Monarquía dispone de numerosas plazas de aparcamiento, lo que constituye objeto de la operación de compra cuestionada no dispone, ni siquiera, de una plaza de estacionamiento.
La Casa de Cultura dispone de un digno y confortable salón de actos que en el hipotético supuesto, nada probable, de insuficiencia de aforo, dispone también, como opción auxiliar, la sala de exposiciones, de similar cabida, a lo que habría que añadir tres pequeñas aulas sectoriales, con capacidad, cada una de ella, de albergar a una treintena de personas.-
Quiero llamar la atención sobre la infrautilización, por su escasísima demanda, del Aula de la Monarquía, en la actualidad la mayoría del tiempo sin uso, e igualmente de la Casa de Cultura, ya que no es cuestión baladí, antes al contrario es un nítido, diáfano y concluyente presagio de que la locomotora turística desestacionalizadora habrá de descarrilar inexorablemente, al margen de la manifiesta impericia del maquinista.
Ciertamente, se quiere rehabilitar el cine Colón al objeto de celebrar congresos en el mismo y que estos tengan lugar en época en que el turismo languidece, pero ello sin ningún estudio que avale más allá que lo que debiera ser un proyecto serio, fundado, viable y, por ende, con visos de realidad. Todo ello no deja de ser, por tanto, más que una ensoñación, mero señuelo con el que justificar una inversión absolutamente desproporcionada, nunca inferior a dos millones quinientos mil euros –2.500.000 €–.
En el expediente administrativo, antecedente inmediato del acuerdo impugnado, que, por cierto, no es firme al día de la fecha, obra, entre otros documentos, una memoria de alcaldía que constituye un encendido canto a la idoneidad y bondad del que fuera cinematógrafo de constante referencia y en el que, amén de inexactitudes a que se ha hecho mención anteriormente no tiene en cuenta la realidad regional, con preterición, por tanto, de datos sustanciales que desautorizan el optimismo de quienes (PP y PSOE) con su voto pretender embarcar a todos los vecinos de Cangas de Onís en una aventura, que además de tremendamente gravosa, habrá de resultar un fiasco a precio abusivo y, a buen seguro, estéril y baldía al fin.-
No han valorado quienes abogan por la "locomotora del Colón" que el tren no llega a Cangas de Onís desde siglos ha, y, además y a mayor abundamiento, teniendo en cuenta las distintas variables que resulta obligado contemplar el interrogante no puede ser otro: ¿Puede Cangas de Onís competir con destinos como Oviedo, Gijón, Avilés o Siero? Es evidente que no y de lejos.
Oviedo dispone de numerosas opciones, todas ellas con destino a albergar congresos y así, a título de ejemplo, un edificio emblemático, que lleva por nombre el apellido del Arquitecto que lo diseñó, Calatrava, no exento de polémica, contiene en su interior el palacio de exposiciones y congresos, a todas luces infrautilizado, lejos de algún acto de carácter político, con un aforo, por cierto, muy superior al cine Colón. Lo mismo se puede decir del Auditorio Príncipe Felipe, con magníficas instalaciones, con salones polivalentes y capacidad inmensamente superior a la del inmueble que nos ocupa en nuestra ciudad. Se pueden citar, también, Castillo de San Cucao, Rúa 15, Espacio Circus, Teatro Campoamor, Filarmónica, incomparables, sea cual fuera el parámetro seguido al efecto, con el Colón.
Gijón. Acuario, la Universidad Laboral, Recinto Luis Adaro, Palacio de Congresos y Exposiciones, Casino de Gijón.
Avilés. Niemeyer, La Magdalena, Recinto Ferial y Palacio de Congresos La Magdalena.
El AVE llega hasta la puerta de la mayoría de los emplazamientos reseñados, disponen de comunicación directa por autovía con un aeropuerto a corta distancia y trayecto, mucho menor y en condiciones óptimas, pero es que además surge inexorable otro interrogante ¿puede competir nuestra Ciudad con la oferta cultural, comercial, de equipamientos, sanitaria y así sucesivamente de Oviedo, Gijón, Avilés o Siero? La respuesta la dejo al criterio del lector.-
En cualquier caso, a modo de conclusión, en Oviedo, Gijón y Avilés, su destino como organización de congresos es y constituye un fracaso sonoro –un modelo de desestacionalización fallido–.
La conclusión es obvia, por mucha rehabilitación verde y sostenible, auténtica patraña, que se afronte en el que fuera cine Colón no tiene cabida en el nicho de negocio de los congresos, quiere ello decir que el proyecto municipal, trufado de infundado triunfalismo, con el devenir de los tiempos y más pronto que tarde, se habrá de truncar, ya que es tal la improvisación, que, cuando se contempla una inversión económica muy importante, de cierta envergadura, atendidos los números de los presupuestos, adquisición, demolición, rehabilitación, incomprensiblemente no existe ningún estudio de viabilidad económica, que el alcalde de Cangas de Onís ha soslayado, ya deliberadamente, ya sin intención. Es más, con arreglo al preceptivo informe de intervención, evaluando únicamente, del total de la inversión aquella ya obtenida por vía crediticia, infringe las reglas de estabilidad presupuestaria, cuestión que no es menor, que nos es baladí y que, ello no obstante, se soslaya por completo el reparo de la Sra. Interventora, extremo que no es novedoso en la actividad municipal canguesa, ya que, por ejemplo, los presupuestos municipales en vigor se aprobaron recientemente no obstante informe desfavorable de Intervención, inaudito pero cierto.
Somos conocedores, no somos ajenos a ello, que la interesada y sesgada labor pedagógica, de adoctrinamiento y proselitismo desplegada por el Ayuntamiento con la inestimable ayuda de sus voceros oficiales ha conseguido en algún sector de la ciudadanía canguesa una cierta comprensión, no obstante la mayoritaria oposición y hasta legítima indignación, pero no es menos cierto que al sabio pueblo cangués no se le engaña fácilmente, y ello no obstante que ignorando extremos fundamentales que la propaganda oficial se ha cuidado de ocultar, y así que el cine no se paga solo, ya de hecho, en la anualidad en curso, el incremento impositivo es y resulta incuestionable, y asciende –con carácter general– en torno a un 20% y ello cuando al presente solo se está atendiendo al pago de intereses, hallándose incólume, esto es, pendiente de pago en su integridad el capital.
Es tal, que, según datos oficiales, las previsiones municipales contemplan un gasto por habitante y año que se habrá de incrementar de 932 euros a 1.374 euros por año, y ello solo referido al capítulo de compra, sin más añadir. Ergo ya sabemos quiénes pagaremos y qué precio el vetusto cine Colón.
A modo de epílogo, que sean conscientes nuestros conciudadanos de que, a la vista del acuerdo PP/PSOE, en claro perjuicio de todos ellos, queremos trasladar un mensaje en la defensa del principio de legalidad y en defensa de los intereses generales solo queda VOX, pero que tengan la absoluta tranquilidad de que no vamos a regatear esfuerzo alguno en tales objetivos, no abandonaremos a nuestros vecinos a su suerte.
Al terminar de redactar estas letras, con asombro mayúsculo, tengo conocimiento por los medios de comunicación de la firma ante Notario de la compraventa impugnada de constante referencia, una ilegalidad más, gravísima, en que ha incurrido la locomotora desde el inicio del trayecto, antes y después de la incoación del procedimiento legal, tal monumental ilegalidad viene constituida por la ejecución de un acuerdo plenario antes de que este hubiera ganado firmeza, inaudito pero, al parecer, cierto.
No sé cuál será el fin de la película del Colón en rodaje, el equipo de gobierno, con la inestimable colaboración del PSOE ha llegado tan lejos en su atrevimiento que obliga a VOX a impetrar el auxilio judicial y serán al final los Tribunales quienes redacten, escriban –en forma de resolución– el epílogo de tanta ilegalidad, de tantos y tamaños agravios a la ciudadanía que aún se están a tiempo de evitar, corregir y, en su caso y si fuere menester, sancionar.
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Angel D Tejuca es abogado jubilado y portavoz del Vox en Cangas de Onís
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