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Ricardo Cangas

La demagogia no construye puentes

Consideraciones sobre las palabras del alcalde de Ribadesella en torno a un proyecto vital para el concejo

Resulta lamentable observar cómo, ante un proyecto vital para el futuro de nuestro concejo, se opta por la demagogia y la confrontación en lugar de remar en la misma dirección para la consecución de un fin. Las declaraciones del alcalde no solo ignoran las modificaciones sustanciales que el proyecto ha experimentado, sino que buscan deliberadamente el enfrentamiento vecinal mediante comparaciones falaces.

Comparar el puente de Ribeseya/Ribadesella con el de Les Arriondes es un ejercicio de deshonestidad intelectual. Estamos hablando de infraestructuras de envergadura, complejidad y afección urbana radicalmente distintas; pretender que las soluciones de uno sean replicables en el otro no es más que un intento de manipular la opinión pública. Punto y aparte es la comparación con el desfiladero de La Hermida y los tres turnos de trabajo, en el puente influyen las mareas y además es complicado trabajar de noche.

El alcalde sabe, o debería saber, que el nuevo proyecto, que por fin dotará a Ribeseya/Ribadesella de un puente con carril bici y una plataforma más amplia, es precisamente la causa de los ajustes en los plazos. Fueron estas mejoras, y el modificado del proyecto necesario, las que provocaron parte de los retrasos que estaban sufriendo.

En Pueblu siempre apoyamos el carril bici y el paso inferior entre el muelle y El Cobayu, pero hablamos con claridad al advertir que vincular estas exigencias al proyecto adjudicado supondría retrasos inevitables.

Entendemos que el mayor problema está en una insuficiente inversión en la redacción del proyecto técnico. Aquel diseño inicial, que prometía mantener un carril abierto durante los 18-20 meses, que durase la obra, demostró ser técnicamente inviable tras la adjudicación.

Una vez constatada la imposibilidad de ejecutar aquel método, la alternativa actual es la única vía para completar una obra que llevamos reclamando más de tres décadas y que es absolutamente necesaria e imperativa debido al estado de deterioro de la estructura actual. Pedir responsabilidades por aquel deficiente diseño técnico es legítimo y necesario, pero no es el momento de entorpecer el proceso.

El Ayuntamiento, en lugar de alimentar la confrontación política, debería trabajar por la finalización de una infraestructura necesaria para la seguridad y el desarrollo de nuestro municipio y buscar minimizar en lo posible las inevitables molestias y trastornos que va a traer consigo el corte total al tráfico en el puente.

Alguna persona malpensada podría llegar a pensar que el señor alcalde utiliza la obra del puente como una gran cortina de humo que, de vez en cuando, utiliza para tapar la absoluta falta de gestión e incapacidad para la cosa pública de este alcalde a lo largo de toda la legislatura.

Menos demagogia y más gestión, porque lo que necesitamos es terminar el puente, no utilizarlo como arma arrojadiza.

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