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Villanueva vibra con sus fiestas

 Había cierto nerviosismo y cautela entre los integrantes de la comisión organizadora de las fiestas de San Pedro de Villanueva, en el concejo de Cangas de Onís, sobremanera después de diecisiete años sin que se celebrasen. Pero, tras un intenso fin de semana, todos ellos, jóvenes y no tan jóvenes, sin olvidar a los peques, pueden sentirse más que satisfechos por el sonoro éxito cosechado en ese enclave de la ribera del Sella, uno de los eventos que siempre marcaba el inicio estival de las fiestas de práu en el área de influencia de la comarca de los Picos de Europa.

 Hoy, apenas unas horas de ponerle colofón al programa festivo, Villanueva ha vuelto a colocarse por méritos propios en el calendario veraniego de la comunidad autónoma, especialmente por esa unión vecinal que ha logrado poner los pelos de punta a cientos de romeros que se acercaron a disfrutan de la siempre bellísima Foguera Flotante, surcando las aguas del mítico Sella, arropada por una espectacular colección de pirotecnia. Sin duda, una noche mágica y bien avenida, para deleite de oriundos y forasteros. Algo que sólo es posible en esa ribereña localidad canguesa.

Otro tanto de lo mismo, música y verbenas aparte, de ese singular “ramu” de pesca, con sus esguitos, truchas, reos y el “campanu” en lo más alto, que portaron los mozos ataviados de aldeanos en los instantes previos a la misa solemne, la cual se ofició en la iglesia parroquial (ex benedictino Monasterio de San Pedro de Villanueva), cantado por el coro de la citada parroquia, bajo la dirección de Ángel Lueje Corral, voces que, como no podía ser de otra manera, realzaron la misma y, para muchos de los asistentes –entre los que me incluyo-, trajo recuerdos imborrables.

 Asimismo, emotiva fue la subasta del citado “ramu” tras la tradicional procesión. Hasta 400 euros abonaron una peña de amigos y amigas por el preciado “campanu” de 2026. A ello siguió una comida popular, en la que tampoco faltó la música y la diversión. Además, la organización acertó de pleno con la ubicación de las romerías y verbenas, así como una zona habilitada (gratuita) como estacionamiento de vehículos al otro lado del río, en Vega los Caseros, en término municipal de Parres, al pie de la N-625. Transcurrieron más de tres lustros sin fiestas en Villanueva, pero ha merecido la pena, sobremanera al escuchar los halagos de cuantos se dignaron asistir.

¡Y qué decir de San Pedrín! Merienda campestre y rienda suelta. Daba gusto ver cómo niñas y niñas tenían “su” día infantil, con infinidad de juegos. Y también contemplar ese ambiente de confraternidad, así como degustar las riquísimas sopas de ajo, elaboradas con esmero y paciencia, dulce o picante, que no dejaron a nadie indiferente. Para unos un descubrimiento, para otros rememorar aquellas andanzas (estilo vintage), con plato, cuchara sopera, tartera o cacerola por el práu de la fiesta, aunque en diferentes localizaciones.  

Los cánticos y el Asturias Patria Querida no podían faltar como remate para el fin de fiesta, en modo cohetón. Ni es villa, ni es nueva,…..simplemente Villanueva. Felicitaciones a todos los que han hecho posible revivir La Foguera, San Pedru y San Pedrín. Empieza la cuenta atrás para una nueva edición. El primer paso se ha dado con nota alta y bien que lo pueden celebrar los responsables de la comisión organizadora. Llegó savia nueva y tan sólo falta colaborar con ellos para que redunde en beneficio de la comunidad.

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