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La burocracia y los peces muertos de San Antolín

La rigidez de un procedimiento que antepone el papeleo a la emergencia

El río Bedón lleva dos semanas convertido en una trampa mortal. Una barrera de arena y cantos rodados ciega su desembocadura, el oxígeno se agota y los peces mueren a centenares en la playa de San Antolín. El olor es nauseabundo y la zona es ya un foco de contaminación e infecciones. Mientras tanto, el Ayuntamiento de Llanes, que quizá debería actuar por su cuenta y riesgo ante esta emergencia, espera autorización para abrir un canal que permita al río desaguar en el mar.

Las autoridades locales avisaron a Costas, a la Confederación, al Principado y al Seprona hace 15 días. Costas pide un informe a Medio Natural; Medio Natural lo entrega el viernes; Costas lo traslada el lunes… Un ping-pong burocrático mientras los peces siguen muriendo. No hay voluntad política para resolver un problema que sí se solucionó con urgencia otros años. Y así se impone la rigidez de un procedimiento que antepone el papeleo a la emergencia. La burocracia, concebida para ordenar, se ha convertido en instrumento de bloqueo y parálisis. Y, mientras nadie hace nada, la naturaleza paga el precio. Spain.

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