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¿El mejor verano de la última década en la comarca de los Picos de Europa?

El éxito del Descenso del Sella y eventos como Aquasella impulsan la economía comarcal, aunque se reclama una mejor regulación de los servicios

Sumidos de lleno en la segunda quincena del mes de agosto, el área de influencia de la comarca de los Picos de Europa registra una gran afluencia turística, quizás la mejor de la última década y, como es obvio, salen a relucir algunos de los habituales problemas en estas fechas en la inmensa mayoría de localidades del Oriente del Principado de Asturias, algo repetitivo año tras año gracias al tirón de la marca “Asturias, Paraíso Natural”.

Pasó el Descenso Internacional del Sella con unas imágenes, en cuanto a selleros y turistas, que no tienen desperdicio. Decenas de miles de visitantes desbordaron la ribera del Sella y la Fiesta de las Piraguas de Asturias volvieron a demostrar su enorme poder de convocatoria, ya no en la parte deportiva, sino en la lúdica. El impacto del Sella se supera edición tras edición y supone un gran espaldarazo para la economía comarcal.

Otro tanto puede decirse de la actividad más boyante por estos lares: el descenso en canoa del río Sella. Ha superado todas las previsiones, aunque, en mi modesta opinión, se necesita una regulación. No se trata de hacer caja, sino de ofrecer buenos servicios para deleite de quienes nos suelen visitar en temporada estival. Me duele en el alma observar cómo se nos ha ido de las manos la situación, mientras las Administraciones parecen mirar hacia otro lado.

Hay que adoptar medidas, duela a quien le duela, y adaptarse a los nuevos tiempos. No deben pagar justos por pecadores, pero urge hacer algo para no acabar con la gallina de los huevos de oro. Y, paralelamente, potenciar la recogida y limpieza de la cuenca fluvial, labor que deberían desarrollar de forma conjunta las propias empresas en colaboración con los Ayuntamientos. Insisto, no todo vale, siendo inevitable poner en marcha una mesa de negociación y consensuar acuerdos en ese transcendental tema.

Por supuesto, no me olvido de los ribereños y aficionados a la pesca fluvial que están pagando los platos rotos de la anómala situación. A ellos bien que les han ido recortando jornadas y cupo de capturas por la merma de ejemplares (salmones, truchas y reos) a lo largo de las cuencas fluviales, no solo en el Sella y en el Cares-Deva. No me cansaré de repetir que la pesca con caña no es el grave problema de la carencia de peces en aguas continentales asturianas. Nadie puede negar que existen otros problemas que se ceban en el arte de la pesca tradicional.

Pero, volviendo al tema estival, tampoco se puede poner en duda lo que conlleva la organización de los multitudinarios eventos musicales en nuestra comarca. Sin lugar a dudas fue todo un acierto desvincular el Aquasella del Descenso Internacional del Sella, un dilema que me trajo muchos dolores de cabeza, en su momento, por la escasez de miras de ciertos detractores que únicamente veían euros. Y a estas alturas me siento orgulloso de “mojarme” para separar ambos eventos cuando parecía tarea ardua imposible. Arriondas y Parres han ganado mucho, por supuesto, con ese cambio.

Eso sí, los temas de limpieza de vías y espacios públicos, así como la carencia de aparcamientos céntricos en pueblos, villas y ciudades, están a la orden del día cuando se avista la avalancha turística en toda el área de influencia de la comarca de los Picos de Europa. Una situación que se pone de manifiesto día sí y otro también, pese a que los Ayuntamientos siguen ampliando zonas de estacionamiento en muchos lugares de sus respectivos municipios. No solo es un problema puntual en Cangas, Ribadesella o Llanes.

El turismo genera muchísimo dinero y crea numerosos puestos de trabajo –la mayoría eventuales e interinos- en la comarca del Oriente del Principado. Duele en el alma escuchar la palabra masificación, aunque sean dos o tres meses al año. Ya va siendo hora de dejar la política de lado y más cuando se avecinan nuevas citas con las urnas (autonómicas y municipales) a la vuelta de la esquina. Toca remar en una misma dirección y con miras de altura, pues, afortunadamente, ya solo nos queda el turismo como motor desestacionalizador. Guste o no.

Asimismo, y sin acritud, aun resta por delante, aparte de las numerosas fiestas por pueblos de la comarca, el macrofestival Riverland, otro gran movimiento de masas y con los consiguientes dolores de cabeza para los vecinos y las vecinas que lindan con la finca El Merediz, a tiro de piedra de la villa de Arriondas, pero localizada en término municipal de Cangas de Onís. Bueno para el gremio ha sido el mes de julio, también lo que ha transcurrido de agosto, y todavía nos quedan septiembre y octubre, como mínimo. ¿El mejor verano de la última década? Es posible.

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