07 de octubre de 2007
07.10.2007

Diego Hernández, récord «Guinness» de corte de jamón, mostró su destreza en Oviedo

El joven vallisoletano fue invitado por un establecimiento de la «ruta de los vinos»

07.10.2007 | 02:00
Diego Hernández, cortando jamón en un establecimiento de la «ruta de los vinos».

E. F.-P.

Diego Hernández demostró ayer en Oviedo su destreza frente a un jamón y con un cuchillo en la mano. No en vano entre sus méritos profesionales ostenta un récord «Guinness» al haber sido capaz de cortar en una hora 1.670 lonchas de jamón ibérico de bellota. Ayer no tenía previsto batir ninguna marca, solamente pretendía unirse a la celebración del primer aniversario de un establecimientos hostelero de la calle Manuel Pedregal, en la «ruta de los vinos», cortando jamón de bellota y obsequiando con él a los clientes.


Diego Hernández contó que ha sido «fichado» por la Junta de Castilla y León para promocionar sus productos en todo el mundo, organizando exhibiciones de corte de jamón y degustaciones en un gira que le llevará desde Nueva York hasta la India, pasando por Alemania, París y un sinfín de países más.


Este profesional, vallisoletano y de 28 años, es propietario de varias tiendas de embutidos y «delicatessen» en su ciudad. Fue así como se inició en el corte de jamón y obtuvo su singular destreza con el cuchillo jamonero, que ayer demostró ante las decenas de clientes que pasaron por el establecimiento de la «ruta de los vinos».


Para batir el récord «Guinness», Diego Hernández tuvo incluso que someterse a un entrenamiento físico. No valía con cortar por cortar, sino que las lonchas, para ser válidas, debían tener un grosor entre 0,05 y 1,5 milímetros y una longitud entre 3 y 10 centímetros.


El cortador de jamón asegura que esta especialidad gastronómica gusta en todo el mundo, aunque algunos países no han tenido oportunidad de probar sus mejores ejemplares. El jamón de bellota, explicaba ayer, tiene problemas para entrar en Estados Unidos, así que en sus exhibiciones recurre al serrano, de calidad pero no tan excepcional.


Sea como sea, Diego Hernández asegura que «jamón que se empieza, jamón que se acaba» y eso, dice, ocurre en todos los sitios en los que ha estado, y era lo que esperaba que ocurriera ayer por la noche en Oviedo, en La Taberna de Isaac, donde hacia las ocho y media tenía intención de trabajar hasta pasada la medianoche.

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