24 de abril de 2008
24.04.2008

Santa Bárbara quiere completar la fusión de la Vega y Trubia en año y medio

Los sindicatos aseguran que el traslado de la factoría ovetense a la trubieca supondría el «fin del sector armamentístico en Asturias»

24.04.2008 | 02:00
Exterior de la Fábrica de Armas de la Vega.

Santa Bárbara Sistemas espera completar la fusión de la Vega y Trubia en dieciocho meses, una vez concluidas las negociaciones con los sindicatos. De esta forma, a lo largo de 2010 la operación podría llegar a su fin en la búsqueda de hacer viable la producción de armamento en Asturias, pero los sindicatos no están dispuestos a aceptar el traslado de los trabajadores y parte de las líneas de la producción a Trubia, ya que creen que esta medida «supondría el fin del sector armamentístico en Asturias». Mientras, la empresa quiere reducir en un centenar su plantilla en Asturias sin prejubilaciones.

Pablo GONZÁLEZ
Santa Bárbara Sistemas espera cerrar el traslado de la factoría de la Vega a Trubia en año y medio. Se calcula que las negociaciones con los sindicatos concluyan antes del verano, por lo que la operación de traslado de los trabajadores y las líneas de producción que no viajen a La Coruña podrían alargarse hasta 2010. Estos cálculos dependerán de la respuesta de los sindicatos al plan de futuro planteado por la dirección de la empresa, lo que parece complicado.
Y es que los sindicatos confían en que Santa Bárbara Sistemas dé marcha atrás en su intención de cerrar la fábrica de la Vega y trasladar su plantilla y parte de su producción a Trubia para la creación de un único centro en Asturias. La dirección de la empresa y los trabajadores concluyeron ayer la serie de reuniones que comenzaron el martes, en las que la firma armamentística está dando a conocer a los sindicatos el plan de futuro de las plantas asturianas. «Si siguen con la idea de cerrar la Vega, no habrá ninguna posibilidad de seguir hablando», asegura Amador García, líder de UGT en la Vega.
El sindicato espera que Santa Bárbara Sistemas paralice el plan de fusión de la Vega y Trubia, y que la empresa «nos presente un plan industrial para Oviedo y Trubia», apuntaba ayer Amador García. Para el representante de los trabajadores de la Vega cualquier otra posibilidad supondría «el desmantelamiento del sector armamentístico en Asturias, su aniquilación». «Ahora mismo no hay ninguna posibilidad de acuerdo», insistía García, que no pierde la esperanza de que la dirección de la empresa, propiedad de la multinacional norteamericana General Dynamics, «reflexione y haga un replanteamiento». En caso contrario, Amador García anuncia que «habrá que seguir por la vía política. Y si siguen insistiendo habrá que salir a la calle». Mientras, Raúl Álvarez Arango, líder de CC OO en Trubia, coincide en «el rechazo al cierre de la Vega», mientras manifestaba que la empresa «se muestra rígida en su intención de la fusión de ambas plantas». El plan de futuro de General Dynamics recoge el traslado de varias líneas de producción a la factoría de La Coruña, lo que llevaría a la construcción de una nueva fábrica en tierras gallegas. De la Vega a Trubia se trasladarían la fabricación de calibres medios, el taller de pintura, los tratamientos térmicos y superficiales, así como un buen número de máquinas destinadas al taller M-1. La Coruña recibirá de Oviedo la galería de tiro, el montaje y la integración de armamento. «Es decir, se llevarían todo el valor añadido de los productos y nos quedaríamos únicamente con los componentes. Seríamos un tallerón del que no saldría ni un producto terminado», lamentaba Amador García.
Mientras, la empresa espera que los trabajadores entiendan la necesidad de la fusión de ambas factorías para «asegurar los puestos de trabajo y la producción». Al tiempo, desde Santa Bárbara Sistemas se asegura que no se tomará «ninguna medida traumática» para compensar las plantillas de trabajadores, aunque la intención es la de reducir en 104 empleados los cerca de 700 que suman la Vega y Trubia. Esta reducción se pretende llevar a cabo a base de bajas incentivadas y contratos relevo. En los últimos meses casi un centenar de trabajadores de las factorías asturianas se han ido con dos años de salario, el máximo que permite la ley. Y el proceso sigue en marcha. De momento desde la empresa se descarta plantear prejubilaciones, aunque se deja la puerta abierta «a futuras negociaciones siempre y cuando se acepte el plan en su conjunto».

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