23 de mayo de 2008
23.05.2008

Frente al tópico de que en Asturias no se puede estudiar Canto

23.05.2008 | 02:00
Frente al tópico de que en Asturias no se puede estudiar Canto

Empezaré por afirmar con toda contundencia que, dentro del exigentísimo panorama lírico actual, es perfectamente posible concluir los estudios oficiales de Canto en Asturias habiendo alcanzado un nivel artístico competitivo. Es más, puedo demostrar que algunos de mis alumnos, aun sin haber culminado sus estudios, han destacado en numerosas audiciones y han triunfado en diferentes certámenes.


Me veo en la precisión de expresarme con esta rotundidad para salir al paso de algunas declaraciones que se están repitiendo en los medios con excesiva frecuencia. Me refiero a que, muy a menudo, los cantantes asturianos se lamentan de haber tenido que salir fuera de Asturias para adquirir una técnica vocal correcta y una preparación artística adecuada. Es obligado aclarar que cuando dicen eso se están refiriendo a otras épocas de la enseñanza oficial del Canto en Asturias. Ahora esos argumentos ya no son admisibles y la ambigüedad cronológica con la que los expresan es muy injusta y puede hacer mucho daño, puesto que ahuyenta hacia otros lugares o hace desistir de estudiar Canto a muchas futuras promesas. Ya es hora de acabar con el tópico de que en Asturias no se puede estudiar Canto.


Otra cosa es la conveniencia de salir fuera y explorar otros horizontes, lo que es igual de imprescindible para un cantante que para un violinista o un ingeniero químico. Siempre resulta enriquecedor, cuando ya se tiene una base sólida, conocer otras escuelas, otros maestros, otras metodologías, ampliar la formación e ir, poco a poco, accediendo a los distintos caminos que conducen al mundo profesional. Pero eso ya lo ofrece el Conservatorio Superior de Música del Principado de Asturias (Consmupa) «Eduardo Martínez Torner» a través del programa Erasmus.


No obstante, el canto es una especialidad musical radicalmente distinta de las demás. El cantante es a la vez instrumento e instrumentista, lo que implica -entre otras muchas cosas- que un daño vocal producido por una mala técnica o por el uso de la voz sin el control del maestro de Canto cuando este control es aún imprescindible puede tener consecuencias irreversibles. Las cuerdas vocales no se venden en los almacenes de música. Otra especificidad de esta materia radica en la absoluta necesidad de coordinación entre el profesorado. El cantante, además de instrumento e instrumentista, tiene que ser actor, y un actor -o actriz- capaz de interpretar papeles en cualquier idioma con la perfección de un nativo. Esto sólo se logra mediante un riguroso trabajo en equipo de los profesores de la técnica vocal, repertorio, escena, idiomas aplicados al canto y concertación, disciplinas que en Asturias sólo pueden cursarse en el Conservatorio Superior.


Por otra parte, suele considerarse muy necesario que los estudiantes de Canto reciban enseñanzas de las grandes figuras de la lírica y, en este sentido, siempre animo a mis alumnos a que asistan a clases magistrales impartidas por personalidades relevantes en el mundo del canto. No obstante, hay que desmitificar muchas cosas. Un divo no es forzosamente un maestro. Se pueden pagar lecciones a precio de oro de algunos de los grandes nombres de la lírica y no dudo que de ellos se puedan aprender cosas, sobre todo en lo tocante a la interpretación, al estilo y a la transmisión de experiencias. Pero, si un alumno o alumna tiene algún problema técnico, está claro que el divo no se lo va a solucionar. La mayoría de las grandes figuras de la ópera -no digo todas porque hay bastantes excepciones- son personas que poseen o poseyeron de forma natural unas facultades vocales prodigiosas, de modo que difícilmente van a poder ofrecer al estudiante pautas útiles para hacer frente a unas limitaciones de las que ellos jamás adolecieron. Lo que ocurre es que algunos jóvenes cantantes se arriman a estas grandes figuras pensando que les van a ayudar a hacer una gran carrera, pero pocas veces es así.


También existen nombres consagrados en el campo de la docencia del Canto. Sin embargo, el éxito de estos maestros y maestras estriba, por lo general, en que pueden permitirse el lujo de no enseñar más que a un alumnado muy selecto. No discuto que hagan muy bien lo que hacen, pero es como poner la guinda al pastel. El trabajo previo, que es el verdaderamente meritorio, queda en el anonimato.


Finalmente, quiero hacer unas consideraciones sobre las salidas que tienen hoy en Asturias los graduados en Canto. Está claro que cuentan con una desventaja -como ya he dicho en muchas ocasiones- respecto a los instrumentistas, y es que existen orquestas profesionales pero no hay ni un solo coro profesional. También debería establecerse una cuota de cantantes asturianos en todos los espectáculos líricos financiados parcial o totalmente con dinero público. Soy absolutamente partidaria de la discriminación positiva en este campo. No obstante, prefiero ser optimista y creer que, sin tardar mucho, nuestros graduados en Canto van a tener aquí muchas más oportunidades de las que venían teniendo hasta ahora. Pero, en cualquier caso, hay que destacar por encima de todo que quienes superen los cuatro cursos de que consta el Grado Superior de Canto obtendrán el título de Grado, equivalente a todos los efectos a una Licenciatura universitaria y, además, de acuerdo con la declaración de Bolonia, se les abrirán todas las puertas para cursar estudios de postgrado y acceder, con absoluta movilidad, a las opciones académicas y de orientación profesional que ofrece el espacio europeo de educación superior. Eso es algo que sólo en el Conservatorio Superior de Música «Eduardo Martínez Torner» pueden los cantantes encontrar.


Begoña García-Tamargo es soprano y profesora de Canto del Conservatorio Superior de Música del Principado de Asturias (Consmupa) «Eduardo Martínez Torner».

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