04 de septiembre de 2008
04.09.2008
Un hallazgo clave para los orígenes de la capital
El carbono 14

Oviedo ya existía en época romana

La prueba del carbono 14 demuestra que la fuente de la Rúa es del siglo IV d. C.
El surtidor se sitúa en tiempos del bajo Imperio romano, en pleno auge del culto al agua
Los análisis, realizados por un laboratorio de Miami, tienen un 95 por ciento de fiabilidad

04.09.2008 | 10:09

El descubrimiento de la fuente de la calle de la Rúa va camino de convertirse en uno de los hallazgos arqueológicos más importantes de los últimos años. Fechada por el carbono 14 en el siglo IV, la fuente de la Rúa demuestra que Oviedo contó con población romana, lo que rompe con la historiografía local, que sitúa a los primeros habitantes de la ciudad en época medieval. Oviedo, que celebra este año sus doce siglos de historia, tendría de esta manera al menos cuatrocientos años más. Esta información ha sido realizada por L. S. NAVEROS, Elena FERNÁNDEZ-PELLO y Pablo GONZÁLEZ.

Oviedo ya estaba habitado en época de los romanos. Esto es lo que se desprende de los datos que ha aportado el estudio de la fuente hallada en el calle de la Rúa durante las obras de ampliación del Museo de Bellas Artes. La prueba del carbono 14 muestra que la fuente de la Rúa data del siglo IV d. C., por lo que parece claro que Oviedo ya había sido ocupado en época de la Roma imperial. El análisis de los restos orgánicos enviados al laboratorio de Miami (Florida) Beta Analytic Inc. evidencia, con un 95 por ciento de fiabilidad, que la fuente de la Rúa fue construida entre los años 240 y 420 (siglos III y IV). «Con los datos en la mano, la fuente se vincula al período romano», avanzaba ayer el arqueólogo Rogelio Estrada durante la presentación de los datos aportados por el carbono 14.

La fuente pertenece a la etapa denominada bajoimperial, en la que, según Adolfo Rodríguez Asensio, director general de Patrimonio, «se produjo el máximo apogeo del culto al agua en Roma. «Es un hallazgo muy importante desde el punto de vista histórico», apuntaba Rodríguez Asensio. «Hasta ahora, la historia de Oviedo estaba hecha a partir de documentos, pero en los últimos años la arqueología ha puesto importantes materiales encima de la mesa y éste es uno de ellos», proseguía Rodríguez Asensio. Ni el director general de Patrimonio ni Rogelio Estada quisieron precisar los cambios que la datación de la fuente pueden acarrear sobre la historia del origen de Oviedo, que hasta ahora se señalaba de época medieval. Estrada solicitó «tiempo» para que los historiadores puedan interpretar los nuevos datos «con instrumentos de mayor alcance».

Uno de los problemas que se plantean para atribuir la fundación de la ciudad a los romanos es que no han aparecido más restos de esta época. De todas formas, Rodríguez Asensio aseguró que «una fuente así no se hace en mitad del campo, sino donde hay una población potente y no cuatro amigos». El responsable de Patrimonio del Principado de Asturias argumentó que «a lo largo del tiempo, han ido quedando interrogantes sin respuestas y materiales sin explicar del todo», y puso como ejemplo «el caso de Foncalada». Esta fuente, cuya construcción se dató en el siglo IX como parte de los monumentos del Prerrománico, muestra similitudes formales con la de la Rúa, por lo que Foncalada también sería del siglo IV. Hasta el momento, la fundación de Oviedo se atribuye a los frailes Máximo y Fromestano en el año 761 (siglo VIII), por lo que, si se demuestra que los primeros ovetenses fueron de origen romano, la antigüedad de la ciudad se ampliaría en unos cuatro siglos, pasando a contar con 1.600 años de existencia. «Habrá que replantearse cosas, lo que no quiere decir que cambie totalmente el planteamiento», advertía Rodríguez Asensio.

Los análisis del carbono 14 se centraron en cuatro muestras orgánicas, todas pertenecientes a niveles estratigráficos diferenciados. De arriba abajo -cuanto más arriba más reciente en el tiempo-, la primera muestra se obtuvo de unos carbones recuperados sobre unos hoyos para postes de un edificio excavados sobre la roca en la que se encuentra la fuente. La fecha dada por el carbono 14 oscila entre 1040 y 1260. La segunda muestra se obtuvo de unos huesos de animal encontrados en sedimento arcilloso, con el que se tapó la fuente al ser cegada, aportando una cronología entre los años 650 y 780. El tercero, y el más importante, pertenece al mortero hidráulico (cemento) con el que se construyó la fuente. El resultado señala que data de los años 240-420. Una cuarta muestra, recogida bajo un bloque de arenisca encontrado, se ha descartado, al estar contaminada. Aportaba un intervalo de fechas entre 1.020 y 1.290. La previsión de los responsables del hallazgo es la de enviar nuevas muestras para contrastar las fechas de manera definitiva.

Mientras, queda por conocer qué pasará con las obras de ampliación del Museo de Bellas Artes. «Hemos sido mimados por la fortuna arqueológica. Sin duda alguna es un regalo. El proyecto del museo se enriquece. Claro que afecta al proyecto, pero en positivo», destacaba Rodríguez Asensio. Desde un principio, la intención de la Consejería de Cultura fue la de conservar la fuente dentro del futuro edificio. «Tiene entidad e importancia suficientes como para que se integre dentro del proyecto», adelantaba Rodríguez Asensio. Patxi Mangado, arquitecto que ha diseñado la ampliación del Museo de Bellas Artes, ya trabaja con sus colaboradores en la modificación del proyecto. «Mangado ya conoce los datos y su equipo ya trabaja en la forma de integrar la fuente», sentenció.

Se analizaron cuatro muestras de otros tantos niveles estratigráficos:

1.- Carbones en hoyos de poste excavados sobre la roca de la fuente, entre los años 1.040 y 1.260.

2.- Huesos de animales, de 650 a 780.

3.- Mortero hidráulico, 240 a 420.

4.- Restos orgánicos contaminados que no se han dado por válidos y que ofrecían una fecha oscilante entre 1.020 y 1.290.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook