25 de octubre de 2009
25.10.2009

A Teatinos le crecen los gigantes

«Lo que está resultando es lo que buscaba: láminas de espejos para reflejar el cielo», dice Pérez Arroyo de las torres de Montenuño, que se terminarán «en unos meses»

25.10.2009 | 02:00

Marta PÉREZ

El arquitecto madrileño Salvador Pérez Arroyo, el mismo que cambió la imagen del centro de la ciudad con las torres de la Losa, está a punto de cambiar ahora el de uno de sus barrios, Teatinos, con otro proyecto modernista, el de las torres de Montenuño: cuatro edificios de catorce y quince plantas de altura, en una parcela junto al nuevo Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA). Las obras de construcción están muy avanzadas, tanto que su finalización es cuestión de «unos pocos meses», según ha concretado a este periódico el arquitecto Pérez Arroyo, satisfecho con el resultado de los trabajos.


«El detalle que más me interesaba es el tratamiento de las fachadas. Lo que está resultando es lo que yo buscaba: láminas de espejos para reflejar el cielo», sostiene Salvador Pérez Arroyo. De las cuatro torres de Montenuño, en una ya ha concluido la colocación de las láminas de espejos que cita el arquitecto. En otras dos se están colocando, y en la última, la más próxima al nuevo HUCA, el tratamiento de las fachadas está aún muy verde.


Otro de los aspectos de los edicios de Montenuño que valora Salvador Pérez Arroyo es el sistema de comunicación de los edificios. «El sistema de comunicación de las torres es otro elemento muy importante. Hace que las torres sean más seguras y, además, responde a la idea de crear una comunicación de gran altura, de manera que existan calles arriba y calles abajo, ya en el suelo», señala el arquitecto madrileño. Calles en el cielo y calles en la tierra, porque las torres diseñadas por Pérez Arroyo estarán unidas en el aire, de dos en dos, por unas galerías acristaladas, que tienen como cometido facilitar la evacuación de los pisos altos en caso de incendio o accidente.


Y como una cosa es el proyecto sobre el papel, el boceto, y otra la realidad, con las torres alzadas el arquitecto ya puede valorar la integración del edificio en el entorno, en Teatinos, y también en el nuevo barrio que se erige alrededor del nuevo hospital. «La relación con el hospital es muy buena, me gustan las líneas», explica Pérez-Arroyo. «El barrio en el que se ubica el proyecto es muy heterogéneo, existen viviendas de todo tipo. Pienso que los edificios son más altos, pero más esponjados», sostiene el arquitecto de las torres de Montenuño.


Una cosa es lo que opina el arquitecto de su obra y otra lo que piensan los vecinos de Teatinos. Hay opiniones para todos los gustos. Ricardo Díaz no vacila a la hora de responder: «Me encantan». Jubilado de la construcción, este vecino explica que «se ve que la calidad de los materiales está cuidada al detalle. Tienen muy buena pinta», asegura. Lo que más le llama la atención de los edificios es el aislamiento térmico y acústico. «No es espuma de la que echan por ahí. Se ve que hay calidad», cuenta Díaz, asombrado a la vez con la obra de ingeniería que supone la conexión de los edificios por la parte de arriba y preocupado por la finalidad de la plataforma de la parte baja, que se integrará en un entorno ajardinado. «Sin duda me vendría a vivir aquí. ¡Ojalá pudiese!», explica el hombre.


Alberto Florentino, otro vecino de la zona, aún no lo ve claro. «Cuando acaben podré decir si me gustan, hasta ahora hay poco visible», sostiene, a la vez que afirma que «por lo que piden por un piso, no me iría nunca a vivir ahí», señala en referencia al coste de las viviendas, que considera muy elevado. En este sentido también se pronuncia Águeda Ruidíaz, vecina de la zona. «Los que están comprando ahí son los médicos del hospital. Este es un barrio de gente humilde, los sueldos no dan para tanto», comenta la mujer, que pasea a su perro en los jardines de una urbanización privada contigua a las futuristas torres de Montenuño.


«El barrio está cambiando mucho», afirma Marino Liaño. «Primero vino el centro comercial, con sus cines y sus tiendas. Luego el hospital, Prado de la Vega, estas torres... ¿Quién se acuerda de La Cadellada?», sostiene este vecino de Bermúdez de Castro. «No sé si las torres quedan bien o mal, o si se pasan de altas. Creo que son un símbolo de progreso, y cualquier barrio quiere ponerse esa etiqueta ¿no?», añade Liaño.


Los cuatro edificios de las torres de Montenuño albergarán un máximo de 320 viviendas, de 1, 2, 3 y 4 dormitorios. El proyecto está impulsado por la empresa Coprosa, la misma que construyó las torres de la Losa, que presentó el proyecto de urbanización en octubre de 2005. La actuación incluye la construcción de un amplio vial que completará la conexión entre el centro sanitario y la trama urbana, una gran plaza pública en distintos niveles, zonas verdes y juegos infantiles.


Si el tratamiento de las fachadas con espejos en el exterior da una idea del lujo que destellan las torres de Montenuño, un solo detalle del interior, los ascensores, sirve para hacerse una idea de lo que guardan las torres. La empresa Kone ha instalado uno de sus modelos más vanguardistas con cajas que tienen una capacidad para diez personas y que soportan unos 800 kilos de carga. Cuando el usuario presiona el botón de llamada acude a su encuentro el ascensor que se encuentra más próximo -evitando que se desplacen dos- a una velocidad de 1,6 metros por segundo.

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