21 de noviembre de 2009
21.11.2009
Trayectoria

La merluza que Alarcos descubrió a Cela

Esmeralda González, jubilada ya del restaurante El Nalón, evoca los inicios del duro trabajo en la hostelería y el éxito de su plato estrella

21.11.2009 | 01:00
Esmeralda González Suárez y Vicente Lorenzo García, en uno de los comedores del restaurante El Nalón.

David ORIHUELA

Un martes de 1964 Esmeralda González Suárez y Vicente Lorenzo García estaban en el restaurante del que meses antes habían cogido el traspaso. Era el día de descanso, pero allí no se descansaba pese a que la puerta de El Nalón, en la ovetense calle Fray Ceferino, estaba cerrada al público. «Voy a hacerte esta merluza a ver cómo queda», le dijo Esmeralda a su marido. Así de sencillo, así se coció una de las recetas más respetadas y aclamadas de la gastronomía ovetense.


Desde entonces Vicente y Esmeralda no pararon de trabajar durante medio siglo. Ahora están jubilados y su hijo Viti se hace cargo del negocio. Esmeralda ha sido propuesta por distintos colectivos para ser galardonada con la medalla al Mérito en el Trabajo.


Volviendo al principio. La primera persona que comió aquella merluza al Nalón fue Vicente, la segunda, Emilio Alarcos. El profesor comía a diario en el restaurante. «Ni saludaba, entraba directamente, se sentaba en la mesa, comía sin hacer comentarios a los platos y se iba», recuerda Esmeralda. La atemorizada cocinera le dijo un día: «Don Emilio, voy a ponerle esta merluza que me ha salido muy rica». Alarcos dejó el plato limpio pero no dijo nada, se levantó y se fue. A los pocos días Esmeralda estaba en la cocina y a las once y media de la mañana ve pasar al profesor. Era una hora poco habitual. «Perdone, Esmeralda, ¿podría usted hacerme esa merluza que comí el otro día para dentro de tres días, es que va a venir una persona muy importante?». La cocinera asintió. El día convenido Alarcos regresó a comer la merluza, iba acompañado de Camilo José Cela, que aquel mismo día hizo una promesa. «Cuando esté a menos de 300 kilómetros de Oviedo, vendré a comer la merluza», y lo cumplió. En una de esas visitas saltó el gran enfrentamiento entre Asturias y el Nobel de Literatura. «¿Que la Virgen de Covadonga es pequeñina y galana?, ¡pues que se joda!». El improperio se le atribuyó a Cela, pero Esmeralda mantiene no salió de los labios del escritor. «Jamás en la vida diré a quién oí tal cosa mientras ponía las merluzas en la mesa», sostiene Esmeralda pese a que han pasado casi 30 años de aquello. «Lo que nunca he contado de Cela es que estaba enamorado de uno de esos aparatos de descorchar botellas que tenemos en la barra y que al final me quedé con las ganas de regalarle uno», se lamenta. Y es que el autor de «La colmena» quedaba allí para comer con amigos ovetenses, como Juan Benito Argüelles, pero el gallego llegaba mucho antes y se paseaba por el local y por el interior de la barra.


Cela es uno de los escritores que pasaron por El Nalón, pero en su libro de honor también hay firmas de Ángel González, Vargas Losa, Almudena Grandes, Luis García Montero, José Hierro... Este último dejó un bello recuerdo, un dibujo en el libro de visitas hecho con Nescafé, pipermín y un rotulador.


El volumen es una joya, con dibujo de Rafael Alberti incluido y con una curiosa dedicatoria del Duque de Palma, Iñaki Urdangarín: «Prestome mucho el Nalón».


Entre los políticos, gente tan dispar como Felipe González, que dejó firma y grato recuerdo, o el dirigente de HB Jon Idígoras, al que no le ofrecieron el libro. «Estaba en Nueva York porque mi hermana vive allí y la habían operado. Me fui a pasear y me encontré a Enrique Múgica, estaba tan triste y sola que le saludé como si le conociese de toda la vida y estuvimos charlando; cuando llamé al bar y lo conté me dijeron que acababa de salir por la puerta Felipe González».


A Esmeralda, cuya gran pasión es la pintura, como dan fe los cuadros que decoran El Nalón, le han ofrecido cocinar su merluza en un restaurante de la Séptima Avenida, pero alguna vez fue hasta la puerta y lo vio tan lujoso que no se identificó. Pero sí que cocinó su famoso plato en Dallas, para 200 damas de una sociedad gastronómica. «Se empeñaron y yo les dije que si no podía llevar a Vicente que no iba». Allá se fueron los dos.

1973. Diploma de honor del sindicato de hostelería


1983. Participación en la Semana gastronómica de Asturias en Madrid


1990. Insignia de oro y diploma de honor de la Asociación de Hostelería de Asturias.


1990. Representa a España en el certamen internacional de cocina de Dallas (EE UU).


1995. Diploma y medalla de honor de la Asamblea General de Hostelería.


1995. Distinción honorífica del Arte del Buen Comer.

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